Entrevista a Ofelia Berrido
El “Sol secreto”, su primera novela

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POR LEÓN DAVID
1) Acabas de publicar tu primera novela “El Sol Secreto” Coméntanos esa experiencia literaria.

Escribí “El Sol Secreto” en el año 1992 y, desde entonces, el manuscrito vagó por tiempo indefinido desde un cajón de mi escritorio a mi mesa de trabajo. Fue objeto de innumerables revisiones y cambios, y aun así me parecía que nunca estaría listo para su publicación.

En aquel tiempo, tuve una idea, una visión poderosa que me secuestró, que se fue incubando y tomando forma. De golpe sentí que fui impulsada por una energía especial que se intensificaba. Actualmente, pienso que no era más que la manifestación del principio creativo. Entonces vino el accionar: el trabajar, el darle forma una y otra vez y luego vaciar mis sentimientos se convirtió en algo imperativo. Fui utilizando todo lo conscientemente conocido y… al final, noté la existencia de cosas que no había pensado escribir pero que estaban ahí y me gustaba lo que veía; lo inconsciente se encontraba presente formando parte de la obra, enriqueciéndola. 

Hubo momentos de magnífica agitación en la que los personajes cobraban vida.  Me maravillaba al percatarme de cómo la energía creativa brotaba y luego sobrevenía la calma, la revisión, la rectificación y la limpieza del texto. Finalmente, la satisfacción de la consolidación lenta pero segura.

¡Este año me armé de valentía!, posiblemente impulsada por la fuerza que me permitió convertir en realidad el sueño de publicar la obra.  Surgió como surge todo aquello que es vital y trascendente en nuestras vidas; como nace la necesidad profunda de compartir con devoción el trabajo de toda una vida; poco a poco, pero indefectiblemente.

El acto de escribir sencillamente revela la verdadera condición del que escribe y aun más, del que decide leer, ambos son cómplices de ideas. Y aunque en el momento de creación el escritor se mueve en un mundo físico, es el mundo de los sentimientos, de lo espiritual y del alma lo que lo impulsa y es de ahí de donde surge el producto final.

La puesta en circulación para mí fue muy importante: significó un ritual de iniciación, la celebración del deber cumplido, llegar al final de un camino que había iniciado hacía más de una década, y emprender uno nuevo, rico en posibilidades.

Conocía el mundo de la literatura a través de algunos de mis escritores preferidos. Pero esta experiencia era totalmente  diferente; y ahora  me tocaba a mí representar ese mundo. Conocía todos los intríngulis del universo del lector y del escritor cobijado bajo la sombra del anonimato, pero en este momento me encontraba al otro lado de la experiencia, del escritor que publica, es decir, del que otros leen. Porque mientras se mantiene uno de incógnito, mientras no se publica, es otra cosa.

Por otro lado, he recibido el respaldo de muchos escritores dominicanos que con una actitud abierta y sincera me han brindado orientación y apoyo.  Con mucho respeto, he abrevado de la fuente de su conocimiento y de su talento.

2) ¿Por qué y para qué escribes? ¿Acaso vivir no es suficiente?

Escribo porque me es imperioso, necesario; escribo porque no tengo opción, es algo visceral, o plasmo en un papel o en una computadora lo que siento, las ideas que llegan como fuego que me quema o muero en el intento. Escribo como catarsis. Escribo desde que tengo recuerdos. Pero más que nada, escribo porque me hace feliz…

Escribo para mí y para el otro.  Para que nos miremos en el espejo y a través de esa mirada ver quiénes somos y quizás entender que somos iguales, que somos uno: que él soy yo, y yo soy él. 

Escribo para conocer mejor la vida, para que se develen ante mí los secretos y como una forma de expulsar los fantasmas de mi alma, es decir, todo aquello que me hace sufrir: los dolores personales y las injusticias sociales. Escribo para erradicar todo lo malo y oscuro que tengo dentro y todo aquello que me rodea y me impide vivir una vida armoniosa. 

Escribo para encontrar la alegría y para que otro la encuentre a través de lo que escribo; para encontrarme con esa parte del inconsciente que sólo a través del arte se manifiesta a plenitud, permitiéndome conocerme un poco más y para lograr acercarme al estado de felicidad.

Pasando a la segunda parte de tu pregunta sobre si acaso vivir no es suficiente. Pues no… no es suficiente, pienso que equivaldría a sencillamente vegetar.  Vivir, León David, sin la armonía que provoca el arte, es difícil, yo diría, imposible. El arte, en general, y la literatura, en particular, elevan la vida acercándonos a lo sagrado que hay en el hombre, todo es prístino a través del arte…

El arte nos permite conocernos mejor, sin que surjan malentendidos, porque el arte simplemente es, y no está para ser pensado sino para ser sentido.

El ser humano necesita cada vez que se abran ante él nuevos caminos, retos que le permitan sentirse útil, sentir que evoluciona, que da, que ayuda, que sirve. Vive hacia fuera y hacia dentro y es tocado constantemente por un deseo de parecerse a lo perfecto, a lo divino, y a lo bello.  Todo esto lo impulsa a una búsqueda que se manifiesta en variadas formas, y lo que encuentra en su camino lo plasma para reafirmarse y para que otros lo vean y, les sirva de pista. Y así unos a otros nos ayudamos en la senda hacia la evolución en busca de un ser humano mejor. Esto queda plasmado en el arte que el hombre a través de diferentes manifestaciones nos deja como legado, para que encontremos respuestas como símbolos arquetípicos que nuestro inconsciente descodifica, facilitando nuestro desarrollo, abriéndonos nuevas y diferentes vías que hacen de la vida una experiencia rica y maravillosa. 

3) En una sociedad donde muy pocas personas leen ¿crees que la literatura sea importante?

La literatura emerge como testimonio del ser humano que mira hacia afuera y ve -a veces sin entender- el panorama de la época y circunstancias que le ha tocado vivir. De ese mismo ser humano que solo encuentra respuestas conciliándose con lo más interno en él.

La literatura es una manifestación de las dudas que nos asfixian; de las contradicciones que nos fraccionan; de los sufrimientos que nos agobian; y de las esperanzas que nos dan fuerzas para encontrar soluciones, para luchar por uno y por todos. La literatura es vital y trascendente porque es la  historia del alma del ser humano.  Es la verdad que nos penetra como ficción y que actúa como catalizador provocando reacciones y sentimientos que nos mejoran como individuos y sociedad.  Es la realidad tallada en forma de mentira.  En fin, la literatura es necesaria y perenne.

4) ¿Cómo logra el escritor –cómo logras tú – que la belleza asome a lo que expresas?
Es difícil contestar esa pregunta, pues considero un sacrilegio hablar de belleza frente a un esteta.

Pero humildemente te respondo: la belleza en el lenguaje narrativo brota de forma espontánea, es algo que creo que ni el mismo escritor puede explicar, sencillamente sucede. Surge la idea original, la necesidad de decir algo, de narrar algo; luego de algunos días de contemplación y de opciones conscientes, decidimos cómo decirlo y empezamos a escribir y ahí entra el inconsciente adueñándose de todo.

La belleza de la obra nace como un acto intuitivo, lo bello acompaña a todo lo que sea verdad, espiritualidad, a todo lo sagrado que hay en el hombre; se manifiesta como un impulso que envuelve el necesario raciocinio, orden y cuido de la palabra.  Surge del lenguaje preciso, para comunicarse directamente con esa parte del hombre que sabe y que lo conoce todo: esa parte superior donde radica la perfección.

Trato de que las palabras se agrupen de tal manera que sus sentidos se fusionen. Aspiro a la musicalidad de la obra. Vivimos en un universo que contiene un ritmo vital, el ser humano está acostumbrado a ese ritmo siempre presente, pero casi imperceptible, y se cautiva con la musicalidad de una buena obra, como si la reconociera como algo suyo, entendiendo su contenido con mayor facilidad y naturalidad.

Lo bello en la literatura es la manifestación de las esencias e incluye un sonido armonioso y vibrante. Cuando las palabras, las frases, los párrafos van tomando un ritmo, entonces se realiza una obra con musicalidad, bella, fecunda y como diría Cortázar sobre el estilo, y yo agregaría, impregnado de belleza “….es esa porosidad, esa permeabilidad, esa dinámica y esa erótica del verbo….”.

Concibo el acto de escribir como un acto de libertad, un dejar que fluya la belleza interior que tenemos todos, y permitir que impacte el contenido -la sustancia- con la cual trabajamos; consentir que escape esa flor preciada de la inspiración, mostrando su belleza y aroma.

La belleza de la obra es primordial porque transmite al lector una sensación maravillosa, excitando los sentidos, provocando placer y deleite. La belleza cura, traslada a otro nivel de conciencia, produce goce, relaja y eleva.  Porque a través de la belleza, el placer se convierte en meditación, donde no existe separación entre el sujeto y el objeto; es convertirse en la obra de arte, es desprenderse de sí mismo para hacerse uno con la experiencia vital de la existencia. O como diría Schopenhauer: el estado de puro conocer.

5) ¿Qué juicio te merece la vida literaria y cultural dominicana en los tiempos que corren?

La cultura nacional vista como el conjunto de valores, actitudes, creencias y normas compartidas por la mayoría de los habitantes de nuestro país, y manifiestas en las leyes y regulaciones de la sociedad así como en los principios generalmente aceptados como parte del sistema social, se encuentra en un etapa importante, trascendente y más que nada decisiva.

En este momento las medidas y acciones que tomemos como nación definirán nuestro futuro.

La gente en la sociedad aprende a notar o a no notar cosas; a cómo comportarse unos con otros y a cómo manejar la responsabilidad, el éxito y el fracaso. Muchas personas no se dan cuenta cómo la cultura ha influenciado sus valores, sus actitudes, sus creencias y sus normas. Todos somos permeables a la cultura.

León David, es un asunto complejo que no pretendo tocar en esta entrevista, sobre todo porque no soy experta en el tema, sin embargo, quisiera señalar que en nuestro país es vital el trato que le demos a la dimensión ética de nuestra cultura nacional.

En fin, pasaré a hablar de las manifestaciones artísticas. En ese sentido, la vida literaria y cultural en Santo Domingo se enriquece cada día más: frecuentes puestas en circulación de obras de autores dominicanos; círculos de estudios literarios; tertulias que se han convertido en el encuentro diario de una sociedad que busca el conocimiento; bibliotecas que se encuentran en proceso de renovación y que ofrecen conferencias, mesas redondas y coloquios. Salas de exposiciones y museos públicos y privados con espléndidas muestras de pinturas y esculturas; además opciones teatrales y conciertos.  Hay una gran actividad y veo que el público responde y asiste entusiasmado. Incluso la mayoría de los periódicos han dedicado páginas completas a anunciar los eventos culturales de la semana, retomando la cultura como algo necesario. Podemos encontrar de nuevo durante los fines de semana la publicación de poesías, ensayos cortos y entrevistas culturales, enriqueciendo así la oferta cultural.

 Desconozco los detalles de lo que sucede en el interior del país, aparte de los acontecimientos que por su magnitud no pasan inadvertidos, pero es necesario que los eventos culturales se extiendan a todas las regiones del país.

Por otro lado, subutilizamos, por no decir mal utilizamos, los medios televisivos y radiofónicos –con sus felices excepciones- transmitiendo programas que resultan un atraso, que no propician más que el mal uso del lenguaje, teñido de vulgaridad como forma de dar énfasis a los conceptos emitidos.

Se desaprovechan el tiempo y el dinero que se pudieran utilizar en beneficio del desarrollo del país.  Se puede divertir al público sin mantenerlo estancado culturalmente o sin coadyuvar el atraso.  Según la “Encuesta sobre hábitos de lectura” realizada por FUNGLODE en el año 2003, el 57% de los dominicanos encuestados utilizan su tiempo libre viendo televisión y sólo el 25% en leer. Sería bueno que los productores y dueños de programas entiendan la importancia y el impacto de su trabajo y se hagan responsables de su deber cívico. Se puede ganar dinero y brindar diversión con una oferta que permita mantener los valores esenciales que enriquezcan nuestra cultura. No se debe olvidar que las personas públicas –artistas, comunicadores, periodistas y políticos- quiérase o no, se convierten en patrones a seguir.

6) ¿Quién es Ofelia Berrido?
Soy madre de tres extraordinarios hijos que me honran con su existencia.

Luego, soy una mujer común y corriente, luchadora, orgullosa de ser dominicana, romántica y soñadora… Sueño con un mundo justo, sin guerras, donde exista comida, salud y educación para todos; un mundo donde prime la armonía y el amor y donde existan muchos, muchos libros…