Entrevista
Historia de un poeta llamado Mateo

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La noticia de que fue seleccionado como Premio Nacional de Literatura por su trayectoria como poeta y ensayista le llegó a Mateo Morrison en la misma calle donde creció, la que lleva el nombre de su padre, el destacado maestro Egbert Morrison, en el barrio La Cruz de Mendoza.  No sabe especificar si fue intencional o causal, el caso es que sintió deseos de ir hasta allí. Reconoce como herencia directa de su padre su amor al trabajo, sus principios éticos y el desprendimiento. En  su madre, Efigenia Fortunato, encontró la sensibilidad y la actitud revolucionaria. “Fue a través de ella que me enrolé en la actitud contra las injusticias y los ideales progresistas”.

Crecido además en un hogar donde coincideron tres religiones (adventista, episcopal y católica), a las que tuvo que asistir indistintamente, tiene en las lecturas bíblicas sus primeros referentes literarios y confiesa que siempre se sintió atraído por el Cantar de los cantares.

A eso hay que sumarle las lecturas en voz alta que hacía su padre de John Milton, la belleza natural del paisaje del barrio, que era entonces tierra de agricultores, y los pasos de las muchachas mientras iban a la escuela.

Mateo Morrison nació en Santo Domingo el 14 de abril del 1946, realizó sus estudios  de Derecho en el país y en Venezuela se convirtió en el primer dominicano graduado en  Administración cultural.

A esta última se ha dedicado en la Uasd, en Cultura y en los barrios.  Político de izquierda y poeta, en 1973 publicó  “Aniversario del dolor”, que contiene poemas de amor y sociales de los que no se arrepiente.

“Todos hicimos buenas y malas poesías en contra o a favor de grandes causas. Pero una poesía no es buena o mala porque hable de amor,  de rosas o de armas…”, explica.

“Yo llamo a una relectura de mi poesía. Si encuentran algo que no sirva que lo boten y si encuentran algo que les guste, que lo guarden”, expresa.

Fue también de los poetas que pensó que la poesía era un arma para crear conciencia, pues no se excluyó de la politización de la poesía que hubo en el mundo (desde los cercanos México o Nicaragua hasta Chile o Inglaterra. Ahora, sin embargo, aunque no se arrepiente de nada de lo escrito considera que el verdadero reto de un poeta no es otro que la palabra.

Entiende que hay personas a las que no le gusta su poesía o no le gusta su persona, que a estos últimos no los cuestiona ni los quiere hacer cambiar de idea, pero que sin embargo escribe “para los que no les gusta mi poesía a ver si les llego”.  Con la sencillez  que ha sido característica de su andar por la tierra, sin importar que fuera director de Cultura de la UASD que ahora sea subsecretario de Estado de Cultura con grandes proyectos bajo su tutela, declara: “Me siento más que satisfecho, pero no porque crea que he llegado al clímax ni de la acción cultural ni de la literatura”.

“Acepto este premio con humildad, con deseos sinceros de ahora trabajar intensamente y si la vida me da unos años más de vida que ojalá no sean muy pocos, poder hacer más aportes a la cultura y la literatura”, asegura.

Nadie lo ha humillado.  Aunque en algún momento en su trabajo ha tratado el tema de la discriminación como en “Un silencio que camina”, en su ser interior no se ha sentido discriminado “soy un hombre excesivamente querido”.  “Me he sentido tan seguro de mi mismo que si me han discriminado no me he dado cuenta.  En todo el transcurrir de mi vida me he sentido distinguido, nunca discriminado, ni por negro, ni por pobre”.

Poesía dominicana.  Como  fundador del Grupo Literario La Antorcha y del Taller Literario César Vallejo, Mateo ha realizado una gran labor de promoción y estímulo para nuevas generaciones de poetas.

“Ya algunos de ellos me guían a mí”, afirma. Cuenta que está  realizando una antología  de la poesía contemporánea dominicana que ya lleva 160 páginas. “Mi admiración por su poesía me impide dejarles un legado literario, porque ellos ya lo tienen”.

Ahora se reúne con poetas más jóvenes a los que  insta a buscar autenticidad en lo que escriben. Este  contacto le da seguridad para confirmar que en el país “seguimos teniendo una gran tradición poética”.

La alegría y el orgullo familiar se hicieron presentes en tantas llamadas y cartas recibidas. Uno de sus hijos le dijo que en un siglo se entregan solo cien premios como este “y tú eres uno”. Su esposa Iluminada lo sorprendió cuando se dirigía a reunirse con nosotros para esta entrevista. “Ten cuidado al salir, Mateo, que ya tu eres millonario”.

En síntesis

Obras

Poesía I, Aniversario del dolor (1973), Visiones del transeúnte (1983), Si la Casa se llena de sombras (1986), Visiones del amoroso ente (1991), A propósito de imágenes (1991), Nocturnidad del Viento / Voz que se desplaza (1996), Soliloquio desnudo y otros poemas (2007).  (Ensayos) La cultura en los barrios I y II (1998), Hacia una política cultural para el diálogo y la concertación (1999), Hacia una radiografía de la cultura dominicana contemporánea (2002), De carabelas, descubrimiento y encuentro de culturas (2006), Derecho y relaciones internacionales (2008).

Pendientes

Cuatro obras se pondrán a disposición de los lectores este año. “Pasajero del aire”, un poema largo que será publicado en cinco idiomas, con ilustraciones de Juan Mayí y las reediciones de Nocturnidad, Espasmos de la noche, O de madre, vientos de Guerra.