ENTREVISTA
La austeridad en el gasto: esencial para lograr el desarrollo de un país

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A pesar de que no existe una receta mágica, ya que la realidad de cada país es diferente, hay tres pilares fundamentes en los que debe descansar la política económica de cualquier  gobierno que quiera alcanzar la prosperidad: la austeridad en el gasto público, disminuir los impuestos para impulsar el desarrollo de los sectores productivos y hacer reformas económicas de apertura y liberalización.

Esta fórmula, en apariencia simple, es la que propone el economista y parlamentario español Cristóbal Montoro, quien establece que también es fundamental que haya un Estado eficiente y capaz, que cuente con instituciones sólidas y dé protección a los más débiles con políticas sociales que generen empleo y sean rentables.  

“Eso es  compatible con una  política económica que consista en la austeridad del gasto público: no se puede gastar más allá de lo que se puede recaudar. Soy un firme defensor de la estabilidad presupuestaria”. 

En cuanto a la política fiscal, Montoro asegura que debe favorecer a los sectores que mueven la economía: los emprendedores, las pequeñas y medianas empresas y los trabajadores autónomos.

Respecto a las reformas económicas, señala que  deben incrementar la competencia de todos los sectores, especialmente los más estratégicos: la energía, las comunicaciones y el transporte, que son los que definen cómo se  comporta  la economía. Otro aspecto importante, agrega, es introducir reformas laborales que permitan que las empresas puedan ser competitivas y creen  empleos.

Endeudamiento

Hablando del endeudamiento externo, que a juicio del economista no es más alto en América Latina gracias al “Consenso de Washington (CW)”, Montoro afirma que la única manera de enfrentarlo es consiguiendo un crecimiento interno que dé rentas suficientes par ir pagando y haciendo frente al crecimiento de esa deuda.

La clave para conseguirlo es la estabilidad  económica. “Eso significa estabilidad de precios y presupuestos; modernización de la economía, aportar los elementos de liberalización… esas claves son las que  funcionan en todo el mundo”.

Insistiendo en que hay que administrar bien la deuda, Montoro resalta que  los recursos deben invertirse en proyectos sociales con sentido económico. “El componente social solo a veces no es suficiente para traer dinero hacia esos proyectos de carácter social”.

Por eso, cuando se trata de endeudarse para invertir en áreas como la infraestructura, las comunicaciones o el transporte,  los proyectos deben tener financiación privada.

“Si esas infraestructuras han sido financiadas en buena parte con recursos del mercado,  y no vienen sólo del presupuesto del Estado,  es  porque se ha entendido en el mercado que esas infraestructuras van a generar unos proyectos suficientemente rentables.   Esa rentabilidad, sin embargo, no suele ser tan alta como los proyectos eminentemente privados: son rentabilidades de 30, 40 ó 50 años”.

La ventaja de ese modelo es que crea empleos. “De otra manera (el gasto) aparece definido con un criterio estrictamente político y no siempre se  acierta: al final puedes estar gastando demasiados recursos en atender necesidades sociales objetivas pero no aciertas porque estás despilfarrando recursos”.

Dejar ese despilfarro atrás, y convertir la demanda social en proyectos de carácter público y con una rentabilidad moderada a  largo plazo, es uno de los grandes desafíos de los gobiernos. Y  es que, subraya Montoro, es muy fácil gobernar gastando. Donde está el arte de la política, dice, es en administrar bien los recursos que llegan  a través de los impuestos.

El país

Sin arriesgarse a hacer una valoración directa del país, porque tiene muy  claro que una economía es mucho más que un cuadro macroeconómico, Montoro sostiene que la República Dominicana tiene un gran atractivo. “Es un país extraordinario, en el sentido de su cultura, de sus paisajes y su gente”.

De apostar por uno de los atributos criollos, sin lugar a dudas, Montoro pondría sus fichas en la gente.

“Ese carácter del dominicano, bien encauzado, educado y, por supuesto, modernizado en todos los sentidos, me parece que tiene unos potenciales extraordinarios”.

Pero no sólo la gente  es un gran as para el país: la ubicación geográfica, sostiene Montoro, es toda una palanca de futuro.

Dejando de lado los potenciales, Montoro afirma que el país sólo necesita que las cosas se hagan bien para que funcionen bien. ¿La prueba? Las lecciones de crecimiento que recientemente le ha dado al mundo, lo que implica que puede competir con éxito y aprovechar sus oportunidades.

La crisis

Diputado, catedrático y ex ministro de Hacienda y Economía durante los gobiernos de José María Aznar, Montoro conoce la economía en la teoría y en la práctica.

Por ello, indudablemente, puede hablar con  propiedad acerca de lo que un país como España debe hacer para enfrentar la crisis financiera que golpea al mundo. “Esta  crisis es de restricción del crédito. Hemos pasado de vivir en un mar de liquidez a no tener dinero para financiar”.

La solución en este  caso, señala, es no gastar. “Si gastas en casa  lo que haces es que emites más deuda y eso hace que la carga para nuestra casa sea excesiva”, pone como ejemplo.

Tras señalar que esta forma de ver las cosas es muy distinta a la del gobierno del presidente José Luis Zapatero -lo que ha provocado discusiones entre los ministros y los portavoces del opositor Partido Popular (PP)-, Montoro destaca que uno de los problemas fundamentales de España es que el gobierno ha gastado demasiado. 

Eso, sostiene, compromete una subida de impuestos. “Cuando suben los impuestos aumenta el fraude fiscal. Ese es el gran aprendizaje. Yo he sido ministro de Hacienda, y en ese sentido, el gran recaudador de España. Pero el dinero entraba como nunca en las arcas del Estado cuando hacía políticas tributarias, reformas, y bajaba los impuestos selectivamente”.

En cuanto a la forma en que América Latina ha enfrentado la crisis, Montoro vuelve sobre el CW. “Ha sido de gran utilidad. Las cifras, que no tienen nada que ver con las crisis anteriores, demuestran que la crisis no ha provocado una recesión de la gravedad que se hubiera tenido si hubiera los hubiera sorprendido con fuertes endeudamientos y déficits públicos”, sostiene.

El CAPP

Tras destacar que la realidad económica latinoamericana es decisiva para España a raíz del flujo de inversiones que tienen las empresas españolas en la región, Montoro señaló que eso provoca que en España no pueda hacer economía sin cruzar el Atlántico.

Esa es la nueva variante de estos tiempos.  “Es la primera vez que tenemos estos vínculos comerciales, de inversión directa, que es el auténtico vínculo económico. Eso nos acerca, nos compromete y hace que la solución de nuestros problemas sea común”, indica.

Resaltando que un colapso de las economías latinoamericanas afectaría mucho a España, Montoro manifestó que por es  necesario que los gobiernos intercambien experiencias y políticas que favorezcan el desarrollo.

Para lograr este objetivo, Montoro  colabora con el Centro de Análisis para Políticas Públicas (CAPP), que preside el diputado Víctor Bisonó y tiene como finalidad mejorar las políticas   que se aplican en la actualidad. Lo que debe hacerse, precisamente,  se recoge en estas líneas.

Zoom

¿Qué es el CW?

Un listado de políticas económicas que, durante los años 1990, los  organismos internacionales proponían para que los países latinoamericanos  impulsaran  el crecimiento. Entre sus premisas fundamentales están la disciplina fiscal, el reordenamiento de las prioridades del gasto público, una tasa de cambio competitiva, la privatización y la desregulación.

El protagonista

C. Montoro

Diputado del parlamento español

Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid,  se doctoró en  1981. Además de impartir cátedra en esta universidad, lo hizo también en la de  Cantabria.

En 1999 entró al Comité ejecutivo del PP  y desde 1993 es elegido diputado por Madrid. A la llegada del PP en el 1996 al gobierno se convierte en el hombre fuerte de Rodrigo Rato que le nombra secretario de Economía, mientras que en el 2000  es designado como Ministro de Hacienda.

En el  2004 es elegido Eurodiputado, mientras que en el 2008 vuelve a ser elegido diputado por Madrid, ocupando el cargo de portavoz en la Comisión de Economía y Hacienda.