Envejecer tiene sus beneficios

Envejecer tiene sus beneficios

La mayoría de las personas tiene una percepción poco esperanzadora de la vejez. La pérdida paulatina de la fuerza física y la capacidad cognitiva, el advenimiento de las arrugas y canas son esa parte de la vejez que a muchos aterra.
Pero la población se está haciendo cada vez más mayor. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del año 2000 al 2050, el número de personas de 80 años o más aumentará casi cuatro veces alcanzando los 395 millones.
En el caso de República Dominicana, proyecciones de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) apuntan a que para el 2020 la población mayor de 65 años representará un 7.35 % de la población total, cuando en 2010 fue de un 6.22 %. (En nuestro país, según la ley vigente, se considera persona envejeciente a aquella mayor de 65 años).
Es innegable que esta etapa de la vida tiene sus dificultades, pero envejecer también tiene sus beneficios.
La psicóloga clínica Luz García señala que la vejez tiene características únicas irremplazables, pero que no se nos ha educado para saber apreciarlas.
“Con la vejez llega una etapa para la cual no se nos ha educado y que, para muchos, representa la enfermedad y el convertirse en una carga para la familia y la sociedad. Sin embargo, la vejez conlleva también múltiples ventajas y cualquier persona puede envejecer con éxito si sabe apreciarlas”, explica la especialista.
Tiempo de cosechar. Una de las características principales de envejecer es que es el momento de cosechar todo lo que se ha trabajado a lo largo de la vida.
“Este es un tiempo de remembranza, crecimiento, desafíos, deleite… una etapa a la que hay que darle la bienvenida con altura y optimismo”, expresa García.
Vejez también es sinónimo de experiencia. “Una vejez feliz implica hablar sobre historias de vida, vivencias que contar, experiencias que compartir”, señala García, a la vez que añade que todo ese cúmulo de experiencia sirve para aconsejar a los más jóvenes, fomentando en ellos los valores morales y espirituales.

Pero también el estrés termina. El envejeciente tiene mucho más tiempo para disfrutar de pasatiempos y actividades que el ritmo acelerado de los años de juventud o la crianza de los hijos pudieron haberle privado.
“Se termina el estrés de salir corriendo para llegar a tiempo a un trabajo; ya no hay niños ni adolescentes que cuidar ni educar, o sea hay tiempo libre para realizar otras actividades”, señala.

Diversos estudios en personas envejecientes demuestran que pueden ser más inteligentes que personas jóvenes, más resistentes a virus y resfriados, y estar más satisfechos con su sexualidad.
Vivirla a plenitud. “No me parece que sea horroroso envejecer”, es una declaración de la actriz y realizadora italo-estadounidense Isabella Rosellini, de 64 años de edad.
Y efectivamente, la vejez es el tiempo que corona nuestra carrera en este mundo.
García señala que las claves para vivirla a plenitud son ante todo agradecer a Dios por la oportunidad de los años vividos y aceptarla con dignidad y entusiasmo.
“La vejez hay que aceptarla y disfrutarla como cualquier otra etapa del desarrollo humano. No se trata de negar la llegada de la ancianidad y pretender seguir funcionando con esquemas que resultaron útiles en etapas anteriores, ni tampoco de esperarla como una tragedia ante la cual no hay nada que hacer”, considera García. Afirma que es una oportunidad para realizar “todas aquellas cosas que de joven no se pudo hacer, por el trabajo, los estudios, la familia, etc.”: caminar en el parque, disfrutar un día de playa ir al gimnasio o leer.
En definitiva, envejecer es una etapa hermosa, un privilegio que no todos alcanzan, la edad de oro en la que “decir que se le olvidó es excusa suficiente”.

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