Episcopado ve inmisericordia propicia crimen y corrupción

20_01_2016 HOY_MIERCOLES_200116_ El País8 A

La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) consideró ayer como gesto de inmisericordia y motivo de preocupación, males que afectan al país como son la violencia, la criminalidad, impunidad, incumplimiento de la ley, la corrupción, que toma recursos que deben ir a la educación; salud, alimentación.

También la inseguridad, el cobro de peaje a inversionistas, la ineficiencia de los servicios públicos y daños al medio ambiente.

En su carta pastoral, en ocasión del año dedicado a la Misericordia por el papa Francisco, el CED exhortó a los políticos dominicanos a ser misericordiosos, con una población que cada vez cree menos en sus promesas.

En el documento centrado en la misericordia, consideró que el pueblo dominicano es creyente, alegre, generoso, acogedor, solidario, capaz de generar iniciativa de ayuda solidaria al prójimo. “Pero también constatamos que vivimos en un mundo traspasado por la miseria, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, la desatención a los más pobres; la injusticia, donde crece la insensibilidad y aumenta “la amenaza de la globalización de la indiferencia”.

Consideró que la indiferencia ante el prójimo, asume el aspecto de inercia y despreocupación, que alimenta el persistir de situaciones de injusticia y grave desequilibrio social que pueden conducir a conflictos o generar un clima de insatisfacción que corre el riesgo de terminar en violencia e inseguridad.

“Con frecuencia encontramos gestos de inmisericordia en nuestra sociedad dominicana, por ejemplo, personas insensibles con hermanos accidentados, que en vez de socorrerlos, los despojan de todas sus pertenencias. Curiosamente constatamos todavía, que estamos interactuando con los mismos tipos de personas excluidas o necesitadas a los que Jesús hizo referencia en la parábola del juicio final”, apuntó.
Sostuvo que “vivimos en una época condicionada por las políticas del mercado, donde todo es medido y valorado según la utilidad y la rentabilidad; también las personas”, dijo.

“Vemos con preocupación cómo la corrupción priva a la población de recursos económicos que deberían ser destinados para satisfacer sus necesidades básicas de educación, vivienda, alimentación, salud, seguridad, justicia, salarios dignos”, planteó.

Estimó que otro gesto de inmisericordia, que va en detrimento del desarrollo, es el cobro de “peajes” a los inversionistas, que en vez de estimulárseles, se ahuyentan.

La Corrupción. Afirmó que “la corrupción crea una escandalosa situación de inequidad y desigualdad social, ensanchando la brecha entre personas que se han hecho ricos como por arte de magia, sin otra justificación que haber pasado por el tren administrativo público y una gran mayoría de personas honestas que apenas logran sobrevivir con el esfuerzo de toda una vida de trabajo”.

Expuso que “lamentablemente la impunidad y la complicidad, han sido los mejores aliados de los corruptos en los sistemas políticos en todo el mundo.
La impunidad, dijo, es la mejor manera de incentivar a los corruptos a apropiarse de los bienes del pueblo y al mismo tiempo, una manera de mal educar a las nuevas generaciones.

Sobre el incumplimiento de la ley, planteó que “estamos en un país donde no faltan las leyes”, pero no siempre son respetadas y aplicadas, o se aplican a los ciudadanos de una manera muy selectiva.

“Un país donde a “todo se le quiere buscar la vuelta” con tal de evadir hacer lo correcto. Las víctimas de las injusticias claman por un trato más justo y misericordioso”, añadió.

Año electoral y los políticos. ”Estamos iniciando el 2016, un año de contienda electoral en el que se elegirán a los servidores públicos a nivel ejecutivo, legislativo y municipal, del país. Nos preguntamos ¿qué podría aportar la virtud de la misericordia en este mundo tan particular?”.

Estima que los candidatos en sus discursos de campaña hablan habitualmente de cercanía, de escuchar los reclamos del pueblo, de tener en cuenta las necesidades de los pobres; ser su “voz” en las entidades públicas que ocupen.

“Sin embargo, percibimos la devaluación de la credibilidad en el ejercicio de la política. La gente percibe que la política es un negocio de fácil enriquecimiento para unos pocos, que logran escalar a puestos dirigenciales en el tren gubernamental y no un ejercicio de servicio a la sociedad y al bien común. Los engañados por falsas promesas electorales claman misericordia”, especifica.

La inseguridad y crimen. El CED consideró altamente preocupante el alto nivel de violencia que permea todas las esferas sociales del país, desde la familia con los feminicidios, hasta los secuestros y el sicariato.

“Segar la vida de un ser humano por un simple celular, hasta tener que soportar la vergüenza de presenciar la implicación en no pocos hechos delictivos de miembros de las mismas instituciones encargadas de garantizar el orden público y combatir la violencia, así como de la seguridad ciudadana y nacional. Las víctimas de la violencia, de la inseguridad ciudadana y la criminalidad claman misericordia”, indica la Carta.

Misericordia por la vida. ”Nos preocupa grandemente la violación del sagrado derecho a la vida, desde sus inicios. La vida, ese don supremo de Dios, es amenazada desde el mismo seno materno, así como también por el creciente clima de violencia. Las vidas indefensas también claman misericordia”, expone el CED.

Agrega que “nuestra madre tierra clama misericordia ante las despiadadas agresiones sistemáticas de las mineras, la extracción de arena de los ríos y la deforestación de sus orillas”.

También “la reducción a cenizas por manos criminales de muchos de nuestros bosques”.

La carta la firman Nicolás López Rodríguez, Freddy Antonio Bretón Martínez, Gregorio Nicanor Peña, José Dolores Grullón E., y Francisco Ozoria Acosta.

ZOOM

Por misericordia

Claro en que la misericordia no es la aprobación del mal y en que el papa Francisco invita a vivir bajo el dinamismo de la misericordia, el CED estimó que el panorama que vive el país abre un horizonte propicio para la práctica de las obras de misericordia, partiendo de su realidad económica, socio-cultural, política y religiosa, con respuestas apoyadas en el principio evangélico estamos desafiados a dar respuestas a estas realidades desde el principio evangélico de la misericordia al estilo de Jesús de Nazaret . “Da la impresión de que nos hemos inmunizado frente a todos estos males que afectan a nuestra sociedad y al mundo, o que hemos ido perdiendo la capacidad de asombro y de reaccionar.