Epistemología y acción político-social en Juan Bosch

Epistemología y acción político-social en Juan Bosch

Bosch cambia definitivamente la visión ontológica del dominicano hacia una sociología de las clases sociales, sin dejar el elemento psicológico o conductual: “En la lucha por conquistar posiciones, la baja pequeña burguesía tiende a ser violenta; la mediana y la alta tienden a usar la calumnia, la mentira, el chisme, cuanto más bajos mejor.” (185).

En las obras de ficción de Juan Bosch, publicadas desde 1933 hasta 1955, encontramos a un autor que buscó conocer al dominicano. Desde su libro, “Camino Real” hasta “La muchacha de La guaira”, el escritor nacido en la Vega en 1909, desarrolló una mirada a la sociedad dominicana que le sirvió para crear una teoría de la acción social y política, que es la que ha legado como constructor de dos partidos.

Afirmo que Bosch transformó la mirada esencialista del dominicano que tenía la intelectualidad situada a caballo entre el final del siglo XIX y el principio del siglo XX. A lo que agregó que esa mirada ya estaba transitando en los escritos de Federico García Godoy quien funge como modelo para Juan Bosch.

Deudor del positivismo, García Godoy tenía de manera incipiente una sociología, es decir, un conjunto de ideas sobre la formación social de los dominicanos y su lucha por la libertad.

Cito dos textos que me parecen importantes como punto de partida: las novelas Rufinito (1908) y Alma dominicana (1911). En la primera, muestra la sociedad recesiva de la Vega como un reducto de la sociedad colonial; en la segunda, avanza ideas sobre la participación de las clases sociales en la Restauración.

Juan Bosch, por su parte, transita de la psicología del dominicano a la noción psicología de las clases sociales. En “Indios” (1935), ya aparece en su pensamiento la idea de aclarar el pasado del país. En el prólogo a “La República Dominicana, análisis de su pasado y su presente”, (1940, Sociedad Dominicana de Bibliófilos, 2004), “Un pueblo en un libro”, usa una clasificación social que le permite basar sus ideas políticas contra la dictadura de Trujillo. Bosch traza el mapa social entre campesinos y obreros y toma la situación social para establecer la psicología de clases: existen la gente del campo y los “pueblistas”.

Ante la situación de clases formadas en las ciudades, Bosch postula la acción social: formar un partido político para que el campesinado les quite el poder a los “pueblistas”. Esta teoría está más cercana a la de José Ramón López (“La alimentación y las razas, 1896),quien propone la formación de cooperativas campesinas en las que muestra las tensiones entre campo y ciudad.

Luego de la publicación de“Póker de espanto en el Caribe” (1959, 1988) y “Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo”(1959), podemos ver también cómo Juan Bosch continuó desarrollando una visión sobre lasclases sociales que pasa a su libro, tal vez el más leído en su época, “Crisis de la democracia de América en la República Dominicana” (1964). Bosch llevó su conocimiento sobre la sociedad dominicana al discurso político, lo que le ayudó a deslindar su perfil ético.

Esto así porque su conocimiento del país, el separarse de una visión esencialista del dominicano, le ayudó a construir respuestas a la situación política. De tal manera que el conocimiento se convirtió en acción política y social.

Esa búsqueda constante lo lleva, luego de la Revolución de abril, a diseñar el mapa definitivo de la formación social, y de la conducta de las clases sociales dominicanas en el escenario político. Momento importante en la coyuntura que va de 1963 hasta 1969, cuando desde París publica en la revista “¡Ahora!” los artículos que conformarán su libro “Dictadura con respaldo popular” (1969).

En este Bosch realiza una sociología política de la República Dominicana y, además, una sociología histórica en “Composición social dominicana”, 1970. Claro está que el cuentista y político se encontraba entre su concepción democrática y una mirada crítica al marxismo. Sin perder el norte de que no debía copiar los esquemas aplicados a otras sociedades, su conocimiento de la realidad dominicana le llevó a crear esa cartografía social dominicana en la que se encuentra una psicología de las clases sociales que actúan en el escenario político.

Una tabla de la sociedad dominicana podría incluir al pueblo, en primer lugar. Este está compuesto por el proletariado, el semi proletariado y los chiriperos, también por la pequeña burguesía (182). Dice que no puede haber definición categórica de las clases y ni dentro de los sectores de clases.

Es fácil establecer, apunta, la diferencia que existe entre un alto y un pequeño burgués, “porque entre ellos no hay una zona común; pero es difícil hacerlo entre un alto y un mediano pequeño burgués y entre este y un bajo” (183).

Sobre la conducta de clases es muy importante que Bosch concibe la historia dominicana como la lucha de las distintas clases sociales, en la que se destaca la pequeña burguesía, que sin ser burguesa intenta organizar el país como esa clase lo hizo en Europa, de tal suerte que una clase se dedicó a ejecutar el plan fundacional burgués en un país que no tenía burguesía (186).

Más bien, Bosch pone énfasis en el frente oligárquico y en señalar cuáles son las clases o capas de clases sociales que les sirve a ese frente.

También señala los vicios que tienen los integrantes de las capas de la pequeña burguesía en el frente revolucionario.
Bosch cambia definitivamente la visión ontológica del dominicano hacia una sociología de las clases sociales, sin dejar el elemento psicológico o conductual: “En la lucha por conquistar posiciones, la baja pequeña burguesía tiende a ser violenta; la mediana y la alta tienden a usar la calumnia, la mentira, el chisme, cuanto más bajos mejor.” (185).

El giro epistémico de Juan Bosch, quien trabaja entre el saber y el poder y formula sus observaciones para la construcción de una acción sociopolítica, es de suma importancia para analizar hoy el destino político dominicano. Esto así porque los partidos políticos que fundó son dirigidos por las diferentes capas de la pequeña burguesía y estas actúan algunas veces como aliadas del pueblo y otras veces como aliadas del frente oligárquico, ese que nunca ha creído en la independencia nacional.

Pero lo que se hace más perentorio es recordar que entre los miembros de las diferentes capas de la pequeña burguesía están los que se integran a los puestos públicos y usan estos para agenciarse riquezas que no podrían obtener si se dedicaran a una profesión: quieren ascender socialmente metiendo la mano en el arca de los dineros públicos. Bosch no se equivocaba y sabía quiénes eran sus aliados y quiénes no.

Entendía que una parte de las capas de la pequeña burguesía, montada en el tren gubernamental, se encontraba en los negocios de la corrupción: “la corrupción es el medio atrayente para que parte de la pequeña burguesía se decida a servir como instrumento de la oligarquía.

Mientras haya un ambiente de corrupción” un pequeño propietario cree que puede llegar al reino de los oligarcas. Y ahí se encuentran los guardias, los abogados, los pequeños funcionarios (176).… y otros que vemos hoy conducidos hacia Najayo.

En fin, la cartografía social creada por Juan Bosch desde sus inicios como escritor del realismo social y que plasmó en sus ensayos le ayudó a formular su acción política, pero a la vez a analizar el comportamiento de las clases sociales que se integraron a sus proyectos políticos. Lo que me parece aún inquietante es que Juan Bosch, a pesar del conocimiento de esta realidad, no giró hacia el bando de los pesimistas dominicanos.

Bosch cambia definitivamente la visión ontológica del dominicano hacia una sociología de las clases sociales, sin dejar el elemento psicológico o conductual

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