Erizado de obstáculos
Retos presentes y futuros de
la República Dominicana

La  República Dominicana está compelida a enfrentar  retos impostergables.

Esos desafíos  son, entre otros, sacar de la pobreza a  una parte de más de cuatro millones de personas, donde se incuba la violencia y la criminalidad que azota al país por los cuatro costados, lograr una educación de mayor calidad sin la cual no es posible competir, garantizar una seguridad social que abarque a todos, empleos dignos que permitan a los dominicanos vivir decentemente, detener la corrupción que permea toda la sociedad y, sobre todo, que el crecimiento económico no se quede en una franja de la población.

Para alcanzar esos desafíos mínimamente, el Gobierno de Danilo Medina no cuenta con los recursos económicos suficientes, para lo cual deberá hacer una reforma fiscal que implicará, tarde o temprano, más impuestos.   Además heredó de la administración de Leonel Fernández  el pesado fardo de un endeudamiento gigantesco, tomado  en su mayoría para cubrir los déficits fiscal y cuasifiscal.

En los próximos años tendrá que dedicar más de R$100  mil millones anuales para el pago de la deuda, debido a que  entre  2005 y 2011 ésta  pasó de  US$11,702 millones a US$23,681 millones, lo que representa un aumento de 112%. Algunos economistas, como Fernando Álvarez Bogaert, estiman que la deuda externa actual sobrepasará este año los US$25,000 millones.

Para el 2011, los pobres del país sumaban  4,037,9800, de los cuales 1,024,881 estaban en la pobreza extrema. Esos datos revelan que el crecimiento económico de los últimos  años no se ha traducido en una importante reducción de la pobreza, lo que se acrecienta con la llegada de haitianos.

Entre esos pobres se encuentra José Roque Santos, de 58 años, padre de cuatro hijos, quien devenga un salario de RD$2,000 mensuales laborando en una granja porcina en Quebrada Honda, La Vega. Desde su niñez ha vivido en la más profunda miseria y tiene todas las posibilidades de morir pobre. Es analfabeto total.

                                                                                                                                                                                                       El estudio  “Latinoamérica hace frente a la volatilidad, el lado oscuro de la globalización”,  del Banco Mundial, señala  que el país está  entre las naciones de la región con tasas de pobreza relativamente altas.

Los cordones de miseria en las grandes ciudades y los bolsones de pobres incrustados en los sectores pudientes de Santo Domingo son una afrenta para una economía que ha crecido más de 5% en los últimos años, incluso en el período 2005-2007 el crecimiento  del Producto Interno Bruto (PIB) fue de 9.5%.

Estrechamente ligada a la pobreza se encuentra la corrupción, porque despoja miles  de millones de pesos al año que podrían destinarse al bienestar de los más desposeídos del país.

“La corrupción está asociada a un Estado débil,  que no es capaz de imponer la ley. Esa debilidad estatal provoca mucha corrupción, debilidad de los servicios a la ciudadanía y una terrible inseguridad ciudadana”, plantea el economista Isidoro Santana.

La República Dominicana, según la World Economic Forum, ocupa la posición 134 en distracción de fondos y 138 en desperdicio del gasto público.

Como el cangrejo. La educación dominicana marcha por mal camino y, pese a los intentos,  no  avanza. Esa es la cruda realidad.

 En los rankings internaciones, el país ocupa posiciones vergonzosas. La calidad del sistema educativo está en el escalón 136.

Las pruebas nacionales de este año revelaron un bajo nivel: el 40% de los estudiantes de bachillerato reprobó en la primera  convocatoria y  el porcentaje fue mayor en matemáticas y lengua española.

Para Elena Villeya, expresidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada  (Conep), la educación es una condición previa para que el país sea competitivo y su mejoría representa mayor productividad.

“¿Qué significa un país con una población que no cuente con un nivel de educación adecuado?  Poca posibilidad de progreso, consumidores con poca capacidad de compra, baja productividad, enormes pérdidas de recursos por un uso ineficiente de los mismos, mayor pobreza, más violencia”, plantea.

La promesa de Medina de que asignará el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación preuniversitaria a partir de 2013 es un paso importante en su mejoría, pero los resultados en educación se aprecian a largo plazo.

El país se encuentra en el puesto 110 entre 142  países en el Índice Global de Competitividad (2011-2012) del Foro Económico Mundial, lo que se vincula con la educación.

A pesar  que  la tasa desempleo es de 14,6%, una gran parte no son empleos dignos. El desafío es generar más empleos de calidad y reducir la informalidad del mercado laboral que ronda el 60%.                                                                                                              

 De 2004 al 2011 se generaron 751,428 nuevos empleos directos, sobre todo en la agropecuaria, manufactura, construcción y comercio, pero  en su mayoría no fueron puestos de calidad.

La gran debilidad de la economía dominicana de los últimos años es que no ha sido  capaz de producir empleos dignos.

La salud.  Sin salud no puede haber prosperidad económica. Más del 50% de la población no tiene acceso al servicio de salud.  La Seguridad Social no ha podido cumplir su rol de ofrecer servicios de salud a toda la población.

El 20% de los trabajadores del régimen Contributivo está fuera de cobertura; no se ha incluido a trabajadores informales y  en el Subsidiado no tienen cobertura el 60%.

Se tiene proyectado que para el 31 de diciembre de este año se  cuente con   5,100,000 afiliados en los servicios de salud, lo que representa un poco más de 50% de la población dominicana.

Las condiciones en que se desenvuelven los hospitales públicos, donde acuden los más pobres, son precarias y las atenciones distan mucho de ser humanas.

Retos principales. Los cuatro principales retos del país, de acuerdo con el economista Isidoro Santana, son restablecer el equilibrio fiscal, fortalecimiento del Estado, mejorar la calidad de la educación y reorientar el modelo económico para que no se sustente en bancas de apuestas y plazas comerciales.

“Lo primero que tendrá que hacer el Gobierno de Danilo  Medina  es tratar de restablecer el equilibrio macroeconómico;  hacerle frente  significará tener que poner control a los gastos públicos y tratar de conseguir más ingresos”, planteó Santana.

Mientras, el economista Ernesto Selman piensa que el  principal reto del país es fiscal. La situación fiscal actual, a su juicio, es muy frágil en la medida que el gasto público se  incrementó en 151% entre 2004-2011 y los ingresos fiscales en 125%.

Durante los últimos cuatro años el sector público no financiero ha presentado, en promedio, déficits fiscales por RD$54,000 millones anuales.

Los retos enumerados y otros seguirán gravitando sobre el país como una espada de Damocles durante muchos años, porque algunos son ancestrales y otros se han acentuado en los últimos gobiernos.

Zoom

Endeudamiento

1.  A pesar de las argumentaciones de prestigiosos economistas, el Banco Central cree que el país se encuentra en una posición favorable  en cuanto a sus niveles de endeudamiento.

2.  En su libro  “ Un nuevo modelo económico social viable”,  Fernando Álvarez Bogaert plantea que la deuda del país ha aumentado de forma desproporcionada, pero  no se destinó a la producción, sino a la frugalidad.