Erreway anima salón Las Cariátides

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POR MARIEN A. CAPITAN
Al ritmo de la canción “Quiero quedarme para cosas buenas”, los cuatro integrantes de la agrupación argentina Erre Way quebraron  la sobriedad y solemnidad que suele tener el Palacio Nacional: gracias a su música, el salón Las Cariátides se llenó de algarabía y emoción adolescentes.

Aunque habían ido para participar en la presentación del Concurso Nacional Primer/ Primera Estudiante en Ortografía, Lectura y Matemáticas, los alumnos se llevaron el mejor de los regalos: ver a Camila, Luisana, Benajamín y Felipe actuando en directo.

Sorprendidos, porque el público no sabía nada acerca de la función, los jóvenes (las chicas sobre todo, como es de esperarse) gritaron enardecidos cuando Omar Liriano anunció que la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández, había querido traer a los chicos de Erre Way.

En cuanto los artistas salieron a escena, el salón cambió totalmente. El ambiente sereno, ceremonioso y respetuoso, dio paso al entretenimiento, el nerviosismo y, si se quiere, hasta el olvido.

Las chicas fueron las que más se empeñaron en olvidar. Olvidaron que en un acto en el que está el presidente Leonel Fernández nadie puede acercarse demasiado; ellas, sin embargo, querían llegar hasta la primera fila para estar más cerca de sus ídolos.

Contenidas, muchas muchachas se conformaron con gritar y arrancar una instantánea con sus cámaras digitales. Otras, más modernas y avezadas, hicieron gala de la más moderna tecnología inalámbrica: tomaron las fotos con sus celulares.

Cuando llegó la segunda canción, “Vivo como vivo”, las formas se perdieron  un poco más: además de los vítores y aplausos, muchos de los jóvenes se subieron sobre las blancas sillas en las que hasta hace unos minutos estaban sentados. En lo alto, disfrutando como locos, veían mejor a la agrupación.

“Será de Dios”, una de las canciones del conjunto que más se ha escuchado en la radio nacional, fue la tercera melodía en sonar. Con la cuarta, “Memorias”, los argentinos dijeron adiós al escenario. Antes, sin embargo, saludaron y se fotografiaron con el Presidente y su esposa.

De buen humor, Fernández compartió unos minutos con los artistas. Posteriormente, saludó algunos de los subsecretarios de Educación que se encontraban allí. Aunque no quiso hablar y expresó que de hacerlo “mataría” su discurso del próximo lunes, Fernández saludó de buena gana a la prensa y se marchó del salón.

Tras la salida del presidente, se acabó la actividad mas no el ruido que se había adueñado del Palacio. Las chicas, que descubrieron en qué salón estaban los muchachos de Erre Way, salieron gritando a su encuentro. Sus voces, sus risas y hasta su desorden, llenaron de vida a la casa de gobierno.