Erreway se despide de los escenarios
provocando tristeza en público dominicano

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POR REYES GUZMÁN
Cientos de niñas lloraron la despedida del grupo Erreway, que la noche del sábado presentó  su último concierto en el Palacio de los Deportes, donde se dio cita la fanaticada más fiel. Sin llenar totalmente el centro deportivo, pero con la fuerza a todo pulmón de quienes corearon, gritaron, chillaron y gozaron, Marizza, Luisana, Manuel y Pablo (voces principales), vaciaron el repertorio de 8:55 a 10:40.

Muchas admiradoras se preguntaban el porqué de la desintegración como agrupación, si la popularidad les asegura éxitos en diferentes escenarios. Como respuesta sólo atinaron a decir que tuvieron el privilegio de ser testigos de la última actuación pues Santo Domingo fue el destino final.

Erreway inició luego de proyectarse en dos pantallas gigantes un video con imágenes y un reloj marcando la cuenta regresiva, para al llegar a cero dar la oportunidad de leerse: Bienvenidos al último  show. Pasando los niveles de sonido normal, infantes y adolescentes chillaban al ver a sus artistas favoritos. Cada tema era motivo de aplausos y gritos.

“Sólo sé”, “Dame otra oportunidad”, “Será porque te quiero”, “Un amor”, “Yo te amé”, “Soñando”, “Bésame”, “Será de Dios”, “Bonita de más”, “Si tú supieras” (Chico ideal), “Vivo como vivo”, “Tiempo”, “Un nuevo amor”, “Qué se siente” y “Cuando pasa” fueron parte de las canciones interpretadas y gozadas. Al concluir cada tema la euforia aumentaba, más si los cantantes se acercaban a la primea fila del público.

En ocasiones sentados en un sillón de mimbre y el mayor tiempo de pie y corriendo de un lugar a otro, los intérpretes mezclaron las canciones suaves con las movidas, sin dejar de provocar histeria.

Si Pablo, Manuel, Luisana o Marizza hablaban, el público expresaba igual reacción. Todo era recibido con gracia, porque el impulso de la popularidad así lo permite.

La alegría se fusionó con la tristeza en varios momentos en parte de los presentes, porque unas gozaban y otras se dejaban contagiar del llanto. Erreway tiene su pegada en infantes (niños-niñas) y jovencitas, gracias a Teleantillas que colocaba la serie en un horario que les permitía verlos actuar y cantar. Después sus temas sonaron en la radio.

“¿Cómo anda la República Dominicana?”, “Será una fiesta en la que todos bailarán”, “La que tenga novio que le dé un beso”, “¿Quieren más?”, “¿Cómo la están pasando?”, eran los simples diálogos de los artistas con el público.

A las 10:10 presentaron a los músicos, para después anunciar la última canción. El efecto tradicional en los conciertos de los artistas despedirse y por las peticiones de regresar, los llevó a cambiarse de vestuario y cantar el tema central de la serie. Con la repetición de “Vivo como vivo” dejaron atrás aplausos, lágrimas y dolor. Hay quienes no aceptan que el grupo se separe.

ISSÁ Y JORGE

Los conductores del programa “Desconectados” fueron los presentadores y desde que salieron al escenario supieron encender los ánimos en los presentes. Le dieron la bienvenida al dúo  Issá y Jorge, que con cuatro canciones merecieron aplausos. Fue una buena representación con “Qué voy a hacer”, “Devuélveme la sonrisa”, “Ella es la misma” y “Alma Caribe”.

COSITAS Y COSOTAS

– Dos pantallas gigantes facilitaron la visión, porque los que pagaron RD$1.700 en VIP nunca se sentaron, sino que se subieron en las sillas. Si todos se sentaran mejor resultara la visión.

– Una pareja de padres se emocionó más que las hijas y tanto fue que se olvidaron de una. La pobre niña lloró por la indiferencia. ¿Irresponsabilidad?      

– Quienes vendieron fotos, mochilas, botellas de agua y refrescos, hicieron su agosto. Los precios fueron abusivos.

– Las adolescentes de VIP quitaban y ponían sillas, dependiendo de dónde querían estar. El propósito era llegar a la tarima. Una gordita rompió tres sillas.

– El Palacio de los Deportes sigue con problemas en el acondicionador de aire. El calor no sólo lo sentimos nosotros, sino los del grupo Erreway, que se refirieron al problema.

– El repertorio fue coreado por la mayoría del público.

– Una joven lloró más que las demás y con sus lágrimas se podía llenar un vaso cervecero.

– Cuando Manuel y Pablo se quitaron las camisas, las más adultas soñaron despiertas. Sólo se escuchaban los “cuchicheos”.

– Un momento de bastante alegría fue cuando a la cuenta de tres se le permitió a los presentes usar cámaras fotográficas.