Erwin Olaf, la belleza al servicio de un mensaje que golpea al espectador

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Málaga (España).  Influido por sus inicios en la fotografía de publicidad y moda, el holandés Erwin Olaf atrae primero con sus imágenes a través de la belleza, pero al mismo tiempo consigue transmitir un mensaje que en algunas ocasiones, como el propio artista admite, llega a “golpear” al espectador.

“Mis fotografías cuentan una historia, pero con un toque un poco más cruel. Parece algo bonito, pero de pronto te da un golpe y te das cuenta de que es algo más duro”, afirmó en una entrevista con Efe Olaf, que hoy inaugura en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga (sur de España) una exposición con más de sesenta obras creadas en los últimos diez años.

Considera que, en la actualidad, “cada día se pueden ver miles de fotografías bellas en Instagram o en Facebook”, pero él como artista no puede “hacer sólo eso” y tiene que buscar “algo más, comunicar algo, que el espectador empiece a pensar y crear un diálogo con él”.   Pese a la estética de sus imágenes, algunas cercanas a la pintura, nunca ha estado tentado por pintar, porque asegura que es “un terrible pintor”.

“Sólo hago algunos dibujos mientras hablo por teléfono”, bromea Olaf, que se siente inspirado por el cine, especialmente de los años 70 y 80 y de autores como Fellini, Visconti o Pasolini.   También le gusta visitar el Museo del Prado y admirar la “precisión” de la pintura, y admite que le “irrita” comprobar cómo ve en las calles fotografía publicitaria “bien hecha y con la luz muy cuidada” y a veces en los museos imágenes “que no están tan cuidadas”.

Sobre la presencia de la provocación en sus obras, admite que en los inicios de su carrera era una herramienta y su obra era “más agresiva”, ya que como fotógrafo publicitario necesitaba “captar la atención en un minuto”, pero en torno al año 2000 empezó a buscar “un mensaje más lento, más en profundidad”.   Para Erwin Olaf, sus obras terminan de completarse cuando las observa el espectador, que tiene la posibilidad de “crear su propia historia”.   “El espectador completa la fotografía, y lo que añade el espectador es a veces una sorpresa incluso para mí.