Es cuestión de disciplina

Estados Unidos es una nación de nueve millones 826 mil 630 kilómetros cuadrados, 20.2 veces mayor que el territorio dominicano.

Aunque no he tenido el privilegio de residir en ninguno de sus estados, sí he viajado a suelo norteamericano y aprovechado mis cortas estadas para estudiar el sistema de organización y su gente.

Me he detenido a observar costumbres, actitudes y formas de vida. La cualidad que mayor impresión me han provocado es disciplina y respeto.

Un tránsito impecable, técnicamente estructurado y permanentemente vigilado, ofrece al usuario de las vías seguridad y confianza. Lo propio puede afirmarse de su sistema de protección ciudadana.

Guardando desde luego las distancias y los recursos disponibles, encontramos que en el país lo que falta es orden y disciplina, voluntad política y responsabilidad.

No puede el titular de Interior y Policía pretender erradicar de un plumazo toda la violencia y los niveles de criminalidad existentes, cuando las estructuras carecen de un sólido soporte y adecuada supervisión.

En Estados Unidos, un patrullero avista en una vía a un ciudadano sospechoso dentro de un vehículo, y el agente solitario se detiene a preguntar ¿puedo ayudarle, amigo?

Aquí, como se ha comprobado en múltiples ocasiones, ante un caso de tal naturaleza, el policía se abstendrá de tomar iniciativa alguna, ante la presunción de que el vehículo lo ocupe “el hijo de un General”, que le ocasionará problemas.

Es cuestión de deber, responsabilidad y disciplina.

Lo demás es pura teoría, una hermosa forma de perder el tiempo.