¿Es posible hacer proyecciones económicas a mediano y largo plazo?

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En el artículo anterior vimos que con el paso del tiempo se ha vuelto cada vez más difícil pronosticar los movimientos económicos. Los fundamentos económicos cambian cada vez más rápido y aparecen tantas variables explosivas que es difícil seguirles la pista a cada una en un determinado momento, y todas provocan impacto. Explicamos cómo factores como la globalización y la revolución tecnológica hacen que la incertidumbre prevalezca y que nuestras proyecciones sean cada vez más inestables.
Los mercados financieros operan como mecanismo para las economías porque les permite ser parte de un espacio donde pueden realizar intercambios y así reasignar los recursos disponibles en diversos sectores. Facilitan el crecimiento del capital, la transferencia del riesgo y el comercio internacional. Los mercados financieros cuentan con poca regulación y se mueven hacia arriba o hacia abajo, día a día. Algunas de las variables que determinan esta volatilidad son el riesgo de cambio (que se genera como consecuencia de las variaciones en el mercado de divisas), el riesgo de tipo de interés y el riesgo de mercado, esto es, de los movimientos de los instrumentos financieros disponibles tales como acciones y deuda.
La crisis hipotecaria del año 2008 causó una total perturbación de la economía mundial. Los hacedores de política reaccionaron tomando una serie de medidas que han puesto en movimiento todas las variables de riesgo ya señaladas que causan volatilidad del sistema financiero. Todo con el objetivo de estimular el movimiento económico y aumentar la demanda agregada. Entre las herramientas más conocidas están las grandes inversiones de capitales, el aumento de las emisiones inorgánicas y la devaluación de las monedas a nivel mundial.
Por otra parte, grandes instituciones, entre las que destacan el Banco Central Europeo y el Banco de Japón, han aplicado políticas de tasas de intereses negativas como una nueva manera de fomentar el gasto, aumentar la inflación, mejorar la capacidad productiva, y de ese modo estimular el crecimiento económico. Sin embargo, las tasas de interés negativas también desestimulan el ahorro y ponen en apuros a las personas que tienen ingresos fijos o que dependen de ingresos provenientes de intereses de activos financieros. Los bancos también se ven obligados a reducir los préstamos y las monedas se deprecian.
Independientemente de que se ha mantenido las tasas de intereses negativas, el crecimiento sigue siendo lento, los bancos debilitados, el riesgo ha aumentado y el sistema financiero mundial sufre un desbalance.
La volatilidad del mercado financiero depende también del riesgo de mercado, el que está, en parte, determinado por los inversionistas y de la forma de manejar las noticias con las que son bombardeados constantemente. Más aún, ahora cuando las redes sociales permiten que una gran cantidad de información se mueva en tiempo real. Muchos inversionistas tratan de protegerse de las fluctuaciones futuras y cualquier noticia hace que muevan grandes cantidades de capitales de un lado a otro, convirtiendo sus miedos en realidad en cuestión de segundos y perdiendo así grandes cantidades de dinero.
En suma, como podemos ver, son muchos los factores que determinan y aumentan la volatilidad de los mercados y la incertidumbre con respecto al futuro de la economía mundial. El hecho de que tengamos más incertidumbre tiene sus consecuencias. Se afecta la disposición de los inversionistas para mantener una cartera estable de activos financieros. De igual forma, los presupuestos nacionales y las decisiones de los gobiernos se ven nubladas por ese no saber qué podría ocurrir. La certeza de que el futuro es incierto es una muestra de que los gobiernos deben manejarse con cautela y estar siempre preparados para enfrentar eventos imprevistos en una economía global zarandeada, de una manera continua, por las fuerzas de la globalización y la revolución tecnológica.
Investigadora asociada: Julissa Lluberes.