Esa felicidad que se esconde tras la oscura tormenta

MARIEN ARISTY CAPITÁN

La noche fue pura magia. Los músicos de la banda de jazz Synthesis, de la Universidad Brigham Young, tocaban en Bellas Artes y nosotros estábamos poseídos por los acordes cuando salió él, el gran maestro de la flauta: Néstor Torres, quien elevó las emociones a nivel de éxtasis existencial.
Más allá de su música, que es capaz de sacudir todas las fibras del alma, Néstor tocó nuestros corazones gracias al mensaje que compartió antes de interpretar la canción Tiger Tales, que cuenta la leyenda de un general que sale a cazar un tigre que había devorado a su madre. Al verlo, el general dispara una flecha pero cuando se acerca descubre que no era un tigre: era una piedra lo que había logrado traspasar con su flecha.
Tras resaltar que el general logró la hazaña por su gran determinación, Nestor resaltó que cuando vivimos con ese espíritu, esa fe y la determinación inquebrantable de no ser derrotados, no hay nada imposible.
Las palabras de Néstor fueron providenciales porque en ese momento mi amiga Nathalie Jerez estaba en cuidados intensivos reponiéndose de un trasplante de riñón. Llegar hasta ahí le costó tres años y medio e innumerables obstáculos. La historia de Nat ilustra lo que señalaría Néstor después: en la vida siempre hay tribulaciones y dificultades pero, a pesar de ello, el sol está brillando.
Por tanto, sin importar lo tormentosa que esté nuestra vida, tarde o temprano los rayos del sol penetrarán las nubes, se alejará la tempestad y veremos un hermoso arcoiris. En resumen, recordemos que sin tormenta no hay arcoiris y tenemos que ser felices aunque haya oscuridad: la esperanza siempre vencerá.