Españoles esperan más incertidumbre tras las elecciones

GRAF7025. MADRID, 11/11/2019.- El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c), preside la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal celebrada este lunes en la sede de Ferraz. EFE/Emilio Naranjo
GRAF7025. MADRID, 11/11/2019.- El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c), preside la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal celebrada este lunes en la sede de Ferraz. EFE/Emilio Naranjo

España se preparaba ayer, lunes, para varios meses más de incertidumbre política, después de que las cuartas elecciones en cuatro años complicaran aún más la difícil situación política. El resultado no dio a ningún partido una mayoría clara para gobernar, y la ultraderecha se convirtió en un grupo parlamentario clave por primera vez en décadas.
Los socialistas del presidente del gobierno Pedro Sánchez fueron los más votados con 120 escaños, pero se quedaron lejos de una mayoría en el Congreso de 350 diputados y necesitarán acuerdos en varios frentes si quieren gobernar.
Sánchez convocó las elecciones del domingo tras no conseguir apoyo suficiente para formar gobierno después de las elecciones en abril. En su discurso de victoria, prometió de nuevo formar “un gobierno progresista”. Sus planes sobre cómo conseguirlo podrían conocerse tras la reunión de la ejecutiva socialista más tarde el lunes. En contra de las previsiones de las encuestas, Sánchez confiaba en reforzar su posición en la cámara baja, pero vio reducido su grupo parlamentario en tres escaños, mientras que el grupo más próximo, el partido de ultraizquierda Unidas Podemos, pasó de 42 a 35 puestos. “Sánchez fracasa en su plebiscito y dificulta aún más la gobernabilidad”, era el titular de primera página del diario español El Mundo.
Tras las elecciones, los parlamentarios tendrán que elegir un presidente del Congreso en las próximas semanas. Después, el rey Felipe VI se reunirá con los líderes de partidos para encargar a uno de ellos, probablemente a Sánchez, que intente formar un gobierno. La otra noticia de los comicios fue el trasvase de votantes conservadores al partido de ultraderecha Vox, que consiguió 52 escaños para convertirse en la tercera fuerza de la cámara, por detrás de los socialistas y del conservador Partido Popular.