Especialistas plantean alternativas a zonas secas producen alimentos

Así estaba la presa de Tavera ayer, lista para recibir un gran volumen de agua hasta la cota 14.
Así estaba la presa de Tavera ayer, lista para recibir un gran volumen de agua hasta la cota 14.

La escasez de agua para el abastecimiento de acueductos, riego y generación de energía es cada vez más crítica en el país por los efectos del cambio climático, a pesar de tener 35 presas con capacidad de almacenar 2,191.4 millones de metros cúbicos.
Como alternativa a esa situación, especialistas hídricos y funcionarios del Gobierno han propuesto la construcción de nuevas presas grandes, pequeñas y medianas en diferentes zonas del país, lo que incluye la de mayor producción agrícola, el Cibao Central, que no tiene riego.
Uno de esos especialistas hídricos es el ingeniero Gilberto Reynoso, que cuenta con una experiencia de 40 años en el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi); además, el actual director de ese organismo, ingeniero Olgo Fernández, con 30 años de experiencia, así como el ministro de Agricultura, Osmar Benítez, con una basta experiencia en el sector agropecuario, en el que tiene toda la vida desde que se graduó de ingeniero agrónomo.
Entre las presas que han sugerido que se deben construir en el país figuran el Cibao Central; Amina, en Mao; otra en San José de las Matas, Santiago, y una en el Alto Yuna, en Monseñor Nouel. Otras ideas expuestas por esos especialistas y otros técnicos para buscar y almacenar agua para riego principalmente son la construcción de pozos, reservorios y lagunas.
El ministro de Agricultura recordó que el país tiene 4.9 millones de tareas agrícolas bajo riego y que son factibles de incorporar a la producción de alimentos en el marco de los planes de desarrollo que fueron definidos en el “Plan Estratégico Sectorial Agropecuario 2020-2030, visión 2050”.
Benítez aseguró, además, que el gobierno hace grandes esfuerzos para abastecer de agua las zonas agrícolas que en época de sequía merman la capacidad de producción y contribuyen a la escasez de alimentos de la canasta familiar.
Entre los esfuerzos para ampliar la frontera agrícola planteó la necesidad de construir una presa en el Cibao Central, donde se produce la mayor parte de los víveres que se consumen en el país, tal como yuca, batata y plátano, pero que carece de agua por falta de un sistema de riego y porque ha sido fuertemente impactada por la sequía. Otras soluciones que se estudian para ampliar la frontera agrícola está en la parte oeste de la provincia San Juan, hacia Elías Piña, donde hay más de 200 mil tareas que no tienen un sistema de riego, según Benítez.
Recordó que la construcción de la presa de Monte Grande solucionará el problema de agua en las zonas productivas ubicadas entre Azua y Barahona, ya que se van a incorporar más de 400 mil tareas que se encuentran bajo riesgo.
Dijo que otra parte del país donde se observan más de 500 mil tareas en riesgo está ubicada entre el municipio de Guerra, Los Haitises y Los Llanos.
Mostró preocupación por la falta de la Ley de Ordenamiento Territorial, con 5 años en el Congreso.
Las 35 presas que tiene el país, que el próximo año serán 36 con Monte Grande, son para la producción de energía eléctrica, el control de inundaciones, el abastecimiento de agua para consumo humano y la irrigación de áreas agrícolas.
Cambio climático. El sector agropecuario sufre los impactos del cambio climático no solo por la reducción en la productividad de las cosechas, el cambio de los ciclos agrícolas y la alteración de la dinámica de las plagas y enfermedades, sino también porque hay una menor cantidad de agua.
“El cambio climático provoca una alteración en la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológico externos. Es problema real con repercusiones a escala planetaria, efectos potencialmente irreversibles y repercusiones financieras significativas”, según la Propuesta para el desarrollo integral del sector agropecuario de la República Dominicana, presentado por el Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Coniaf).
Recuerda que de acuerdo a un informe del Banco Mundial y el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (2015) este país ocupa el onceavo lugar entre los 183 países más afectados por eventos climáticos. La pérdida anual promedio como consecuencia de los desastres naturales es de US$420 millones, equivalentes a RD$19,135, 200,000.
Dice además, que la agricultura es esencial e irremplazable, pero es responsable del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hacia la atmósfera.