Espectáculo “Puentes”
inaugura VIII Feria del Libro

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POR JORGE RAMOS
El merengue, la danza, el teatro, la percusión y el ballet, fueron las manifestaciones artísticas que pusieron en alto la calidad del espectáculo inaugural de la VIII Feria Internacional del Libro 2005 el pasado jueves en la sala Eduardo Brito del Teatro Nacional.

“Puentes” inició a las 9:25 de la noche, tras finalizar la parte protocolar de apertura de la feria y varios reconocimientos que fueron entregados por el presidente de la República, doctor Leonel Fernández, y la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández.

El espectáculo se destacó por una escenografía sencilla, pero elegante de José Miura, donde el color azul mantenía la primacía. Así mismo resultó vistoso el vestuario de los bailarines, llenando de gran colorido el escenario.

La producción artística de Aidita Selman sólo fue deslucida por los inconvenientes que tuvieron algunos artistas con el sonido, al extremo de que a Waddys Jáquez tuvieron que apagarle el micrófono para evitar que se escuchara una interferencia de los radios de comunicación del staff.

Durante todo el desarrollo del montaje, el fondo del escenario azul era una pantalla gigante que proyectaba diferentes imágenes, como nubes que simulaban un vuelo, o el inmenso mar, para ilustrar el concepto de la diáspora dominicana.

La primera en aparecer en escena fue Milly Quezada con el merengue “Soy de aquí, soy de allá”, acompañada de los bailarines dirigidos por Iván Tejada, seguidos por Waddys Jáquez y su maleta de sueños, quien hizo el papel del viajero dominicano que se ha expandido por el mundo.

Los bailarines clásicos Mercedes Morales y Víctor Ramírez continuaron el recorrido de un sueño que empezó en España y continuó hacia nuestras raíces, con el sonido de los principales percusionistas dominicanos, Guarionex Aquino, David Almengod, Isidro Bobadilla, Fellé Vega y Eddy Sánchez.

Acto seguido, la voz de Maridalia Hernández se unió a la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro Jorge Taveras, para encontrarse con nuestra identidad nacional a través del merengue y sus 150 años de existencia.

En esa parte de “Puentes”, el Ballet Folclórico Nacional, con coreografía de Josefina Miniño, tuvo una aplaudida actuación.

La función siguió con un homenaje en teatro y danza a la poeta Aída Cartagena Portalatín y el segmento “Una mujer está sola”, protagonizado por las actrices Karina Noble, Yamilé Scheker y Elvira Taveras, con la participación del Ballet Clásico de Alina Abreu y el cuerpo de bailarines de “Puentes”.

Pero la revolución de abril de 1965 también estuvo presente en el espectáculo, con motivo del 40 aniversario de la gesta patriótica, con los jóvenes cantantes criollos Claudio Piantini, Pavel Núñez y Joseguillermo, a quienes se unió Milly con una sorpresiva reaparición desde el público del área de platea y su clásica canción titulada “Vive”.

Con la interpretación de “Quisqueya”, de Rafael Hernández, iniciada por Maridalia y finalizada por todos los artistas en escena, a las 10:20 de la noche llegó la despedida, mientras una exhibición de fuegos artificiales iluminaba las alturas desde los jardines del Teatro Nacional.

Los créditos de los arreglos musicales correspondieron a Jorge Taveras, Amaury Sánchez y Luichi Tejeda. Los responsables de las luces y el sonido fueron Bienvenido Miranda y José Amable Frómeta, respectivamente.

COSITAS Y COSOTAS

– Los más afectados por el problema del sonido fueron Waddys Jáquez y Maridalia Hernández. Ésta última en las dos canciones: “Bailemos un merengue que nunca más se acabe”, con la Sinfónica Nacional, y “Quisqueya”, momento en que el micrófono estaba intermitente.

– Uno de los elementos más atractivos del espectáculo fueron las imágenes que se proyectaban en la pantalla gigante que cubría todo el fondo del escenario, donde el público presente y por televisión, pudo apreciar hasta los molinos de viento que hacen referencia a don Quijote de la Mancha.

– Milly Quezada lució dos preciosos vestidos, en la apertura y al final, cuando hizo dúo con Maridalia Hernández. Nuestra reina del merengue se llevó los más elegantes piropos de los caballeros.

– La lluvia no impidió que los invitados llenaran el área de platea de la sala Eduardo Brito, no así el balcón, que albergó una mínima cantidad de personas.