Especulan Pedro no regresaría a Boston

POR BOB RYAN
Siete años de Pedro. ¿Pasaron rápido, verdad?
Siete años, los mejores de los cuales pueden haber sido el mejor pitcheo jamás visto en un uniforme de Boston. Siete años de rudeza. Siete años de rectas poderosas. Siete años de cambios mortales. Siete años de pitcheo adentro, a veces demasiado adentro. Siete años de cifras dobles en ponches. Siete años de ser un virtuoso. Siete años, y en un muy corto período de tiempo, puede estaremos deseando que podamos tener siete más.

Sin importar lo que sucediera ayer, puede que esa haya sido la última vez en que vio a Pedro Martínez con un uniforme de los Medias Rojas. Solo en caso de que no haya prestado atención, el contrato de Pedro termina al finalizar esta temporada. Se convertirá en agente libre. El, como se dice, “probará el mercado” para ver el nivel de interés que los equipos tienen en su persona. No es inconcebible que se queda en Boston. Este ha sido un matrimonio que ha dado resultado. Pero es más probable que alguien pague más que los Medias Rojas, y que Pedro acepte esa oferta, para luego demostrarle a Boston que no le dieron el valor que merecía.

Pedro tiene sus momentos de vanidad, ¿saben?

Cuando se ha sido tan bueno como Pedro en los últimos ocho años, tiene derecho a ser un poco vano. Comenzado en 1997, empezó a elevarse a una categoría de pitcheo especial.

Al iniciar la temporada de 1997, Pedro Martínez, a sus 25 años, era un buen, pero no grandioso, lanzador de la Liga Nacional. Los Dodgers se habían rendido con él luego de la temporada de 1993, cambiándolo a los Expos por el intermedista Delino DeShields. La historia que ha persistido desde entonces es que Tom Lasorda pensaba que él era demasiado pequeño para ser un abridor efectivo en las mayores.

Con los Expos, Pedro tuvo marca de 11-5, 14-10 y 13-10 en sus primeros tres años. Su efectividad se movió entre 3.42 y 3.71 y su promedio de ponches por cada transferencia era razonablemente impresionante. Pero nadie estaba preparado para el Pedro Martínez que apareció en la Liga Nacional en 1997.

Ese fue el año en que Martínez asumió la residente en el Monte Olimpo del pitcheo. Lanzando con un equipo pobre, Pedro tuvo marca de 17-8, encabezando la liga con 1.90 de efectividad. Abanicó 305 mientras daba solo 67 transferencias. Encabezó la liga en juegos completos, con 13. Recibió el premio Cy Young y hasta hoy, sus 17 victorias siguen siendo el menor total de triunfos para un ganador del Cy Young que no sea relevista. Y, para su suerte, los Expos no tenían cómo pagarle. Fue cambiado a los Medias Rojas.

Creo que todos podemos concordar en que los resultados han sido buenos. Veamos. Dos temporadas de 20 victorias… cuatro títulos de efectividad… tres títulos de ponches… dos Cy Youngs. Un récord de 117-37 con los Medias Rojas, que es, ciertamente, bestial. Sí, puedo decir que ha salido bien, y eso sin discutir sus actos heroicos de 1999.

En 1998, 1999 y el 2000, cuando Pedro hacía de todo desde ganar 23 encuentros hasta registrar efectividad de 1.74 y ponchar 313 hombres, Pedro era el mejor lanzador del béisbol. Puede haya habido unos cuantos que apoyaran a Randy Johnson, pero la mayoría que seguía de cerca al béisbol sabía que Pedro Martínez era ciertamente El Hombre.

Pero la gente se preguntaba cómo lo hacía. El tipo, después de todo, solo tenía cinco pies y 11 pulgadas y no pesaba más de 170 libras. Pero podía llevar su recta a 97-98 millas por hora, contaba con un slider, una curva y un cambio asesino, los cuales se pusieron en conjunto una noche de septiembre en 1999, cuando fue al Yankee Stadium y lanzó un partido que fue tan asombroso, tan descomunal que David Cone lo proclamó “el mejor juego que haya visto, incluyendo mi propio juego perfecto”.

Hablo de su partido de un hit y 17 ponches. Este juego fue tan devastador que no importó que su único hit fuera el jonrón de Chili Davis. Martínez ya no tiene eso por dentro. Puede que le queden una o dos rectas a 97 millas por hora, nada más. Ya no localiza la bola tan consistentemente como lo hizo en esos días. Hay noches, y días, en los que solo es muy bueno, no grandioso. “Apenas” tuvo marca de 16-9 este año, y su efectividad de 3.90 fue la mayor de sus 12 años en las mayores. Ya pasaron los días en que su efectividad era una carrera o hasta carrera y media menor que el promedio de la liga.

Todavía es un lanzador altamente valioso. El truco es encontrar un precio justo para el Pedro de hoy en día. El sabe que nunca volverá a comandar un salario cercano a los US$17.5 millones que recibe ahora. Pero tiene su orgullo (y algo más). No querrá ser “insultado” y pueden apostar que eso es lo que dirá de cualquier oferta que los Medias Rojas hagan. Sabemos cómo funcionan estas cosas. Nadie sabe lo que realmente vale más que el equipo que lo ha visto lanzar este año. Pero alguien más sin duda pagará más, y ese equipo no tiene que ser el de los Yanquis.

Quiero que vuelva. Usted probablemente también. Pero no habrá plebiscito. Lo único que podemos hacer es ver desde lejos. Y si fuera usted, comenzaría a prepararme para la vida después de Pedro.

Versión (Dionisio Soldevila Brea). –