Estado en deuda con la mujer

El asesinato de las tres hermanas Mirabal, el 25 de noviembre de 1960, fue un motivo incuestionable para que la ONU, en resolución del 17 de noviembre de 1999, designara la fecha de ese horrendo crimen como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Como Estado logramos para nuestra propuesta al respecto el respaldo de 80 países. Todo esto nos imponía el deber de combatir toda forma de violencia contra la mujer, pero hemos quedado vergonzosamente mal.

Aquí se sigue practicando casi impunemente la violencia de género, con medios que suprimen la vida, hacen derramar sangre o dejan contusiones y hematomas, y también por un comportamiento social oficializado que margina a la mujer, desconoce su derecho a ser elegida, a participar en política y en la toma de decisiones y a recibir igual trato de salario y oportunidades que el hombre. Ahí el Estado está muy mal plantado.

Además, la alta mortalidad materna es una falla inadmisible de la política sanitaria, como es también la elevada tasa de mortandad del niño, que como fruto de la mujer debe merecer protección efectiva. Con todo y eso hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, nos atrevemos a desbordarnos en discursos de elogio hacia un ser que sigue siendo víctima de todo género de violencia.

Pronóstico oportuno

El levantamiento de las restricciones a la venta de bebidas alcohólicas tiene escritas de antemano sus consecuencias lamentables. Si en tiempos de veda es elevada la mortalidad por accidentes de tránsito e incidentes en que median los efectos del alcohol, no hay que ser adivino para pronosticar un repunte de tragedias por la gracia para que la gente beba cuanto quiera.

La Sociedad Dominicana de Ortopedia, que conoce los resultados de la mezcla de alcohol, gasolina e imprudencia, entiende que lo prudente es endurecer las sanciones para quienes sean sorprendidos conduciendo bajo los efectos del alcohol. Las leyes contienen disposiciones para sancionar las conductas que pongan en riesgo las vidas de terceras personas. Hagamos buen uso de la ley sobre los que hagan mal uso del derecho a la diversión.