Estados Unidos podría atender más consejos FMI

Los legisladores de Capitol Hill no estaban bien predispuestos hacia el FMI

Mohamed A. El-Erian. El Fondo Monetario Internacional está siendo cada vez más osado en la manera de evaluar la economía estadounidense y las políticas económicas del gobierno estadounidense. Es un cambio positivo que, personalmente, considero que podría ir más lejos aún cubriendo las consecuencias globales.

Los países miembros del FMI, incluido el más grande, se comprometen a someterse a una revisión económica anual. Conocida como el “Artículo IV”, debe supuestamente aportar a los funcionarios de un país las percepciones útiles de un asesor externo informado y confiable. También se propone evaluar la adhesión de los países a sus compromisos con el FMI y, dentro de este contexto, el impacto de sus políticas sobre el resto del mundo.

Hubo un momento en que los funcionarios estadounidenses hicieron mucho por restar importancia a la evaluación anual del FMI. Reaccionaban prácticamente a cada crítica, aunque fuera leve y realizada en forma constructiva. El FMI, por su parte, vacilaba en perturbar a los políticos de su integrante más grande, demasiado consciente de que los legisladores de Capitol Hill no estaban bien predispuestos hacia la organización internacional.

Ya no, al menos a juzgar por la noticia de hoy sobre la evaluación de este año y la forma en que fue comunicada. La revisión indica una evolución en el enfoque tanto estadounidense como del FMI –pese a las continuas dificultades en el Congreso, que viene negándose a ratificar las reformas limitadas del FMI que fueron sancionadas en la mayoría de los países del mundo y se refieren al no financiamiento adicional estadounidense y la pérdida de poder de voto.

En un sumario de la evaluación, el personal del FMI reduce enérgicamente su proyección de crecimiento económico en 2014 hasta un anémico 2 por ciento, neutralizando lo que venían diciendo los funcionarios estadounidenses sobre la fortaleza esperada de la recuperación después de un primer trimestre perturbado por el clima. El FMI también rebaja su estimación de la tasa de crecimiento potencial a más largo plazo del país hasta 2 por ciento, destaca los problemas de pobreza y sugiere que la Reserva Federal, en sus esfuerzos por sostener la recuperación, deberá mantener las tasas de interés más bajas por más tiempo de lo que suponen los mercados. Se aventura incluso en algunos temas de política potencialmente controversiales, instando a los Estados Unidos y a otros países a reaccionar pública y privadamente.

Más allá de estar o no de acuerdo con ellos –y yo en gran medida lo estoy- la dirección y el personal del FMI deberían ser elogiados por su apertura. Por su parte, los funcionarios estadounidenses tienen el mérito de haber encontrado sabiduría y coraje para permitir la difusión oportuna de la visión del FMI.