¿Están las fuerzas armadas de Estados Unidos listas?

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WASHINGTON. AP. Las advertencias de funcionarios y defensa comienzan a acumularse y sube el tono de alarma: las reducciones de presupuesto están afectando seriamente a las fuerzas armadas.

“Mejor que no tengamos otra guerra”, dijo el representante Howard “Buck” McKeon, republicano por California y presidente de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara, sobre la declinación de lo que los militares llaman disposición combativa.

¿Deben preocuparse los estadounidenses? La disposición combativa es la capacidad de las fuerzas armadas para realizar su trabajo y se basa en el número de personas, equipo y entrenamiento necesarios para cumplir las misiones.

Por ejemplo, una brigada del Ejército tiene una lista de cosas que debe hacer en una guerra, y una brigada de 4.500 hombres se considera lista para el combate cuando tiene los niveles adecuados de suministros y equipos, y cuenta con la mayoría del personal debidamente entrenado en las diferentes especialidades. La disposición combativa se mide en una escala del 1 al 5, en que 1 es el nivel más elevado.

Por lo general, una unidad que regresa del campo de batalla tiene una clasificación de 5, porque no tiene el personal completo debido a las bajas, porque se van a otras unidades o dejan la vida militar, y debe sustituir parte del equipo debido al uso. Una unidad puede ser enviada al frente con una clasificación de menos de 5, pero las autoridades advierten que puede hacer menos, demorarse más y sufrir más bajas.

La información detallada sobre la disposición combativa es secreta, para que los adversarios no sepan exactamente a qué se pueden enfrentar. Pero debido a las batallas sobre el presupuesto, los funcionarios han ofrecido ejemplos de problemas de disposición con la esperanza de convencer al Congreso y al público de que las reducciones, particularmente en el presupuesto de entrenamiento, pueden crear una situación precaria.

Por ejemplo, un coronel de la Fuerza Aérea dice que ha tenido que sacar de operaciones 13 escuadrones de cazas/bombarderos, aproximadamente una tercera parte de las unidades en activo. Y el Ejército dice que sólo dos de sus 35 brigadas de combate en activo están en el nivel más elevado de disposición combativa.

El Ejército por lo general desea tener unas 12 brigadas listas en cualquier momento, de manera que un tercio pueda desplegarse, un tercio se prepare para marchar al frente y otro tercio trabaje para prepararse.

Los analistas dicen que un decenio de grandes gastos militares ha creado una fuerza superior a cualquiera en el mundo. “No cabe duda que podemos librar otra guerra del mismo nivel que la del Golfo (1991) sin ningún problema; la Fuerza Aérea puede atacar en Siria”, dijo Barry M. Blechman, del grupo de estudios Centro Stimson.

“No querríamos participar en otra guerra prolongada (como Irak y Afganistán), pero en términos de las operaciones militares en que por lo general participamos, estamos preparados”.

Pero incluso los que opinan que la situación aún no es grave, dicen que a final de cuentas las reducciones de presupuesto se sentirán. Otro problema es que las reducciones ocurren en momentos en que los militares habían planeado un reentrenamiento significativo.

La mayor parte de las fuerzas estadounidenses se organizaron, entrenaron y equiparon durante los últimos 12 años para librar guerras de contrainsurgencia en como las de Irak y Afganistán, y ahora necesitan afinar sus destrezas para contrarrestar otro tipo de amenazas en otras partes del mundo.

Por ejemplo, buena parte de la Fuerza Aérea se ha centrado en años recientes en el apoyo aéreo cerrado a los solados que enfrentan a insurgentes, y no las destrezas necesarias para un conflicto con un gobierno, como los combates y la interceptación aéreos.

En Washington hay un consenso general de que las reducción de presupuesto deben hacerse a la medida, en vez de manera automática y generalizada, como está planeado que suceda durante los próximos 10 años.

Pero no hay un acuerdo sobre los políticamente sensibles ahorros potenciales de cerrar y consolidar algunas bases militares, limitar la paga a los militares, que ha aumentado con el paso de los años o reducir más el tamaño de las fuerzas.

Encontrar maneras de compensar las reducciones de los recortes automáticos de gastos es la prioridad de las negociaciones de presupuesto que lidera el representante Paul Ryan, republicano por Wisconsin y presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara, y su contraparte en el Senado, Patty Murray, demócrata por Washington, quienes enfrentan un fecha tope informal el 13 de diciembre para llegar a un acuerdo.