“Una manera diferente de aplicar la medicina”

22_09_2015 HOY_MARTES_220915_ ¡Vivir!2 C

En un no muy grande pero acogedor consultorio de la Clínica de Obstetricia y Ginecología recibe a sus pequeños pacientes con una sonrisa de oreja a oreja (y es que la pediatría requiere no solo de la “expertis” médica sino también de una empatía y gracia especiales para con los infantes). Es hijo de los fundadores de este centro médico privado (los doctores Rafael Mena y Blasina Canto de Mena), por lo que podría decirse que la medicina “corre por sus venas”. Pero tal y como él mismo señala, el secreto del éxito en este ámbito es probablemente combinar “lo moderno con la experiencia” y es allí donde entran en juego sus esfuerzos para hacer de la telemedicina una herramienta a la disposición de los niños dominicanos.

Aprender de los mejores. Rafael Mena Canto dejó República Dominicana a los 23 años con un título de doctor en Medicina de Unibe para especializarse en pediatría en uno de los mejores hospitales infantiles de Estados Unidos, el Cincinnati Children’s Hospital Medical Center: “Es un hospital top 3 en pediatría que ha ayudado al mundo de una forma que no te imaginas”, destaca el doctor Mena, “ la vacuna del polio salió de ahí, la vacuna el rotavirus salió de ahí, la primera máquina corazón-pulmón salió de ahí, el primer trasplante de hígado…. Es un hospital que tiene un presupuesto de unos 1.5 millones de dólares, más que el presupuesto de todos los hospitales de República Dominicana juntos”, añade.

Allí permaneció otros tres años especializándose en intensivo neonatal, una subespecialidad que se encarga de dar seguimiento a los recién nacidos con algún tipo de dificultad.

Pero no fue fácil. El primer año en que entró a la residencia (2005) era, para su sorpresa, el único extranjero (y latino) entre los 50 que conformaban el grupo: “desde sacar el Social Security, hasta la primera cuenta de banco sin tener el Social, todo ese tipo de cosas es difícil… y ese frío…”. Eso sin contar las innumerables abreviaturas médicas que desafiaron su inglés.

“Fue un cambio de cultura”, señala Mena, quien además resalta la calidad académica del equipo que estaba con él: “Era gente científica de Harvard, Princeton, tú tenías que ponerte a la par, estudiar otros aspectos de investigación, de ensayo clínico, que aquí no se hace”. En el 2008, por su alto rendimiento académico, obtuvo el “Sam Dalinsky Award”, que se otorga al mejor residente de pediatría, siendo el primer latino y el segundo extranjero en recibir el premio en toda la historia del hospital.
Del Cincinnati Children’s Hospital el doctor Mena aprendió también “lo que es cómo tratar al paciente”: “Hablarle con la verdad todo el tiempo. Aquí a veces ese no es el sistema.

Aprendimos como hacer las cosas mejor. Por ejemplo en las rondas médicas, la familia participa”, explica. Inclusive, durante la punción lumbar los padres pueden estar presentes, Mena dice que aquí es: “¿y se van a quedar el papá y la mamá? Que se queden, no hay problema! Es una manera diferente de aplicar la medicina…y mucha tecnología nueva…”, continúa; parte de la cual trajo al país; tales como ventiladores de alta frecuencia y óxido nítrico: “Hay muchos niños que nacen con asfixia, o que no les llega oxígeno al cerebro y cuando eso pasa los “enfriamos” con ventiladores de alta frecuencia. El óxido nítrico es una medicina para que se oxigene mejor”.

Una de sus iniciativas más importantes fue la de implementar la telemedicina (o medicina a distancia) en una alianza con el Cincinnati Children’s Hospital, en el país: “La telemedicina es algo que se está haciendo desde hace un tiempo pero ya lo estamos innovando aquí en República Dominicana con permiso del Ministerio de Salud Pública. Básicamente es una consulta en nuestro país con especialistas o subespecialistas del Hospital de Niños de Cinccinnatti”.

En otras palabras, es una modalidad que implementa el uso de la videoconferencia para establecer un diagnóstico sobre el paciente, que permite que especialistas y personal médico a kilómetros de distancia puedan conocer y tratar un determinado caso.

“La belleza de la telemedicina” A pesar de que le costó varios meses, de ir de un lado a otro en busca de permisos entre Indotel y el Ministerio de Salud Pública; incontables llamadas telefónicas, y literalmente, tener que “fajarse con la parte médico- legal” el proyecto ya ha dado sus primeros frutos: “Un ejemplo es un pacientico mío, muy querido, que tenía un tumor cerebral, muy agresivo.

Aquí se le operó muy bien pero independientemente de eso el tumor vuelve a salir… se le dio quimioterapia y radioterapia, y el tumor le volvió a salir, entonces la oncología médica ya estaba un poco desesperada porque decían: ‘oye le di quimio, le di radio y vuelve’… entonces, se me ocurrió contactar a la directora de este tipo de tumores allá; le mandé las imágenes del niño, las resonancias y ellos se reunieron y determinaron cuál era el tratamiento que debía llevar …un año después el niño sigue bien”, sostiene el especialista de 34 años.

El proyecto lleva cerca de 10 meses en funcionamiento, del que se han beneficiado unos 20 infantes; y aunque no es gratuito, Mena ha gestionado la inclusión de al menos un niño gratis al mes, cuyos padres sean de escasos recursos y no puedan costear lo que vale esta consulta a distancia. “Está abierto a todos los niños dominicanos” y en ingún caso es un servicio exclusivo de sus pacientes: “Yo soy simplemente un interlocutor”.

Este programa es esencialmente importante para niños con problemas de salud complejos como uno de los últimos casos: una pequeña paciente con una malformación linfática que fue atendida gratuitamente una vez Mena decidió hacerse cargo del caso: “Ahí se puede ver la belleza de la telemedicina… aquí se pensaba que era un tumor de vasos sanguíneos que se llama hemangioma. Yo le mandé todas las imágenes al equipo de malformaciones vasculares y resulta que era una malformación linfática. Tanto la oncóloga como el radiólogo dijeron “no, tenemos que ponerle esta medicina: everolimus; y en conjunto con el farmacéutico de farmacogenética aplicada y específicamente con el peso de la niña todo personalizado, pudimos darle una dosis adecuada para mejorar esa malformación. Eso cuesta como 23 mil pesos al mes, y por la consulta ellos me hubiesen cobrado como mil 500 dólares”, expresa.

Gracias a sus gestiones República Dominicana figura como uno de los destinos del Global Health Residency Program (Programa de Residencia Salud Global) que permite el intercambio de residentes entre el CCHMC y Unibe, que vienen al Centro de Obstetricia y Ginecología así como también al Hospital Infantil Robert Reid Cabral.

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Problema social

Un tema que le preocupa es el índice de mortalidad infantil en el país: “Nosotros tenemos 27 muertes por mil nacidos vivos. Hemos mejorado pero es mucho. Pienso que una de las primeras causas de muerte es la asfixia, es la número tres y aquí no se está enfriando, yo considero que si la máquina está ahí deben estar enfriando nuestros hospitales”, manifiesta. “Hemos mejorado… pero aún es mucho”, añade.

Ve con preocupación que “se está privatizando la salud”: “Me gustaría que los pobres de nuestro país no tengan que pagar por la salud, que todavía se mantenga el modelo que existe en el Robert Reid, que si usted no tiene 10 pesos, le den atención”.
Para el doctor Mena un emprendedor es simplemente “una persona que no se conforma con lo que tiene y va en busca de la mejoría. No solamente de la de él sino también de la de los demás”. Quizás por ello no se conforme con saber que hay países desarrollados con tecnología médica de punta y se pregunte, tal y como manifestó durante la entrevista, “si otros países lo tienen ¿por qué nosotros no podemos tenerlo?”.