Estrategia, un teatro bien ensayado

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS
La reciente renuncia del secretario de Estado de la Presidencia, licenciado Danilo Medina, no sólo ha traído honda preocupación en la militancia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sino en la mayoría de la población que ha quedado estupefacta con esta decisión, que aparentemente fue tomada, tanto por él como sus seguidores, luego de observar los aprestos reelecionistas del presidente Leonel Fernández, quien aunque todavía no ha hecho pública su decisión, tampoco ha negado que no pretenda un nuevo mandato.

Aunque muchos analistas han pensado que la decisión del licenciado Medina obedece a su temor de que si no aspira en estos tiempos, luego le será muy difícil acceder al solio presidencial, la verdad es que el tiempo se le viene encima y su cercanía al Presidente de la República y su posición privilegiada como el mayor estratega del PLD, en un futuro cercano, le impedirían aspirar sin que esa acción levante suspicacia y hasta pueda ser tildado de ingrato.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), ante la indisciplina rampante en asuntos monetarios y fiscales que ha venido demostrando el Gobierno dominicano, ha sugerido una serie de recetas las cuales han sido rechazadas de plano por los partidos políticos como del empresariado y la denominada sociedad civil, al extremo que en un diálogo del Presidente de la República con varios representantes de los empresarios, se sugirió que éstos entablaran conversaciones directas con los “protectores de los recursos económicos que graciosamente proporcionan los países super desarrollados” para acogotar en nombre de la globalización, a las naciones más pobres y dependientes de estas “migajas envenenadas”. Nada más absurdo. Entendemos que en nuestro país se votó para dirigir el mismo por un Presidente con probada capacidad para gobernar y encauzar por senderos de progreso los destinos del país. De no haber sido así, ya que éste supedita sus decisiones y actuaciones a la voluntad del organismo internacional, se debe entonces elegir para el próximo cuatrienio como presidente al representante permanente del FMI, tal y como lo habíamos sugerido en nuestra entrega anterior.

Cuando los gobiernos deben “obligatoriamente” someterse a las “recetas fondo monetaristas”, y en el caso que nos ocupa nuestro gobernante ha quedado muy mal parado al decir del secretario de Estado de Finanzas que insinúa “a punta de pistola”, el segundo de a bordo del PLD, licenciado Danilo Medina, nos imaginamos discutiría profundamente las consecuencias del llamado “paquetazo fiscal” y pactaría en secreto con el Presidente de cual y como se presentaría de candidato de acuerdo a las circunstancias por los vientos huracanados que soplaran, capaces de llevarse a un buen candidato no obstante su grado de popularidad. Así, Danilo Medina que no ha participado de las “odiosas medidas” y que se desmontó del tren antes de las mismas, podía presentarse como el “salvador” del PLD y de paso oponerse a la reelección de alguien, que si no se hubiese presentado la presión del FMI, de seguro sería el triunfador en los comicios del 2008.

Con esta doble jugada, el PLD se asegura de ser “villano o paladín” del ciclón político que se avecina que cual caja de Pandora ha desatado el FMI al comprobar que el Gobierno no ejecutó con tino la política macroeconómica que había “sugerido” para subsanar el déficit cuasi-fiscal que la quiebra fraudulenta y artera de tres de los principales bancos del país puso a la República cerca de ser un estado fallido.

Los próximos días serán decisivos para la suerte de ambos “estrategas”. Ya los ciudadanos comunes y hasta la iglesia católica se han manifestado en contra de impuestos o medidas económicas que constriñan aún más el débil poder adquisitivo de las clases menos pudientes. Aumentar la base impositiva del ITBIS a algunos de los productos que componen la canasta familiar básica, no sólo podrá traer consecuencias en el plano político, sino también en el orden social y del orden público. Recordemos lo sucedido en abril del año 1984, poblada que estuvo a punto de convertirse en una guerra civil.