Estudiantes solo aprenden 30% matemáticas y español

POR MARIEN ARISTY C.
Los estudiantes de República Dominicana sólo están aprendiendo el 30% de los contenidos que tienen los currículums de las materias de matemáticas y lengua española, según estableció un estudio realizado recientemente por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Estas cifras explican por qué en la evaluación del Foro Económico Mundial sobre la capacidad competitiva de 115 países del mundo la República Dominicana ocupó el último lugar en cuanto a la calidad de la escuela pública, el antepenúltimo en la calidad de enseñanza de las matemáticas y las ciencias y el 111 en la calidad del sistema educativo en general.

Con este panorama describieron ayer la situación del sistema educativo dominicano el vicerrector ejecutivo de PUCMM, Radhamés Mejía; y el periodista Juan Bolívar Díaz, durante un encuentro organizado ayer por Acción para la Educación Básica (EDUCA).  Este encuentro estuvo encabezado por Juan Tomás Tavares Kelner, presidente de EDUCA; y Aida Consuelo Hernández de Bonelly, directora ejecutiva de EDUCA.

Volviendo con las exposiciones, Mejía indicó que uno de los problemas básicos de la educación es el pobre salario de los maestros: en términos reales, dice, hoy ganan menos que lo que ganaban en el año 1962 puesto que el dinero les rinde la mitad.

Respecto a la calidad del sistema, que se ha ido deteriorando progresivamente, Mejía lamentó que ésta se haya ido perdiendo a la par de la democratización de la educación. Tildándolo de irresponsable, Mejía entiende que el país se ha preocupado por aumentar la cobertura (que está en un 92% en el nivel básico) pero no por velar por la calidad de esa cobertura.

Pero eso mismo sucede con los programas de capacitación magisterial, advierte Mejía; puesto que ha habido mucha preocupación por la titulación de los maestros pero no por que los programas que estudian se ajusten a la educación que se requiere.

Esto sucede, apunta el catedrático, porque en el país sólo existe la preocupación de mejorar los índices estadísticos. Pero estos índices, asegura, no son confiables porque en el país no existe un verdadero sistema de estadísticas.

 “Se hacen programas para lograr mejoras de índices pero sin poner en movimiento los instrumentos de evaluación que nos digan que realmente ese cambio en la tasa de maestros titulados o el hecho de que más niños vayan a la escuela se está revirtiendo en una mejor calidad de la enseñanza o no”.

Por otro lado, Mejía señaló que la politización del sistema educativo es uno de los motivos por los que la situación de la educación dominicana es tan calamitosa.

Apostando a la descentralización, Mejía sostuvo que los políticos descuidan la educación porque este descuido no implica ningún costo político.

En cuanto a lo que se debe hacer, entiende que es necesario ampliar la cobertura y permanencia, transformar el currículum, mejorar la competencia y eficiencia de la Secretaría de Educación, reducir la repitencia y la sobreedad.

En este último apartado, Mejía resaltó que existe un alto índice de sobreedad en los jóvenes: aunque deberían estar en los liceos, una investigación hecha por la PUCMM arrojó que el 28% de los varones de entre 15 a 17 años aún está inscrito en el nivel primario.

Es por estas estadísticas, subrayó Juan Bolívar Díaz, que el país alcanzó un nivel tan lamentable en la evaluación del Foro Económico Mundial sobre la capacidad competitiva de 115 países del mundo.

Dicho problema, asegura Díaz, jamás se resolverá hasta que el Estado no cumpla con la Ley General de Educación 66’97, que establece que a Educación debe dedicársele el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) o el 16% del presupuesto general de la Nación.

Aunque entiende que es difícil que en estos momentos se cumpla con la ley, propuso que la sociedad se disponga a exigirle al gobierno que invierta al menos el 3% PIB a la cartera educativa.

Finalmente, Díaz habló de lo difícil que se fue haciendo su trabajo como profesor universitario de la carrera de Comunicación Social. Y es que tuvo que dejar de enseñar porque no podía degradarse a un nivel tal de convertirse en un profesor de primaria que alfabetiza a estudiantes de término de Comunicación Social.