Estudio revela impacto  negativo del  DR-Cafta en el sector exportador

El  Acuerdo de Libre Comercio entre la República Dominicana, Estados Unidos y Centroamérica, con sus siglas en inglés DR-Cafta, no ha impulsado la creación de nuevas empresas exportadoras, por la falta de condiciones  apropiadas en el país para que tome lugar un crecimiento significativo del sector exportador.

Además, señala el estudio que los principales obstáculos que enfrentan las empresas exportadoras existentes en el país  son los  aspectos laborales, costos de electricidad y transporte, nivel de tipo de cambio, precios de insumos, facilidad en financiamiento y la carga impositiva.

La investigación sobre la evaluación del impacto del DR-Cafta en los sectores productivos de la República Dominicana, el cual fue financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), en coordinación con la Dirección de Comercio Exterior (Dicoex) del Ministerio de Industria y Comercio de la República Dominicana, plantea  que el país no ha desarrollado la cultura de exportación a lo largo de su historia.

 Los datos revelan la falta de competitividad en muchas áreas del comercio. Sugiere mitigar esos efectos para nivelar el terreno de juegos con los países competidores

Considera que lograr una consolidación y solidez en el sector exportador hará que el país pueda maximizar los beneficios que le brinda el DR-Cafta desde el punto de vista de apertura y facilidad de acceso a nuevos mercados.

Hasta que República Dominicana se incorporó al Tratado, el  intercambio comercial con Estados Unidos arrojaba un balance positivo para el país. A partir de entonces, esa situación se ha revertido en contra del país. Ya en 2005, el saldo negativo para el país fue de US$104,887,000   y desde entonces esa proyección no dejó de crecer hasta acumular  el  año pasado un balance adverso de US$13,135,143,000. Por cada dólar que República Dominicana ha ganado con la venta de productos criollos a los Estados Unidos, se ha debido gastar US$1.76 para pagar los artículos que se compran.

En la investigación se resalta una fuerte concentración  de las exportaciones dominicanas en pocos capítulos y no ha ocurrido una diversificación significativa en los últimos años. Esto crea una potencial vulnerabilidad frente a un choque externo que pueda impactar negativamente las exportaciones de uno de los cinco principales capítulos y por ende afectar la balanza comercial.

Según el estudio, el 78% del déficit comercial que tiene República Dominicana con Estados Unidos está compuesto por solo cinco productos, entre los que están el petróleo, las maquinarias, los vehículos, los cereales y el plástico. Además, las partidas con superávit significativos son los calzados, los equipos médicos, las exportaciones textiles, el azúcar y el tabaco. Esos tres primeros grupos pertenecen a las exportaciones de zonas francas y han experimentado grandes cambios en los últimos seis años, principalmente por la caída de las exportaciones textiles a partir de la culminación del Acuerdo sobre Textiles y Vestidos en 2004.

Dice el informe, que República Dominicana pasó de tener un superávit en esta categoría de casi US$1,400 millones en 2005, a solo US$290 en 2010. El país depende en casi un 40% de sus importaciones para suplir la demanda interna.  Sugiere que tratar de reducir el déficit a través de la disminución de las importaciones de estos productos reduciría la capacidad productiva del país.

Aspectos positivos. El estudio  concluye que dicho acuerdo también ha surtido sus aspectos positivos, entre los que se destacan que la República Dominicana se ha beneficiado  por la garantía del acceso del mercado que ahora tiene y porque, de no haber firmado el acuerdo, hubiese estado en desventaja frente a los países que si lo hicieron.

Además, cinco años después, muchos productos importados llegan sin arancel. En 2016 todos los productos industriales estarán liberalizados y en 2026 todo estará en libre comercio.

Dice que la firma del tratado de libre comercio produjo un aumento del 73% en la tasa de crecimiento de las exportaciones hacia los Estados Unidos, y de casi un 60% hacia Centroamérica. Según esas estimaciones, las exportaciones hubiesen sido menores en caso de no haberse firmado el tratado.

También, las exportaciones del sector agrícola hacia Estados Unidos han registrando altas tasas de crecimiento en muchos de sus productos, pero términos de valor, están concentrados en tabaco y azúcar por el monto que representan. Las zonas francas, excluyendo las de productores textiles, han aumentado sus exportaciones año tras año  en la última década. Los demás sectores también han experimentado un crecimiento en  exportaciones. 

 El estudio plantea que el factor que ha incidido sobre las exportaciones de manera negativa fue la crisis internacional de 2007-2009, que produjo una caída de las importaciones en Estados Unidos y por tanto   redujo el valor exportado desde República Dominicana.

Pedido a EE.UU.  En 2004, el gobierno dominicano, que encabezó  Hipólito Mejía,  pidió a Estados Unidos negociar un acuerdo de libre comercio y este último respondió proponiendo una adhesión a las negociaciones del acuerdo comercial que estaban cerrando con Centroamérica.

La República Dominicana en solo tres meses de negociación se adhirió a las modalidades previamente fijadas y negoció. Posteriormente, firmando el DR-Cafta en agosto de 2004.

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Entrada de RD

RD firmó el acuerdo en 2004 y entró en vigencia en marzo de 2007 porque EU  exigió al país  modificaciones de sus legislaciones internas y procesos institucionales, con la finalidad de eliminar  toda confusión e inseguridad jurídica para los agentes económicos y la inversión. El orden de entrada: El Salvador,  marzo 2006; Honduras y Nicaragua, abril   2006; Guatemala,  julio  2006; RD, marzo, 2007; y  Costa Rica,  enero  2009.