Estudios Sociales, la revista

ÁNGELA PEÑA
Desde que comenzó a circular, hace treinta y seis años, la revista Estudios Sociales ha sido soporte imprescindible para el investigador en asuntos económicos, migratorios, campesinos, religiosos, políticos, bibliográficos, de género, sociales, como indica su nombre. Además de auxilio necesario para los estudiosos la publicación, que comenzó a editarse en 1968, ha despertado conciencias, reclamado derechos, denunciado injusticias, esclarecido casos, sacudido el sentimiento nacional cuando ha revelado, con patética realidad, situaciones de explotación o abuso.

Nombres de curas y laicos han desfilado por sus páginas ofreciendo al lector los impresionantes resultados de profundas búsquedas y análisis. A partir de su fundación, hasta 1983, fue responsabilidad del eminente economista y laborioso académico José Luis Alemán, SJ, y luego ha estado bajo la dirección de otros jesuitas no menos inquietos, trabajadores y acuciosos como los padres Antonio Lluberes, Manuel Maza, Jesús Zaglul y Pablo Mella. Hoy está en manos del padre Lluberes, que ha mantenido el contenido a la altura de los anteriores números, no sólo en cuanto a la novedad y seriedad de los trabajos sino también respecto al crédito y la influencia de los autores.

Son inolvidables, por lo impactante, aquellas colaboraciones del padre Gregorio Lanz sobre la explotación doméstica y rural o la prostitución, como han sido de estremecedores los artículos de Carlos Dore Cabral, Rafael Damares Toribio, Jaime Domínguez, Pavel Isa, Roberto Cassá, Bernardo Vega, Miguel Baud, Jean Landius, Rubén Silié, César Pérez, Juan Bolívar Díaz, Ayarx Mercedes, Fausto Rosario, Ramón Tejada Holguín, Tirsis Quezada, Ana Selman, Richard Lee, Quisqueya Lora, Olaya Dotel, Orlando Inoa, Raymundo González, Juan Ventura, Ricardo Hernández, Walter Cordero, entre otros.

La revista fue iniciativa del Centro de Investigación y Acción Social de la Compañía de Jesús que a la fecha dirigía el padre Alemán. Nació como una continuación de Orientación Dominicana, que había mostrado la importancia de la cuestión social en la vida dominicana, y bajo el signo de Medellín y la toma de conciencia de la Iglesia Latinoamericana de la grave situación social de los pueblos de América Latina.

En su primer editorial, Estudios Sociales afirmaba querer “ser una reflexión cristiana de la problemática nacional, con fin de encontrar soluciones adecuadas y contribuir al desarrollo integral de nuestra generación”. Agregaba que “aun tocando temas que interesan al animal político, que es el hombre, se mantendrá fuera de los partidismos que matizan y dividen la política, subiendo a sus principios más altos, tanto en lo individual, como en lo económico y lo social, más científicos y menos controvertidos”.

Esta publicación es modelo de persistencia, esfuerzo, revelaciones. Los autores escriben temas especiales, no reproducciones o repeticiones de pasadas conferencias, cátedras o ponencias. Y continúa, como desde sus inicios, atenta a las coyunturas y a los signos de los tiempos. El más reciente número, el 135, esboza criterios para manejar la crisis económica nacional. Escriben Rafael Toribio, sobre Los desafíos de la educación dominicana; Tirsis Quezada, de Salud y seguridad social y las perspectivas para el nuevo gobierno; Ana Selman, en torno a la Sociedad Civil y sus aportes a la democracia y a la construcción de la ciudadanía; Pavel Isa Contreras y Ayacx Mercedes Contreras enfocan los Retos económicos y sociales del gobierno para el 2004-2008 mientras que Ramón Tejada Holguín analiza La encuesta de preferencia electoral, preguntándose si representa una “modesta herramienta de análisis de la realidad o si es un arma de lucha política”.

La revista es manejable, por su tamaño, y el costo de la suscripción es sumamente módico.