Eternidad del Nazareno

La cristiandad conmemora a partir de ayer el ingreso a Jerusalén, en un pollino prestado, del Nazareno eterno que debe presidir la conciencia y las acciones de quienes creemos en su apostolado inmortal y divino, con el propósito de no solo tratar de redimirnos de la desobediencia pionera incurrida en el Edén del Génesis por la primera pareja humana concebida por Yavé.

El otro ingrediente envuelto en una prédica sublime del Nazareno consistió en inculcarnos proceder a imagen y semejanza del Padre, ceder a las tentaciones temporales que contaminan las esencias divinas como la envidia, odio, apetecer lo ajeno (robar), inclusive la mujer de otro, venganza, avaricia, ocio, lujuria y asesinar a sus congéneres

Un día como hoy, refieren las Sagradas Escrituras, El Nazareno fue apresado en el monte de Getsemaní, donde oraba al Padre, denunciado por uno de sus once discípulos, el llamado Judas Iscariote, y cuando Simón Pedro esgrimió su espada para defenderlo, el rabí de Galilea le ordenó bajar la espada, “porque el que mata por la espada muere por la espada”.

A los 12 años, El Nazareno sostuvo una tenida valorativa de principios, escudriñamiento del texto sagrado de la primera parte de la Biblia, donde demostró una sabiduría inconcebible en un niño de esa edad, porque quien hablaba por él era el Padre que guiaba su discurso, su pensamiento y su poder de convención a los doctores de la ley, al Sanedrín que 21 años después contribuiría a subirlo al Gólgota y sacrificarlo por difundir el mensaje reinvindicador del genoma humano que diseñó el Padre.

A 20l5 años de su sacrificio, que traduce un mensaje medular, la vigencia del Nazareno prosigue inalterable para quienes lo consideramos el Mesías Redentor de la humanidad.