EU: Obama busca acelerar la deportación niños inmigrantes

Los menores pasan  por largos meses de detención  en centros desbordados antes de su deportación.  AP

Washington. EFE. El presidente de EE.UU., Barack Obama, pedirá hoy al Congreso que le permita acelerar la deportación de los niños centroamericanos que llegan a la frontera, al dar mayor flexibilidad a su Gobierno para repatriarlos y destinar otros US 2,000 millones a la crisis, informó ayer una fuente oficial.

Sobrepasado por el flujo de niños inmigrantes que llegan solos a la frontera estadounidense a un ritmo de 90 por día, el Gobierno de Obama ha decidido imprimir rapidez a un proceso que generalmente lleva a la deportación, pero pasa antes por largos meses de detención de los menores en centros desbordados.

“El lunes, la Casa Blanca enviará una carta que informa al Congreso de que pediremos más recursos y flexibilidad para lidiar con el aumento significativo en detenciones de niños e individuos de Centroamérica que cruzan a EE.UU. por la frontera suroeste”, dijo hoy a Efe un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato.

El mandatario pedirá en primer lugar al Congreso que revise las normas actuales para dar más autoridad al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, con el fin de acelerar la deportación de los niños procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.

La ley estadounidense prohíbe al Departamento de Seguridad Nacional deportar a los niños inmigrantes inmediatamente llegan al país si su nación de origen no comparte una frontera con EE.UU., como ocurre con los menores centroamericanos.

El objetivo del Gobierno de Obama es obtener la autorización del Congreso para hacer ese proceso más similar al de los niños que llegan desde México, que pueden ser deportados fácilmente poco después de su entrada en el país.

Actualmente, los niños centroamericanos interceptados al llegar al país son reubicados en instituciones federales o con parientes dentro del país a la espera de que su caso avance a través del sistema de justicia migratoria estadounidense, un proceso lento pero que al final conduce a la deportación en la mayoría de los casos.

El Gobierno de EE.UU. ha adoptado últimamente un tono más duro para advertir que los niños que están llegando a la frontera entran en un proceso de deportación y no podrán acogerse a la reforma migratoria que debate el Congreso ni a otras políticas en vigor. “No envíen a sus hijos a la frontera. Si llegan, los enviaremos de vuelta y, lo que es más grave, podrían no llegar”, dijo Obama.

Hasta ahora, el Gobierno de Obama ha anunciado medidas como la apertura de nuevos centros que sirven como albergues para los niños, el último de ellos inaugurado este viernes en Artesia (Nuevo México.