EU pidió cara a cara Norcorea

WASHINGTON (EFE).- El Gobierno estadounidense confirmó ayer que pidió “cara a cara” a Corea del Norte que vuelva a las conversaciones a seis bandas destinadas a convencer a Pyongyang de que abandone sus ambiciones nucleares.

Responsables de ambos países se reunieron el pasado viernes en la misión de Pyongyang ante la ONU, en Nueva York, en una sesión en la que la parte estadounidense urgió a la norcoreana que volviese al proceso de diálogo que está estancado desde hace meses, declaró el portavoz de la Casa Blanca Trent Duffy. Duffy precisó que “este cauce se utilizó para reiterar directamente a los norcoreanos la necesidad de que vuelvan sin condiciones a las negociaciones a seis bandas”.

El portavoz precisó que el contacto se debió a que Washington tomó la decisión de remitir de forma directa el mismo mensaje que desde hace tiempo vienen lanzado públicamente el presidente de EEUU, George W. Bush, y otros responsables de su administración.

También el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, recordó en rueda de prensa que “de vez en cuando utilizamos el canal de Nueva York” para tener contactos “cara a cara” y asegurar que no existe ninguna duda en torno a la posición estadounidense.

Al parecer, según el portavoz de la Casa Blanca, no hubo ninguna respuesta concreta de los norcoreanos.

Los dos países no mantienen relaciones diplomáticas, por lo que el canal de los contactos con la misión norcoreana ante la ONU se ha usado desde hace tiempo de forma habitual.

EEUU hizo hincapié hoy al precisar que se trató de una reunión de trabajo y no de negociaciones concretas al margen del diálogo multilateral sobre el programa nuclear norcoreano.

La confirmación de Washington se produce después de que fuentes de la embajada estadounidense en Tokio desvelaran la existencia de ese contacto directo entre Washington y Pyongyang, el primero que se produce desde diciembre pasado.

Por parte estadounidense, estuvieron presentes en la reunión el enviado especial de EEUU a las negociaciones a seis bandas, Joseph DeTrani, y el responsable de la Oficina estadounidense para Asuntos Coreanos, Jim Foster.

Sus interlocutores fueron el representante permanente de Corea ante la ONU, Pak Gil-yon, y su adjunto.

Según Boucher, el objetivo de la reunión fue garantizar que los norcoreanos tengan clara la posición estadounidense e instarles a que vuelvan a la mesa de negociaciones “como la mejor manera de resolver el asunto nuclear”.

“Nosotros pedimos esta reunión”, reconoció Boucher, quien insistió en que “no es, de ninguna manera, una negociación”.

Pero el simple hecho de que se haya celebrado la reunión pone de manifiesto la disposición de EEUU a aumentar su contacto bilateral con Corea del Norte, siempre que este país vuelva a la mesa de negociaciones y prometa renunciar a su programa de desarrollo nuclear.

“Todo lo que Corea del Norte tiene que hacer es comprometerse a reanudar el proceso de las conversaciones y en él podremos tener los (contactos) bilaterales que deseen”, declaró el miércoles el enviado estadounidense, Joseph DeTrani.

La crisis nuclear norcoreana estalló en 2002 cuando el régimen de ese país reconoció a funcionarios de EEUU haber iniciado programas de enriquecimiento de uranio y plutonio, en violación de sus acuerdos bilaterales, y expulsaron a los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

Desde 2003 se celebraron, sin avances, tres rondas de conversaciones a seis bandas en Pekín para desmantelar el arsenal nuclear norcoreano, mientras que la cuarta ronda, prevista para septiembre de 2004, fue boicoteada por Pyongyang con el argumento de que Washington estaba manteniendo una actitud “hostil” en busca de la caída del régimen comunista.

La tensión se disparó el pasado 10 de febrero, cuando Corea del Norte anunció que disponía ya de armas atómicas e informó de su retirada “indefinida” de ese foro de diálogo multilateral.

Washington asegura que Corea del Norte podría disponer de una o dos bombas atómicas, varias plantas de procesamiento de uranio y plutonio, y entre 2.500 y 5.000 toneladas de armas químicas.

En las últimas semanas, imágenes del espionaje estadounidense filtradas a la prensa de EEUU y Japón señalaron la posibilidad de que Corea del Norte estuviera preparando un ensayo nuclear, aunque Washington admitió que no sabía si se trataba o no de un ardid de Pyongyang.