EU
Promueven visa temporal

Washington (EFE).- Dos legisladores republicanos de EEUU, preocupados por la división en sus filas por la reforma migratoria, promueven desde ayer un proyecto de ley que incluye una visa temporal de “Buen Vecino” y la “autodeportación” de los indocumentados. La medida, criticada ya por la oposición demócrata, se presentó como una alternativa política para zanjar el abismo entre las versiones de la reforma migratoria que aprobaron ambas cámaras del Congreso y cuya armonización se encuentra en un punto muerto.

La senadora Kay Bailey-Hutchinson y el representante Mike Pence aseguraron en una rueda de prensa que el proyecto enfatiza la seguridad fronteriza, resuelve el problema de los doce millones de indocumentados en EEUU y ofrece visados temporales sin una “amnistía”.

El programa de visados temporales de “Buen Vecino” se pondría en marcha dos años después de la promulgación de la ley y una vez que el Ejecutivo explique al Congreso las medidas que ha tomado para corregir la porosidad de las fronteras.

“Nuestra propuesta ofrece una reforma migratoria integral”, destacó Hutchinson.

Explicó que la medida beneficiaría inicialmente sólo a los inmigrantes de los países socios de EEUU en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) -México y Canadá- y los del firmado con Centroamérica y la República Dominicana, que tendrían que “autodeportarse” a sus países y solicitar desde allí sus visas.

“Esperamos ampliar los beneficios a otros países de Latinoamérica que tengan buenas relaciones con EEUU” pero sólo si los legisladores logran demostrar que el proyecto de ley funciona, matizó.

Por su parte, Pence dijo confiar en que la medida sumará adeptos y logrará destrabar este año la reforma migratoria en el Congreso.

“Quiero dejar claro que esto no es una vía automática hacia la ciudadanía, pero tampoco impone barreras para que la gente no pueda solicitar” la entrada legal a EEUU, dijo Pence a Efe al concluir la rueda de prensa.

El visado de “Buen Vecino” sería renovable por un período de hasta doce años, tras lo cual los extranjeros podrían solicitar la visa “X-change” por otros cinco años, y tras ello pedir la residencia permanente.

El proyecto también estipula un aumento de agentes e inspectores de inmigración y aduanas, la ampliación de los centros de detención, y un mayor uso de tecnología militar.

El entusiasmo de Hutchinson y Pence contrasta con la aparente falta de voluntad que existe en el Congreso para aprobar una reforma migratoria este mismo año, como ha pedido la Casa Blanca.

En diciembre pasado, la Cámara de Representantes aprobó una propuesta que, entre otras cosas, considera delincuentes a los inmigrantes indocumentados y sanciona a quienes los contratan o los ayudan.

La versión que aprobó el Senado en mayo pasado incluye más vigilancia fronteriza, un programa de trabajadores temporales y una vía para legalizar a buena parte de la población indocumentada.

En un año electoral en el que los republicanos se juegan el control del Congreso, los más conservadores insisten en una política de mano dura contra los indocumentados, con la perenne queja de que son una carga pública y un peligro para la seguridad nacional.

Conscientes de que esa postura les puede costar votos entre el electorado hispano, otros buscan fórmulas para contentar a todos en el debate migratorio.

Una encuesta divulgada por el Foro Nacional de Inmigración (NIF) y el centro de estudios Manhattan Institute, de matiz conservador, indicó que el 71 por ciento de posibles votantes en las elecciones de noviembre próximo apoyan la aprobación de una reforma migratoria integral.

Entre los votantes republicanos, el apoyo es del 73 por ciento.

Angela Kelley, del NIF, dijo a Efe que la nueva medida “se queda muy corta” y “ningún indocumentado querrá irse sin garantías de obtener un visado”.

“Pero es un gran paso, porque aquí tenemos a dos conservadores reconociendo que se necesita una vía hacia la legalización”, puntualizó.