EU soslaya alianza con naciones árabes

WASHINGTON, (AFP) – El gobierno de Estados Unidos observa el conflicto en Líbano bajo el prisma de su “guerra contra el terrorismo”, sin tomar en cuenta los objetivos nacionalistas de Hezbolá o Hamas y a riesgo de debilitar sus alianzas con naciones árabes moderadas. La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, que pidió el lunes un “urgente” cese al fuego en Líbano, indicó no obstante que todo acuerdo debe comenzar por solucionar lo que considera las causas del conflicto: la amenaza de la milicia del Hezbolá a Israel y el apoyo que recibe de Irán y Siria.

Rice advirtió los riesgos de volver al “viejo” Medio Oriente, con un cese al fuego permanente que “permita a terroristas lanzar ataques en el momento y en los términos de su elección, y amenazar inocentes, árabes e israelíes, en toda la región”.

“Este es un Medio Oriente diferente, es un Medio Oriente nuevo”, dijo Rice el lunes en una visita sorpresa a Beirut, resaltando la condena de varios países árabes al secuestro de soldados israelíes del libanés Hezbolá y el palestino Hamas, lo que originó la ofensiva de Israel en Líbano.

El presidente estadounidense, George W. Bush, confirmó esta visión del conflicto el sábado en una alocución radial: “A largo plazo, la paz vendrá solamente de la victoria sobre la ideología terrorista del odio y el miedo”.

El ex primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue más allá incluso en un artículo publicado por el diario Wall Street Journal, en el que justificó implícitamente los bombardeos de Israel, no solo sobre objetivos del Hezbolá, sino sobre infraestructura civil libanesa.

“Lo que está en juego en esta operación actual, no es solamente la seguridad de Israel, el futuro democrático de Líbano y la estabilidad de la región, también el principio central es la guerra contra el terrorismo”, dijo Netanyahu.

Pero esta visión silencia los objetivos nacionalistas de Hezbolá, lo que ha comenzado a inquietar a expertos que señalan que el movimiento libanés podría salir fortalecido de la crisis.

“La ofensiva israelí ha otorgado involuntariamente a Hezbolá la oportunidad de demostrar no solamente que Israel sigue siendo el enemigo principal de Líbano, sino que Hezbolá es la única fuerza capaz de enfrentarlo”, señaló el domingo en el Washington Post la profesora de la estadounidense Universidad de Beirut, Amal Saad-Ghorayeb.

El objetivo de Hezbolá es “representar una fuente de inspiración, un ejemplo de audacia ante Israel, al contrario de los regímenes árabes aliados de los Estados Unidos e Israel”, dijo Saad-Ghorayeb, autora de un libro sobre Hezbolá.

Damasco lo tiene claro. “Siria apoya a Hezbolá porque Hezbolá es un movimiento de liberación nacional”, declaró el domingo a la cadena CBS el embajador de ese país en Estados Unidos, Imad Moustapha.

“La política estadounidense hacia el Medio Oriente ha sido totalmente secuestrada por las políticas israelíes en el Medio Oriente”, dijo Moustapha.

“Cualquiera que se atreva a oponerse a la ocupación israelí y sus políticas anexionistas en Medio oriente inmediatamente es catalogado de terrorista y es desacreditado”, criticó.

Por su parte, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, calificó las políticas de Washington como ambiguas, al reprocharle la falta de acción de sus tropas en Irak ante actos violentos cometidos por los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Ankara ha amenazado con atacar militarmente en el norte de Irak bases del PKK, que recientemente multiplicaron sus operaciones sangrientas en el sureste turco.

“El terrorismo es terrorismo en todas partes”, declaró recientemente el primer ministro turco”. “Es inaceptable que se tolere las acciones de un país pero no las de otro país”, agregó.