Euclides Gutiérrez entre invencibilidades e imbecivilidades del PLD

Ubi Rivas.

Con Euclides Gutiérrez Félix sostengo relaciones amistosas desde 1962, con saltos de tiempo, como las piedras chatas que soltábamos de muchachos en la corriente de los ríos, pero inalterables, en ese turbulento tránsito histórico de 57 años.
Camarlengo por una treintena de años del expresidente Juan Bosch, demostración de su talento indiscutible, y el Itaipú de anécdotas y dominio de la historia que le reputan miembro de número de la Academia de la Historia, logrando arrimar al luminoso escritor episodios y personas que escaparon al ilustre exiliado en 25 años de ostracismo.
Empero, reitero en la más reciente etapa de su vida intelectual, Euclides denota fallas conceptuales e imprecisiones históricas, y en ese bache cognitivo he considerado y expuesto que ha debido tomar pausa, meditar y retornar más lúcido, vertiendo juicios de valores más precisos y reales, en la columna que mantiene por 30 años en El Nacional.
En la entrega del día 11 del presente, Euclides la intitula PLD INVENCIBLE, afirma: “Este pueblo valiente, combativo y consciente de los pasos que debe dar en el presente y en el futuro en el poder político, no cambiará al PLD que es un partido político invencible”.
Euclides deserta del instinto orientador del avestruz, que arrima su cabeza al suelo para captar los sonidos y orientarse por donde viene el peligro, obviando las anomias del PLD en superar la crisis energética, tránsito vehicular, criminalidad, auge narcortráfico, haitianización, segundo país más corrupto de América Latina, conforme sondeo Transparencia Internacional, publicado en El Nacional del 23 de septiembre pasado, solo superado por Perú, y escandalosa y criminal deuda externa de US$44 mil millones.
Euclides debe revisarse, o concluir que sus conveniencias superaron sus convicciones, y eso, en un historiador, resulta inaceptable y ruinoso.