Euclides y la disciplina chamuscada

El doctor Euclides Gutiérrez Félix, talento por natura, expositor exquisito, articulista asiduo, historiador sui generis, hombre que se entrega a una causa, unicéfalo, ha soltado par de misiles que atronaron los fastos de su amado PLD, en el cosmos de “el audaz valor de la conciencia por la causa”.

En su entrega del 17-11-08 como todos los lunes a El Nacional, Euclides, hombre lampiño de lengua, directísimo, de verbo cortado como una Gillette, como el profesor que es, como el catedrático usiano que es, instó a la disciplina a los levantiscos que alborotan a ratos esa traba de gallos populosa, no ya de cuadros, que es el PLD.

Al siguiente día, en el escenario que es el símil de una logia definido en el todopoderoso Comité Político del partido morado, Euclides sonó nueva vez el látigo como lo hacen los enmascarados de toros que se azotan en su amado Montecristi, y sentenció, con la dureza de su verbo cuando se molesta (la palabra es otra, esa misma): 

“Si el PLD se va de ahí (del poder) esta vez vamos a ir todos a la cárcel, incluyendo hasta yo y el presidente Leonel Fernández”, un crudo llamado al redil de los díscolos, en que no pocos entienden que debió “bajarle algo”.

Porque no todo puede ser así en caso del PLD perder el certamen cívico del 16-05-2012, que eso estaría por verse, sabiendo que cada quien es responsable de sus hechos y que sólo el presidente Joaquín Balaguer históricamente condujo a un gobernante a chirona.

En el PLD hay indisciplina, cierto, pero también no poco disgusto, escaso acceso a las más altas instancias del gobierno, comenzando por el propio gobernante quien recibe a quien manda a buscar, y nada más, y eso debe revisarse y emburujarlo también con la indisciplina.