Euro ha sido un desastre, solo ha sido bueno para Alemania

Más de 60.000 griegos tienen abiertas cuentas bancarias en la vecina Bulgaria para evitar así las restricciones, archivo
Más de 60.000 griegos tienen abiertas cuentas bancarias en la vecina Bulgaria para evitar así las restricciones, archivo

Es cada vez más creciente la percepción a nivel mundial de que el euro no ha sido beneficioso ni siquiera para los países miembros que han hecho políticas fiscales correctas, salvo el caso de Alemania, que ha sido la única beneficiaria.

El euro ha sido un desastre para todos los países, incluso para los que han hecho políticas correctas”, sólo se libra Alemania.

Por ejemplo, el periodista estrella del Washingtong Post, Matt O’Brien, ha dedicadado un artículo a mostrar el decepcionante comportamiento de las economías que han permanecido dentro del euro, incluso las que han implementado políticas económicas más ‘apropiadas’.

A esta teoría se han sumado en los últimos tiempos economistas del prestigio de Ben Bernanke (ex presidente de la Reserva Federal), Paul Krugman o Joseph Stiglitz (ambos premios Nobel de Economía). Creen que la Eurozona no es un área monetaria óptima, por lo que tiene muchas papeletas para desaparecer si no se implementan grandes cambios.

Hace días, Bernanke publicaba una entrada en su blog personal en la que asegura que “el comportamiento económico de la Eurozona ha sido profundamente decepcionante. Los fallos de la política europea han sido dos: la debilidad de actuación del área euro como conjunto y las grandes asimetrías presentadas entre países con la misma moneda”. Bernanke basa su argumentación en los conocidos como ‘shocks asimétricos’. Mientras que países como Alemania registran tasas de paro históricamente bajas, otros como España o Grecia baten récords de desempleo.

O’Brien señala en el Washingtong Post que hasta países que han sido coherentes con sus políticas económicas, como Holanda o Finlandia, están sufriendolas consecuencias de pertenecer a la Eurozona. Y lo ilustra mediante una comparación con otros países similares.

Así, mientras que Holanda y Finlandia están teniendo serios problemas para registrar tasas de variaciones positivas en el crecimiento de su PIB, países como Islandia, Dinamarca o Suecia (que han mantenido su propia divisa) están creciendo sin problemas, a tasa cercanas o superiores al 2% anual.

Para los premios Nobel de Economía Stiglitz y Krugman la creación de la Eurozona entrañaba grandes retos que sin una unión fiscal y política real difícilmente iban a ser resueltos. Así lo señala Stiglitz en unos ‘work-papers’ de la Universidad de Columbia: “Los problemas del euro fueron ampliamente anticipados: Europa no es un área monetaria óptima, los problemas surgirán cuando las regiones se enfrenten a ‘shocks asimétricos’, el euro es sólo un proyecto político y los políticos no son suficientemente fuertes como para hacer lo correcto”.

Krugman es uno de los economistas que no sólo ha vaticinado que el euro no funcionaría sino que además cree que este proyecto ha muerto ya de facto con la crisis de Grecia.

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Crecimientos débiles

Krugman, al igual que Ben Bernanke, no duda en señalar a Alemania como el país más beneficiado de la creación de esta divisa que sólo favorece a algunos países que si tuvieran su propia moneda estaría mucho más apreciada que el euro. Más allá de las opiniones de estos prestigiosos economistas y periodistas, parece evidente que salvo Alemania, los países que prefirieron mantener su soberanía monetaria han logrado un crecimiento más sólido y estable tras la crisis financiera, mientras que la gran parte de naciones que adoptaron la moneda única han presentado crecimientos más débiles y volátiles.