Europa conoce el terrorismo, pero esta vez es diferente

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PARIS. Después de los cruentos atentados explosivos en Madrid el jueves, los periódicos españoles inmediatamente compararon el 11 M 11 de marzo con el 9/11. Pero hubo un defecto en la analogía. El 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos fue atrapado con la guardia baja. En contraste, España y varios otros países europeos han experimentado el terrorismo durante más de tres décadas. Y últimamente habían estado preparándose pra una gran acción terrorista en algún lugar de la región.

A pesar de esto, muchos europeos, aunque no todos los gobiernos, se han resistido hasta ahora al llamado estadounidense para una “guerra total contra el terrorismo”. Para algunos, eso parece una reacción exagerada de parte de una nación poco acostumbrada al terrorismo en su propio territorio. Para los críticos, la consigna ha sido mal usada, para alienar al mundo islámico, pra socavar las libertades civiles, para justificar la invasión de Irak y pra promover la campaña de reelección del Presidente George W. Bush.

Ahora, después del asesinato de casi 200 personas y las heridas de 1,400 más en los bombazos en los trenes de Madrid, se están formulando nuevas preguntas: ¿Las actitudes europeas hacia el terrorismo se endurecerán? ¿Europa reconocerá que sus ciudades son tan vulnerables como lo fueron Nueva York y Washington el 11 de septiembre y Madrid el 11 de marzo? ¿Empezará también a reorganizar sus servicios de seguridad para que enfrenten una nueva amenaza ampliada?

La respuesta rápida, dicen muchos expertos en seguridad europeos, es “quizá”, y la respuesta final depende de a quién se culpe de los atentados: el grupo separatista vasco conocido como ETA, que ha matado a más de 850 persnas en los últimos 35 años y el viernes era el principal sospechoso del gobierno español en el caso, o Al Qaeda o algún otro grupo terrorismo externo, que podría haber convertido a España en blanco por su apoyo a la guerra encabezada por Estados Unidos en Irak.

“Si se demuestra que éste fue un atentado de ETA, la respuesta será: ‘Esto es terrible, pero que cualquier cosa que hayamos visto, tenemos que hacer lo que podamos para ayudar, pero esto no es nuevo”’, dijo Francois Heisbourg, director de la Fundación para la Investigación de la Seguridad, con sede en París. “Si resulta que esto es obra de Al Qaeda o una combinación de Al Qaeda y ETA, entonces pienso que habremos cruzado un umbral en el nivel y la intensidad del terrorismo”.

En ese sentido, Europa preferiría el terrorismo local. Desde los años 70, Alemania y Grecia han conocido el terrorismo izquierdista, mientras que it ha sufrido tanto la violencia izquierdista como derechista: en 1980, neo fascistas italianos mataron a 84 personas e hirieron a 200 en un atentado explosivo en Boloña. Hasta el acuerdo de paz en Irlanda del Norte hace seis años, el Ejército Republicano Irlandés también patrocinaba la violencia separatista en Gran Bretaña, mientras que Francia aún lucha contra el extremismo nacionalista en Córcega.

Debido a estos conflictos europeos, además de una extensión de la violencia procedente del mundo árabe como las bombas en el Metro de París en los años 90 que fueron vinculadas a la guerra civil argelina, los europeos se acostumbraron a ver patrullas militares en aeropuertos y estaciones de ferrocarril y a vivir con cicatrices de bombazos o cosas peores. Después del 11 de septiembre, tuvieron razón para temer a un terrorismo de magnitud diferente, y ese es el espectro que ahora está siendo contemplado en Madrid.

En los primeros días después de los bombazos en España, un destacado funcionario alemán, que habló a condición de no ser identificado, dijo que la evidencia inicial apuntaba totalmente a la ETA. Sin embargo, señaló que nuevos informes noticiosos planteaban la posibilidad de que un papel de Al Qaeda sería bien recibido en el mundo árabe. “Después, cuando se demuestre que fue ETA, podrán decir: ‘Sabemos la verdad; nuestros hermanos tuvieron éxito pero nadie está dispuestos a darles crédito”’, sugirió.

Martín Ortega, miembro del Instituto para Estudios de Seguridad de la Unión Europea en París, ofreció una visión diferente: que como se celebran elecciones generales en España el domingo, el gobernante conservador Partido Popular tenía interés en culpar a ETA. “Los votantes indecisos podrían pensar que un gobierno de centro derecha será más duro contra el terrorismo”, dijo. “Si Al Qaeda está castigando a España por Irak, el opositor Partido Socialista se beneficiará porque se opuso a la guerra”.

Otros expertos mantenían la mente abierta al finalizar la semana pasada. “Si ETA ha hecho esto, será más fácil de manejar dentro del territorio español”, dijo Rolf Tophoven, director del Instituto para la Investigación del Terrorismo y la Política de Seguridad en Essen, Alemania. “Si es Al Qaeda o algún grupo surgido de ella, representará un ataque contra la democracia y la libertad. Significará que un terrorismo similar podría suceder en cualquier ciudad europea mañana o la próxima semana”.

Por supuesto, aun cuando ETA hubiera actuado solo la semana pasada, el aspecto más atemorizante del ataque fue su escala. Y Al Qaeda pudiera aún atacar en Europa en cualquier momento. España ya había sido nombrado por Al Qaeda como blanco potencial por su postura sobre Irak, donde tiene ahora 1,300 tropas. Gran Bretaña espera aún más ser blanco de un ataque terrorista debido a su involucramiento directo en la guerra de Irak, mientras que Italia también apoyó a Washington. Incluso Francia y Alemania, que tomaron la iniciativa en la oposición a la guerra, se sienten vulnerables, por haber ayudado en el esfuerzo encabezado por Estados Unidos para desmantelar a Al Qaeda. Y Francia está enfrentando amenazas musulmanes radicales por su reciente prohibición a los mantos en escuelas públicas.

Como resultado, dicen expertos de seguridad, la cooperación entre las agencias policiales y de inteligencia europeas ha crecido sustancialmente desde el 11 de septiembre del 2001. Dijeron que pese a la ira de Washington por la oposición francesa y alemana a la guerra en Irak, grupos de inteligencia europeos y el estadounidense continúan trabajando estrechamente. Y esto ha conducido al arresto de numerosos sospechosos de pertenecer a Al Qaeda en Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Portugal e Italia.

“Pienso que al nivel del espionaje Europa haa hecho un progreso tremendo en degradar la capacidad de Al Qaeda en ciertos países clave”, dijo Magnus Ranstorp del Centro sobre Terrorismo y Violencia Política en la Universidad St. Andrews en Escocia. “Pero aún hay mucho por hacer, notablemente en el asunto de robo de identidad. Sigue siendo fácil comprar un pasaporte en la calle en Europa. Estados Unidos está cerrándose herméticamente y la cuestión es si Europa debiera seguir el ejemplo”.

La mayoría de los expertos aquí dice que no. “Todos los países europeos han reforzado sus cuerpos policiales y su sistema judicial desde el 11 de septiembre”, dijo Sergio Romano, ex embajador italiano en Rusia y ante la OTAN. “Pero no pueden ir mucho más allá de eso. Hay mucha resistencia en Europa a medidas más radicales que violen los derechos individuales”.

Otras variables políticas también afectan a las actitudes europeas. Gran Bretaña fue rápida en apoyar la guerra contra el terrorismo de Bush como evidencia de su “relación especial” con Estados Unidos. Pero Gran Bretaña, como Francia y Alemania, también tienen cuidado de no radicalizar a las grandes poblaciones musulmanas de Europa pareciendo que las vinculan con el terrorismo islámico (aunque Francia corrió el riesgo de encolerizar a los musulmanes con su decisión de prohibir el velo, en nombre de la integración social).

España, como Gran Bretaña, adoptó el enfoque estadounidense, principalmente para poner su lucha contra ETA en el contexto de una guerra global contra el terrorismo. Francia, sin embargo, ha desempeñado un papel táctico más crucial en el conflicto vasco, reprimiendo el uso tradicional que hacía ETA de la propia región vasca de Francia como retaguardia logística. Varios destacados líderes de ETA están ntre 124 sospechosos o militantes actualmente en cárceles francesas, y hasta el pasado jueves, esos arrestos, además de detenciones y confiscaciones de armas en España, habían convencido a los líderes españoles de que ETA había sido debilitada.

Más que cualquier cosa, las diferencias políticas en torno a Irak han alterado las percepciones europeas de la amenaza terrorista. “Pienso que a los europeos les disgustó la ‘guerra contra el terrorismo’ porque Estados Unidos aplicó el término a la guerra en Irak”, dijo Gary Saymore, director de estudios del londinense Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, quien fungió como asistente especial del Presidente Bill Clinton. “Antes de Irak, no creo que hubiera importantes diferencias en los términos de las respuestas políticas”.

Sin embargo, aun cuando Al Qaeda sea finalmente culpada por los bombazos de Madrid, pocos expertos creen que Europa responderá como hizo Estados Unidos después del 11 de septiembre. “Hace algunas semanas, discutimos si Europa reaccionaría violentamente a su propio 11 de septiembre”, dijo Ortega, “y estuvimos de acuerdo en que en vez de ello tomaría medidas para incrementar la seguridad de sus ciudadanos, avanzar en seguridad interior, mejorar los lazos con el mundo islámico. Pienso que eso es lo que veremos”.

Por otra parte, si se encuentra responsable a ETA, los expertos creen que los bombazos de Madrid aún servirían como advertencia. “Entre los expertos en contraterrorismo que observan a Al Qaeda y otros grupos islámicos”, dijo Ranstorp, “el interrogante no es ‘si’, sino ‘cuándo”’.