Europa nos acerca al Caribe

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POR CARMEN CARVAJAL
Los países del Caribe, los vecinos más cercanos de la República Dominicana, han sido durante muchos años sólo referencia remota para la mayoría de los dominicanos, una realidad que ha cambiado muy poco, pese a los acuerdos comerciales firmados en el anterior gobierno de Leonel Fernández y algunos esfuerzos de organismos multilaterales y organizaciones empresariales, especialmente de Trinidad y Tobago.

A pesar de la geografía, República Dominicana está muy lejos de los miembros de la Comunidad del Caribe y es una distancia que habrá de ser superada en un plazo muy corto, si se quiere salir airoso del compromiso que supone el  Acuerdo de Asociación Económica (AAE)  que constituyen obligaciones dentro del marco de la nueva relación que con la Unión Europea deberán tejer los países del grupo ACP (ex colonias de Asia, Caribe y Pacífico).

Y es que a partir de enero del 2008, la relación de la Unión Europea con los ACPs pasará de un régimen de cooperación unilateral, a un libre comercio, compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio.

Este acuerdo, que a diferencia de los firmados con Estados Unidos, contempla un aterrizaje suave de los países ACP y reconoce las diferencias entre los socios, está diseñado para ejecutarse en varias etapas, que se iniciaron en el 2002 con todos los ACPs y que incluyen los acuerdos regionales.

Al país le toca negociar con la región del Caribe en el marco del Cariforo, en una negociación que debe desarrollarse en cuatro etapas.

La primera se lanzó en septiembre del año pasado, cuando se establecieron las prioridades regionales.

La segunda etapa, que debe estar lista para el próximo septiembre, es la de la estructuración de la integración regional.

Al finalizar esta, en septiembre y durante todo el año que viene, debe iniciarse el período de estructuración de la negociación del Acuerdo de Asociación Económica con la Unión Europea.

El 2007 se dedicará a terminar la negociación y a revisar los textos y el acuerdo entraría en vigencia el primero de enero del 2008.

ACUERDO REGIONAL

El acuerdo regional lanzado en septiembre pasado está bastante crudo, a juzgar por los planteamientos del canciller dominicano, Carlos Morales Troncoso, en el curso de la “XIV Reunión Conjunta de Ministros del Cariforo y la Comisión Europea”, realizada durante la pasada semana en Santo Domingo.

Y es que los europeos, que tienen libertad de circulación de capitales, bienes y servicios en su región, pretenden que sus empresas y productos tengan igual libertad en la zona, cuando se firme el AAE con el Caribe.

 Para ello, la región debe lograr esta libertad antes, y es ese el objetivo de los acuerdos regionales.

“Para septiembre próximo, deberíamos haber construido un área de libre comercio en el Caribe, sin mayores barreras para los flujos de bienes, servicios y capitales. Sobre esta base estaríamos en condiciones de negociar con la Unión Europea como un verdadero bloque. Sustentado en reglas comunes a la altura de nuestras ambiciones y de nuestros compromisos solidarios. Representados por el mejor de los equipos negociadores de cualquier región del mundo en vías de desarrollo, y organizado en instituciones de las que formaríamos parte en igualdad de condiciones”, expresó en su discurso ante la reunión.

Reconoció, sin embargo, que este objetivo no está tan cerca como debería y que a pesar de los avances en las relaciones entre el país y los integrantes del Caricom, a través del acuerdo de libre comercio firmado en 1998, este objetivo no está tan cercano como septiembre.

Es por ello que el canciller dominicano sugirió que para agilizar el procedimiento, el ingreso inmediato de República Dominicana a la Economía y Mercado Común del Caribe.

 “¿No sería ésta la más lógica opción para consolidar nuestra integración y crear ese ambiente propicio para la negociación con Europa como un verdadero bloque? ¿Por qué no debatir esta opción durante nuestras sesiones? ¿ Por qué no acordar un cronograma detallado al respecto? Se preguntó Morales Troncoso en su discurso.

 El canciller dominicano, sin embargo, se mostró optimista respecto al futuro de las relaciones entre los países del Cariforo y la Unión Europea.

Onofre Rojas, ordenador nacional para los Fondos Europeos de Desarrollo, también expresó en el mismo escenario que los nuevos Acuerdos de Asociación Económica ACP Unión Europea, representan un desafío de gran magnitud para los países caribeños, “porque se trata de diferenciar entre el establecimiento de un simple tratado de libre comercio entre nuestros bloques de países; o si se trata de procurar una verdadera relación de cooperación, de inversiones y de comercio para el desarrollo integral de nuestros pueblos y nuestras economías”.

Para el funcionario, también la consecución exitosa de los acuerdos con los europeos, pasa por el desafío del  entendimiento y la integración regional. “De ahí la necesidad de afianzar el diálogo político al interior del propio CARIFORUM. Clarificar una agenda común caribeña, fortalecer nuestros lazos de cooperación mediante una óptima utilización de los Fondos destinados al Programa Indicativo Regional, pero al mismo tiempo, procurando desarrollar otros mecanismos de cooperación intra cariforum o intra ACP en el  marco del Caribe, tal y como se plantea en el acuerdo de Cotonú revisado en Luxemburgo”, dijo.

DE LOMÉ A COTONÚ

República Dominicana inició su relación ACP con la Unión Europea a partir del 1990, en el marco del acuerdo de Lomé IV, un convenio de asistencia financiera, no recíproco, preferencial y de libre acceso de un gran número de productos al mercado europeo.

Antes de la integración dominicana, que ingresó al esquema junto a Surinam y Haití, los fondos europeos de desarrollo eran manejados por el Caricom, al que República Dominicana fue admitida luego como observadora.

Posteriormente se creó el Cariforo que tiene a  su cargo el manejo y supervisión de dichos fondos.

En el 2000 se firma el acuerdo de Cotonú, que sustituye a Lomé y que da un giro de un acuerdo de cooperación preferencial unilateral, a uno de libre comercio, mediante los Acuerdos de Asociación Económica, que además plantea un mayor involucramiento en aspecto políticos como la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y lavado de dinero, y promoviendo una mayor participación de la sociedad civil en la toma de decisiones.

Además de tomar en cuenta el nivel de desarrollo de los países ACP, el acuerdo de Cotonú preserva los logros obtenidos a través de Lomé.

ACP-UE

En la inauguración del encuentro que se celebró en el país habló el vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, quien destacó que como un bloque caribeño, debemos levantar una sola voz y que esa voz tenga un peso específico y clame en todos los organismos internacionales por una economía en desarrollo, pero que al mismo tiempo pueda responder a las necesidades de sus pueblos”, señaló el vicepresidente dominicano, Rafael Alburquerque, en el discurso inaugural.

  Participaron también el Secretario general del Cariforo, Edwin Carrington; Knowlson W. Gift, Ministro de Asuntos Exteriores de Trinidad y Tobago, quien fungió como presidente de la Asamblea del Cariforo, el embajador de la Unión Europea, Dino Sinigalia, y el canciller haitiano, Gerard Abrham.

   La agenda incluyó el análisis del estado actual y futuro del comercio entre el Caribe y Europa en productos como azúcar, ron, banano y arroz. En el caso del banano estaba pendiente el caso llevado a la OMC por los países productores latinoamericanos, que se oponen a que la UE les aplique un gravamen adicional, que no aplicará a los ACP.

Otra tema también en la agenda es el relativo a los fondos regionales aún pendientes de desembolso y que, al parecer, los países no han sabido aprovechar. El canciller dominicano propuso que una buena parte de esos recursos se destinen a Haití.