Evitarle llamas a la pradera

Cuando la gente protesta en reacción a problemas que golpean directamente sus ámbitos o se queja de la aguda falta de acción para resolverlos, deben aparecer autoridades asumiendo responsabilidades, comprometiéndose a buscar soluciones factibles en función de los recursos de que disponga el sector público y de las obligaciones que corresponden al Estado y sus apéndices, sin gestos ambiguos ni promesas que luego queden como meras intenciones generadoras de mayores frustraciones.

Ante demandas desmesuradas de las que requieren varitas mágicas o movidas por grupos que tomen lo social como pretexto, procedería exponer con franqueza de argumentos la improcedencia en vez de encerrarse en silencios habituales como si nada ocurriera, sin que los altos niveles de decisión reciban a la prensa para el propósito de edificar a la sociedad. Ante las protestas legítimas, ministros, jefes departamentales y policiales, alcaldes y gobernadores provinciales deben estar abiertos a la comunidad entera. Latinoamérica se llena de estallidos populares casi siempre detonados por falta de conexión vigorosamente institucional entre gobernantes y gobernados. La democracia (no la puramente electoral y de atenciones sorpresivas y selectivas) debe ejercitarse día a día con apertura hacia toda dirección para que el pueblo sienta que es dueño de su destino.

Restricciones al astro rey

Una traba insólita, y no otra cosa, es la que impide la expansión del uso de paneles solares. Un país se auto flagela ambientalmente si resta impulso al aprovechamiento de la energía renovable por excelencia, lo que en el país ocurre a causa de un reglamento (ni siquiera una ley en sí) que bloquea a solo un 15% la participación en el consumo nacional.

Parecería una protección arbitraria, desfasada y lesiva al interés nacional a fuentes convencionales de electricidad y a malos métodos de comercialización basados, la más de las veces, en combustibles caros y de alta contaminación. Un candado contra la autosuficiencia más funcional que reduce costos prodigada por el astro rey, de abundantes rayos todo el año en este rincón del mundo. Una de las mejores alternativas al petróleo y al carbón.