Evo y oposición tratan romper hielo

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La Paz (EFE).- El Gobierno y las principales fuerzas opositoras de Bolivia entablaron ayer un diálogo, pero no lograron salvar las diferencias que los han llevado a uno de sus más severos enfrentamientos en los diez meses de gestión del presidente socialista Evo Morales.

   Durante casi cuatro horas, el vicepresidente Alvaro García Linera se reunió en el Palacio Presidencial de La Paz con líderes de los cuatro partidos que tienen representación en el Congreso, para tratar de revertir la decisión de senadores y diputados opositores de bloquear el trabajo parlamentario. Los opositores dejaron de asistir esta semana a las sesiones del Congreso en protesta por la imposición oficialista en la Asamblea Constituyente de un sistema de voto para aprobar los artículos de la nueva Carta Magna por mayoría absoluta, desconociendo la legalidad vigente, que prescribe dos tercios.

   Un centenar de diputados, constituyentes y militantes del partido centrista Unidad Nacional (UN), encabezados por su jefe, el asambleísta Samuel Doria Médina, están en huelga de hambre desde la semana pasada por la misma causa.

   García Linera, que llegó al Palacio Presidencial vestido con uniforme del Regimiento de Tanques “Calama”, al salir, ya de civil, admitió que “las cosas siguen igual”.

   Sin embargo, matizó que el encuentro fue “una gran muestra sincera de voluntad de trabajar consensos y de resolver los problemas políticos”.

   El vicepresidente subrayó que ambas partes expresaron su “voluntad de encontrar acuerdos en distintos temas”, pero que esa intención requiere un tratamiento cotidiano y con la suficiente pausa hasta esclarecer posiciones.

   “Es algo que no se resuelve en horas, ni en un día o dos. Se requiere más trabajo y tenemos toda la voluntad para hacerlo”, agregó antes de dirigirse al Congreso, donde estaba citado para analizar si autorizaba un viaje de Morales al exterior, pero el bloqueo opositor lo impidió.

   El diputado Arturo Murillo (UN) enfatizó que, “mientras no haya una solución al artículo 71 (sobre el voto en la Asamblea), no habrá ninguna sesión y seguiremos en huelga de hambre”.

   La centrista UN y los partidos Poder Democrático y Social (Podemos) y Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de derecha, bloquean las sesiones parlamentarias para exigir a Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS) que revisen su decisión de imponer su mayoría absoluta como fórmula de voto.

   Esa decisión permite a MAS, que tuvo el 50,7 por ciento de los votos en las elecciones de julio pasado, imponer su modelo de país sin consultar a los representantes de la otra media Bolivia.

   Los dos tercios para aprobar la nueva Carta Magna están determinados en la Constitución actual y en la ley de convocatoria de la Asamblea que promulgó Morales en marzo pasado.

   Tras el diálogo, los opositores mantuvieron hoy su amenaza de bloqueo y no se pudo tramitar el permiso de viaje para Morales.

   En la Cámara de Diputados, con mayoría oficialista, sí hubo quórum, pero en el Senado no, por la ausencia de los trece legisladores de Podemos, uno del MNR y otro de UN.

   Tras aplazar la sesión, García Linera explicó que Morales cumplirá de todas formas su agenda en Cuba, Holanda y Nigeria.

   En vez de una sola gira, hará dos viajes sucesivos, de forma que ninguno supere los cinco días que puede salir de Bolivia sin solicitar licencia de los congresistas.

   Aunque no lo detalló, el vicepresidente dio a entender que Morales partirá el sábado próximo a Holanda y el miércoles 29 estará en Nigeria, para la Cumbre Africa-Suramérica.

   De Nigeria regresará a Bolivia y volverá a viajar para estar el 1 de diciembre en Cuba, donde asistirá a los actos preparados por el cumpleaños 80 de su colega y amigo Fidel Castro.

   García Linera y Santos Ramírez, presidente de la Cámara de Senadores, censuraron la postura de los legisladores de la oposición por no acudir hoy a la sesión del Congreso.

   El vicepresidente les pidió que “regresen, por favor, a hacer lo que tienen que hacer”, y se declaró convencido de que “tarde o temprano” el Congreso volverá a ser el escenario en que “se resolverán los problemas que nos están diferenciando”.