Exceso de politiquería

POR JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS
La interpretación que le atribuye el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), a “Politiquería” es la siguiente: f. Acción y efecto de politiquear. Entonces define a “Politiquear” int. Intervenir o brujulear en política. 2. Tratar de política con superficialidad o ligereza. 3. Amér. Hacer política de intrigas y bajezas.

En nuestro país somos proclives a los excesos en todos los aspectos de la vida, por eso, los políticos en campaña atosigan a los posibles electores con las promesas más inverosímiles que ente humano pueda imaginar, creyendo que el pueblo no ha tomado consciencia en los pocos años en que se ha desenvuelto nuestra democracia sui-generis después de la desaparición de la dictadura trujillista, en donde su pupilo más aventajado, el doctor Balaguer, fue el artífice por excelencia en ofrecer las denominadas obras de relumbrón, para captar mediante acciones de engatusamiento, la voluntad popular.

Permitir la Junta Central Electoral (JCE) a los políticos y sus respectivos partidos el inicio de la campaña electoral a destiempo, constituye, no sólo un dispendio de recursos económicos que bien pudieran utilizarse en obras prioritarias y altamente necesarias, sino que incordian por atiborramiento al ciudadano común, el cual desprotegido, sólo puede castigar al inoportuno negándole su voto cuando se realicen las elecciones. Si los políticos, en lugar de realizar encuestas de preferencia, las hicieran de aceptación, podrían percibir el alto grado de rechazo que tiene el alargamiento de una campaña en la cual los electores se hartan de escuchar los dimes y diretes, que con voz engolada intercambian los aspirantes.

Nuestro actual Presidente se ha dejado arrastrar al creerse conminado a efectuar este tipo de confrontación personal y enfrentar al que fue su más cercano colaborador, advirtiéndole que a lo único que podría aspirar sería a un cajón, ya que la silla presidencial quedaba reservada para él. Entendemos, que si esta situación se presenta a más de un año de los comicios, qué podremos esperar los ciudadanos a medida que se acerque el momento de las elecciones.

Es precisamente la época de reflexión. Esperamos que los candidatos de todos los partidos políticos nos otorguen una tregua que permita a la ciudadanía un respiro del constante bombardeo a cual nos tienen sometidos. Si se dieran cuenta lo contraproducente que resulta tratar de meternos por boca y narices, personajes que se creen predestinados para dirigir la cosa pública sin tener la más mínima capacidad para ello. Por eso insistimos en que los políticos evalúen y planifiquen las acciones a tomar, considerando los sentidos de los que podrían ser sus favoritos. La política es una ciencia y como tal debe ser estudiada, ya que la improvisación puede causar daños irreversibles a los que incursionan sin escrúpulos creyendo que todavía el electorado es tonto.

Muestra preocupación los recorridos que realiza el señor Presidente por las principales ciudades del país, ofreciendo villas y castillas, como fue el caso de Santiago. Al parecer, el doctor Fernández ha encontrado una varita que le permita, no sólo ejecutar precariamente el presupuesto nacional, sino todos los ofrecimientos y realizaciones que se propone llevar a cabo en Santiago y después en Puerto Plata. A propósito de Puerto Plata. El primer camino de América, desde El Castillo (La Isabela), hacia Villa Isabela está trunco. El río Bajabonico se llevó uno de los aproches del puente que se empezó a construir hace más de tres lustros y todavía, en un tramo de apenas 8 kms., no se vislumbra el empalme, ni tampoco la construcción sobre el río Unijica. Sería ésta una buena ocasión para manifestar su interés por la historia, sobre todo, del primer camino del Nuevo Mundo.

La pléyade de políticos que nos abruman con sus discursos debiera seguir el ejemplo del doctor Balaguer, el cual esperó debajo de la mata de mango hasta que éste cayera. El sabía lo peligroso que representaba el acelerar un proceso. La paciencia que tuvo, le valió escalar la Presidencia por varios períodos. A estos políticos desesperados, que se miren en ese espejo.