Exhorta pueblo volverse a Dios en estos días

POR F.QUIROZ
El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE) dijo ayer que la pasión, muerte y resurrección de Jesús no debe observarse como simples hechos para recuerdos históricos, sino como la proclamación de un mensaje de paz, entrega, sacrificio y unidad tan indispensable hoy a la realidad dominicana.

“La República Dominicana necesita ser sanada de daños y acciones que han limitado su potencial de brindar igualdad de oportunidades y justicia para todos como fue el mensaje central que Cristo ofreció por la redención de toda la humanidad”, expresa CODUE en su carta pastoral con motivo de la Semana Santa.

El documento, firmado por el presidente de CODUE,  reverendo Reynaldo Franco Aquino, señala que la pasión y muerte de Jesucristo requiere ser vista desde el sentido profundo y trascendente que llevó como propósitos originales tan magno sacrificio.

Llama al pueblo dominicano a volverse a Dios, dejar la apatía espiritual, las competencias, las continuas tensiones y reflexionar en esta Semana Santa, para entender que los cambios y desafíos que se tiene como nación, sólo puede enfrentarse con éxito si se recupera al hombre y a la mujer reafirmando su dignidad.

También, impulsándolos a caminar de la mano con el diálogo, el respeto, la perseverancia y los valores éticos fundamentales.

“Vamos, igual que Jesucristo, a vencer con el bien el mal, convencidos de que nuestra convivencia debe estar sostenida por hombres y mujeres sinceros y laboriosos, por la comunidad de fe, por trabajadores y profesionales, por empresarios y por gobernantes, que en conjunto nos esforcemos por hacer una labor apoyada en los grandes valores del cristianismo y buscando el bienestar de la sociedad en general”, manifiesta.

El documento también lo firman los demás directivos del CODUE, Alejandro Pérez Jerónimo, vicepresidente;  Mariano Sánchez, director ejecutivo y Marcial Reyes Sobá, secretario.

Motivaron a los dominicanos a hacer propicia esta celebración para erradicar todo germen de maldad, las cadenas de odios y rencillas, para en cambio sembrar semillas purificadoras en todos los espacios de convivencia.

Argumentaron que el sacrificio de Cristo “nos desafía” a la unidad, a debatir los problemas con altura y transparencia, para que el ciego egoísmo de los pocos, no prevalezca sobre las necesidades de inmersas mayorías.

Recomendaron

Recomendaron a los dirigentes de las diferentes  estructuras del país a seguir el modelo de liderazgo de excelencia del Señor Cristo, modelo que se puede aplicar en las presentes y futuras generaciones de líderes, porque nunca se apartó de su camino, compromiso y misión.

 “Todos los dominicanos deben entender que la falsedad, la traición, la ingratitud, la injusticia, la violencia y el odio, son actitudes que nos colocan del lado de aquellos que tras un largo, cruel y manipulado juicio religioso y político gritaron: Crucifíquele, crucifíquele”.

La muerte de Jesús, agregaron, trae un mensaje de armonía, reconciliación, paciencia, comprensión y perdón.