Experiencias fiscales

PEDRO GIL ITURBIDES
En 1966, el doctor Joaquín Balaguer ratificó a Carlos Séliman como director general de Aduanas y Puertos. No pocos disgustos a lo interior del reformismo derivaron de aquella disposición ejecutiva. Es de consignar, sin embargo, que Séliman sirvió con eficiencia, dedicación y lealtad en los casi siete años en que dirigió esa oficina. Y al morir era un balaguerista a toda prueba, dejándole a su prole este sentimiento como uno de sus legados.

Casi al concluir el año señalado, Séliman acudió a la Presidencia de la República para hacer una propuesta al mandatario. ¿Por qué no permitirle a los importadores, una liquidación de la mercancía con pago postergado del monto de los tributos? El presidente Balaguer le pidió explicaciones y más tarde consultó con su asesor económico de aquellos días, el doctor José A. Quezada. A este último no le satisfizo mucho la idea, y debió sostener un intercambio con el funcionario proponente. A propósito de aquella insatisfacción, conocemos la medida.

El punto de vista del director general de Aduanas yPuertos se abrió paso en los meses siguientes. Lejos de disminuir aumentaron los ingresos por impuestos al comercio exterior, y de la experiencia derivaron muchas concesiones tributarias. En buena medida, los adelantos tienen su origen en la propuesta de Séliman.

¿Por qué hablamos de ella? En los días de la España Boba, al menos dos de los Capitanes y Gobernadores Generales, desasistidos de las manos de la Madre Patria, intentaron imponer nuevos tributos al comercio local. Uno de éstos hizo un recorrido por los negocios instalados en la ciudad de SantoDomingo y llegó a la conclusión de que todo nuevo tributo, por insignificante que fuere, acabaría por hundir la colonia.

Escribió a las cortes a continuación, y expuso su punto de vista.

Su carta, copiada por don Máximo Coiscou Henríquez en los Archivos de Indias, es harto elocuente. Como muchas otras relaciones enviadas por sus predecesores, don Sebastián Kindelán se quejaba del abandono a que se sometía a la colonia. Se adelantaba a las críticas al expresar que tal vez se hubiere deseado que hiciera lo posible porque esta parte de la isla sobreviviese por sus medios. Entonces daba noticias de su recorrido, y expresaba que las fuerzas naturales de una sociedad no pueden ser sujetas de la expoliación fiscal.

Su criterio, adelantado para su tiempo, se explica en la idea de que para que una economía crezca y se fortalezca, debe contar con un cierto espacio de libertad. Quien tenga ocasión de leerlo, con facilidad asimila su posición a la de Adam Smith. De quien era contemporáneo.

Kindelán, uno de los sucesores de don Carlos Conuco, talvez no sea el mejor ejemplo. Pero sin duda la experiencia de aquél primer gobierno de Balaguer, al admitir la propuesta de Séliman, es provechosa. Y aleccionadora. Porque un sistema económico puede tener un tesoro más grande o más pequeño. Pero una es la regla que lo rige. Y el que no la aprenda, confronta dificultades.