Experto llama líderes de América Latina fortalecer democracias

20_02_2017 HOY_LUNES_200217_ El País6 A

La reflexión del politólogo chileno Ernesto Ottone, titular de la cátedra “Destinos Mundiales de América Latina” del Collège d’études mondiales, en Francia, es para advertir que las frágiles democracias de Latinoamérica, sus institucionalidades débiles y el distanciamiento de los dirigentes con los ciudadanos se convierte en un coctel peligroso.
Esas debilidades institucionales, asegura, dan paso a la corrupción, al incumplimiento de las reglas, a que no existan relaciones entre la ciudadanía y las instituciones democráticas, particularmente con los partidos políticos, los parlamentos y el sistema judicial, etcétera.
Es por ello que dice que existe un exceso de corrupción, justamente en el tiempo en el que la corrupción ya no es aceptada por la gente, que está más empoderada con la revolución tecnológica comunicacional, tiempo en el que la información no se puede retener.
Observa que ya la gente no tolera lo que antes dejaba pasar, “y entonces esta clase política se demora en cambiar su costumbre”.
Es por esa razón que plantea un esfuerzo muy grande por parte de quienes tienen una vocación pública para hacer un cambio dramático en esta situación que permita la existencia de sistemas democráticos.
Advierte que cuando se llega al punto en que se encuentran las democracias latinoamericanas y no se producen cambios dramáticos surgen entonces soluciones antipolíticas, líderes carismáticos, que al final de cuentas terminan por ser autoritarios y dictatoriales.
Considera que lo importante en este momento es entender que se inician cambios muy grandes; “toda la base científica, tecnológica de la sociedad de la información va a seguir desarrollándose con velocidad y, por lo tanto, construir una democracia del futuro significa salvaguardar dos elementos básicos: la igualdad y la libertad”. Eso implicará, dice, una adecuación institucional capaz de responder a los nuevos tiempos.
Corrupción globalizada. Al referirse al escándalo de los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht, que ha salpicado a gobiernos de Latinoamérica, Ottone expresa que eso demuestra cuando hay falta de trasparencia de los Estados en las contrataciones de empresas para obras públicas.
“Por eso es que hay que separar el dinero de la política y del Estado, tiene que funcionar de acuerdo a reglas muy estrictas, objetivas, y el nivel de arbitrariedad o sea la posibilidad de tomar decisiones en base a intereses particulares y no al interés público sea reducida al mínimo”, señaló.
Además consideró que América Latina ha avanzado aunque es la región con la desigualdad más alta del mundo. Cita como desafío el fortalecer la institucionalidad y la democracia en medio de los escándalos de corrupción que afecta a la mayoría de los países latinoamericanos.