Explican origen del derrame cerebral sin causa aparente

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Alrededor de un 15 por ciento de cualquier población adulta entre 18 y 50 años tiene derrame cerebral sin causa aparente, pero en realidad se debe a que ese segmento poblacional tiene un orificio en el corazón por el que pasan los coágulos que producen el accidente, informó ayer el cardiólogo norteamericanos Bill Hellembrand.

El especialista se desempeña como director de cateterismo cardíaco congénito del hospital Presbiteriano, de la ciudad de New York.

Acompañado del también cardiólogo dominicano, Pedro Ureña, Hellembrand explicó que se forman coágulos en el lado derecho del sistema vascular, los cuales atraviesan el corazón por ese orificio y luego se alojan en el cerebro.

El orificio o malformación congénita tiene el nombre de Foramen Oval Patente. El procedimiento permite que el organismo absorba el dispositivo y de cuatro a seis semanas el tejido crece y forma parte de la pared cardíaca.

Pero ahora existe un moderno dispositivo que cubre el orificio en el corazón y para el cual no es necesario hacer cirugía de corazón abierto. Dicho dispositivo es conocido como el Amplatzer.

El especialista norteamericano intervino mediante cateterismo a seis pacientes en el Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT). Esos pacientes recibieron el dispositivo en unos 30 minutos, no se aplica anestesia general y la persona puede estar en su casa en un período de cuatro a cinco horas.

La mayoría de pacientes intervenidos tuvieron ataques isquémicos, como consecuencia de haber sufrido embolia cerebral, explicaron Hellembrand y Ureña.

Del 15 por ciento de esa población tendrá foramen oval patente (el orificio en el corazón), un porcentaje reducido va a desarrollar un accidente cerebrovascular como consecuencia de eso, sostienen.

A juicio de los expertos, más que mortalidad la enfermedad cardíaca provoca discapacidad y altos costos a las familias que deben tener un paciente en esas condiciones.

Se trata de una enfermedad que incapacita a las personas en edad productiva.

El dispositivo que se coloca al paciente tapa el hoyo u orificio y las posibilidades de que sea reversible la enfermedad o el dispositivo son escasas.

El procedimiento es costoso, pero los cardiólogos norteamericanos han entrenado a Ureña, quien en lo adelante hará las intervenciones en CEDIMAT.

En el país no se trata este tipo de enfermedades, pero el desarrollo de la Cardiología y de la tecnología como recurso de apoyo han contribuído al avance, sostienen.

El procedimiento es muy costoso si el paciente tiene que salir del país, pero si se lleva a cabo en territorio nacional bajan los costos.

El doctor Bill Hellembrand es profesor de la Universidad de Columbia, en New York. Es director de cateterismo cardíaco congénito del departamento de niños del hospital Presbiteriano de New York.

Tiene más de 28 años de experiencia en ese tipo de intervenciones. Es además conferencista internacional.