Explican yerros en desagüe Tavera

LEONORA RAMÍREZ S.
l.ramírez@hoy.com.do
El período de ocurrencia de tormentas y ciclones de grandes magnitudes se ha reducido a causa del calentamiento global, razón por la cual la presa de Tavera no se puede convertir en una amenaza para Santiago, ni debe seguir siendo una  fuente de invenciones de los gobiernos de turno.

El análisis es del ingeniero Rafael Corominas Pepín, quien forma parte de la Comisión de Santiago que evaluó el manejo que le dio el gobierno al desagüe de la presa de Tavera durante la tormenta Olga, hecho que provocó grandes inundaciones y la muerte de más de 20 personas.

Al comparecer al almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, expresó que los fenómenos naturales extremos se presentarán cada tres o cuatro  años, y no cada siete, como ocurría antes.

Cuando se refirió al desagüe de la hidroeléctrica, expresó  que el primer propósito parece ser ocultar la responsabilidad del gobierno, cuando debe ser lo contrario.

“Con un hecho así debieron decir quiénes fueron los responsables, dónde estuvo el error, y no ocultarle al país lo que todo el mundo sabe… por eso fue que salimos al frente de esta situación”, dijo.

Corominas Pepín, fundador de la Sociedad Dominicana de Sismología e Ingeniería Sísmica,  explicó que el informe preparado por la comisión es meramente técnico.

Contradicciones.     Desde el domingo 9  de diciembre hasta el 11 del mismo mes a las 4:00 p.m., la presa de Tavera mantuvo un nivel de embalse de 325.10 metros, lo que significa que en 40 horas no hubo variaciones.

Pero el martes a las 12:00 de la noche subió a 327.60.

El gobierno justificó la decisión de desaguar de golpe  por los 51 millones de metros cúbicos de agua que cayeron en la cuenca del Yaque del Norte.

Pero  la Comisión de Santiago dice   que los registros pluviométricos de  Manabao, Jarabacoa, Redondo, Mata Grande y Cagüeyes indican que las lluvias caídas en la zona el 11 de diciembre flucturaron entre 39 y 82 milímetros cúbicos, con una precipitación media de 63 milímetros por metro cuadrado, y el día 12  entre 17 y 155 milímetros por metro cuadrado.

No había que desaguar.   El ingeniero Ervin Vargas dijo  que si la presa   hubiese estado sin ningún operador entre las 4:00 de la tarde y las 12:00 de la noche del martes 12 de diciembre, no se hubiese desbordado.

Con la comparación intentó destacar que no fue necesario el desagüe,  ni siquiera por la entrada de 113 millones de metros cúbicos de agua de ese día y el miércoles.

Si hubiese llegado el agua a 328.90 metros, que es donde está el vertedero de la presa cuya función es desaguar el  excedente, todavía  tenía capacidad de recibir 114 millones de metros cúbicos.

Nunca supieron manejar la crecida máxima, dijo Vargas al destacar que en la Comisión de Operaciones de la hidroeléctrica pesa más la generación de electricidad.

  Falsa alarma.     Rolando Martínez dijo,  contrario a lo dicho por las autoridades, que no es cierto que la presa estaba al borde del colapso, porque solamente cuando  desborda el nivel máximo de su corona, 332.50 metros,  podría erosionarse  en su  espaldón granular norte.

En tal sentido, refirió que el director del Instituto de Recursos Hidráulicos (INDRHI), Héctor Rodríguez Pimentel, no debió asumir responsabilidades.

Comisión ofrecería  soporte para demandar al Estado

La Comisión de Santiago que determinó que un error humano en el manejo de la presa de Tavera provocó  las inundaciones que dejaron pérdidas humanas y materiales  en aquella zona, tras las tormentas Noel y Olga, no demandará al Estado por los daños causados por la tragedia, pero aportaría el soporte técnico a quienes se aventuren a ese reclamo.

Así lo plantearon los  ingenieros Rafael Corominas Pepín, Osiris de León, Ervin Vargas, Danilo González y Rolando Martínez, así como el comunidador y abogado Carlos Manuel Estrella, miembros de la Comisión.

Los seis profesionales fueron entrevistados en el Almuerzo del Grupo de Comunicación Corripio, al que asistieron como invitados especiales.

Dijeron que el informe que arrojó la investigación no ha sido entregado a las autoridades y estas tampoco se han interesado en el mismo.

Cuando el periodista Roberto Cavada, de Telesistema,  preguntó si la comisión estaría en disposición de convertirse en parte civil para demandar al gobierno por los daños humanos y materiales, el ingeniero Corominas Pepín respondió que hasta ahora no se ha discutido esa posibilidad.

 “Lo que sí hemos dicho es que hay un caso en El Salvador y otro en Guatemala donde gente que fue afectada por el hucarán “Mitch”, que entiende que sus daños fueron provocados por descuido de las autoridades, entablaron ellos, como personas, una demanda que en estos momentos son conocidos por la justicia en ambos países”, expresó.

Corominas Pepín dijo que la Comisión daría aquí el apoyo técnico a los que se aventuren a demandar el gobierno.

Sin embargo, precisó que la Comisión, como tal, no se convertiría en un demandante del Estado.

Cuando Cavada ripostó si Corominas Pepín, particularmente, no demandaría al Estado por esos daños, el profesional, respondió:

“No,  yo no gasto mi cerebro en esas cosas que no dan resultado”.

Antecedentes

9 diciembre 2007

Las autoridades estaban advertidas de la ocurrencia de un fenómeno natural que se desplazaba al Noreste de Puerto Rico, fuera de la temporada ciclónica.

Martes 11

A las  5:00 de la tarde  el Centro de Huracanes de Miami emitió una segunda advertencia de que la tormenta subtropical Olga se encontraba a 305 kilómetros al Este de Santo Domingo.

El mismo día, el director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), el director de la Empresa Generadora Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) y el director de la Comisión Nacional de Emergencia dijeron que la presa de Tavera estaba en la cota 325.10 metros, y que se estaban vertiendo 100 metros cúbicos por segundo.

Según el  informe de la Comisión de Santiago, el geólogo Osiris de León  advirtió a las autoridades que a partir de las 11:00 de la noche se producirían fuertes lluvias sobre la región del Cibao, y que era necesario desaguar 500 metros cúbicos por segundo para evitar un vertido extraordinario que produjera inundaciones en Santiago y en el bajo Yaque del Norte.

La noche del 11 de diciembre se abrieron las compuertas hasta desaguar 5,000 metros cúbicos, lo que provocó las inundaciones.