Extensos daños  a red eléctrica y casi 10  mil evacuados en  el país

La región Sur quedó incomunicada ayer tras colapsar el puente Los Pilones, situado entre  Baní y Azua,  debido a la crecida del río Ocoa tras las intensas lluvias provocadas por la tormenta Isaac.

El caudal de ese río también destruyó el puente que comunica a Sabana Larga con El Naranjal, en San José de Ocoa.

De acuerdo con informes del Ministerio de Obras Públicas, los trabajos de reparación del puente Los Pilones se iniciarían entre 24 y 48 horas, período en el que podría disminuir el caudal del río.

Ayer se quedaron varadas en ese tramo decenas de personas que se dirigían a las distintas provincias del Sur y Suroeste.

 Con relación al puente de San José de Ocoa, sufrió severos daños en 2007 por las tormentas Olga y Noel y, tras ser reparado, volvió a desplomarse  en agosto  de 2011 por la crecida que causó  la tormenta Irene.

En ambos casos fue reparado con inversiones millonarias de parte del Ministerio de Obras Públicas. Ese puente fue construido en el Gobierno de Salvador Jorge Blanco, 1982-86.

Otros daños.  Los intensos aguaceros   provocaron  caos y desesperación ayer  en varios pueblos del interior debido al aislamiento de  comunidades, averías en el servicio eléctrico, de televisión pagada y  comunicación telefónica, a consecuencia de los remanentes de la tormenta Isaac.

Según  el corresponsal Fausto Soto el saldo dejado por Isaac en Baní es el siguiente: aumento  del caudal del río Baní, de los  arroyos Guásuma y Guerra, y varias zonas incomunicadas tales como  Villa Guerra, La Montería, La Gina y El Recodo.

Ramón Minyeti reportó desde Azua que en esa provincia hay más de   54 poblados pertenecientes a El Rosario y los municipios Padre Las Casas y Guayabal.

En San Cristóbal, 70 familias residentes en las cercanías de la presa de Valdesia fueron trasladadas al polideportivo  de Yaguate como medida de prevención, ante la posibilidad de que las intensas lluvias puedan llenar el embalse. En tanto que  en el sector La Piscina,  25 familias fueron alojadas en el centro comunal por la posible  crecida de  los ríos Nigua y Yubazo.

 En Barahona.   Teuddy Sánchez reportó que  las lluvias no cesaban y se iniciaron desde la mañana. No había servicio de energía eléctrica desde el viernes y varios cables habían sido derribados por árboles que cayeron encima  de viviendas en los barrios La Playa y Savica. Tampoco tenían servicio de  Internet.

Varias familias fueron evacuadas de manera preventiva en Polo  y en la comunidad de Enriquillo el oleaje marino era fuerte. La agropecuaria ha sido afectada en sentido general, mayormente los cultivos de  plátano.

En la provincia Independencia  la  comunidad de  Boca Cachón estaba aislada  de Jimaní a causa del derribo de árboles en la carretera.

El río Blanco, que normalmente está seco,  aumentó un poco su caudal.

Decenas de viviendas sin techos,  daños cuantiosos a la agricultura, redes eléctricas afectadas, servicio de agua potable afectado y la crecida del río Soliet, es la realidad luego del paso de la tormenta Isaac por el Caribe.

El Centro de Operaciones de Emergencias en la Provincia Independencia reportó de manera preliminar afectaciones a 171 viviendas con pérdida del techo y 2 completamente destruidas.

En Jimaní se contabilizaron unas 50 viviendas, en Boca de Cachón 40, mientras  en Tierra Nueva 70 viviendas perdieron el zinc de sus techos.  

San Juan de la Maguana.   Manuel Espinosa informó que el río San Juan estaba un poco crecido y había nerviosismo en el vulnerable sector de la Mesopotamia, donde hasta al inicio de la tarde no habían hecho evacuaciones preventivas. El ciclón Georges, en 1998, dejó un nefasto recuerdo en este sector, donde murieron cientos de personas por la inundación del río San Juan.

 En ese municipio el servicio eléctrico era nulo y las baterías de los inversores ya habían agotado su carga.

Pedernales.  El corresponsal Julio Gómez informó que los daños causados por la tormenta se resumen en tramos de carreteras y puentes obstaculizados, derribo de árboles, decenas de casas que perdieron sus techos, caída del tendido eléctrico y algunos almacenes saqueados por los desaprensivos.

María Trinidad Sánchez.  Iluminada Pérez informó que  los fuertes aguaceros provocaron la crecida de  los ríos  Papayo, Boba, Baquí, Drago y el arroyo Grande y las cañadas desbordas.

Daños en Santiago.  Los constantes aguaceros y vientos fuertes provocaron  derribo de árboles y letreros en calles y avenidas de esta ciudad, así como desbordamiento de arroyos y cañadas en diferentes comunidades, sin reportes de víctimas ni personas damnificadas, de acuerdo con Wellington Díaz.

Ayer el Comité de Prevención, Mitigación y Respuesta ante Desastres (PMR), que encabeza el  subdirector de la Defensa Civil, Francisco Arias, se mantuvo en sesión  permanente.

Esta ciudad tiene 53 zona vulnerables a inundaciones y deslizamientos de tierra entre las que se citan Arroyo Gurabo, Cañada del Diablo, el Hoyo de Puchula, el Hoyo de Elías, Fracatán, Sal Si Puedes y Vuelta Larga.

Arias dijo que  la presa de Tavera  es desaguada por medio de un método operacional de generación que, a pesar de que provoca un ligero aumento en el caudal del río Yaque del Norte, no afecta la rivera ni a los asentamientos de personas.

Con relación al servicio eléctrico, durante varias horas no hubo electricidad en el  97% de los circuitos de esta provincia debido a averías menores.

Por otro lado, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) informó que un  transformador de la subestación eléctrica de Pastor explotó, por lo que  el déficit del agua aumentó a 40 millones de galones por día.

Entre los sectores afectados se citan a Bella Vista, Reparto Peralta, Yaguita de Pastor, La Herradura, Barrio Nuevo y La Herradura.

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San Pedro Macorís

Iván Santana informó que  las  fuertes  lluvias y vientos  afectaron a más de 150 viviendas en barrios de aquí, dejando  278 refugiados. Señaló que esas personas fueron llevadas a los albergues el coliseo Pepe Mallen, el Centro Comunal de Hoyo del Toro, y la iglesia evangélica de San Antón.  Villa Faro  y San Antón fueron afectados por el fuerte oleaje del mar Caribe,   inundando casas y llenando de escombros el Malecón.