Factores para un descenso de la tasa de cambio

RAMÓN NÚÑEZ RAMÍREZ
El comportamiento de la tasa de cambio a partir del 16 de agosto confirma el papel que juegan las expectativas en las decisiones de los agentes económicos, y, también, que como toda mercancía el valor del dólar se rige fundamentalmente por las fuerzas del mercado, vale decir por la oferta y la demanda.

En períodos en los cuales el peso sufre devaluaciones importantes frente al dólar las autoridades de turno, y el gobierno de Hipólito Mejía no escapó a ese comportamiento, tratan de evadir el bulto de sus responsabilidades acusando a los intermediarios del dólar y también a los generadores de ser acaparadores y especuladores en el sentido peyorativo del término, sin embargo nuestra historia económica de las últimas tres décadas revela con claridad meridiana que cuando las políticas económicas son racionales y existe armonía entre la fiscal y la monetaria, independiente de los choques externos, la moneda permanece estable y no hay cabida a la manipulación de los mercados cambiarios.

El país desde el 1992 hasta el 2001 mantuvo una absoluta estabilidad en los precios y la tasa de cambio y ese equilibrio comenzó a perderse cuando el pasado gobierno en medio de un choque externo pretendió mantener a la economía creciendo con el aumento del gasto público, mientras el Banco Central también mantuvo una política monetaria expansiva cuando las circunstancias aconsejaban una restrictiva para compensar los excesos fiscales.

Para cuando estalló la primera de las quiebras bancarias, la más demoledora, la de Baninter, ya el dólar se había situado por encima del 24 x 1 y del resto se encargó el rescate de todos los depositantes que provocó la mayor hemorragia monetaria en la historia del peso dominicano y con ello de paso la mayor devaluación.

El peso de las expectativas, o más bien la pérdida de confianza en ese gobierno, se puso de manifiesto con el comportamiento de la tasa de cambio, pues cuando se produjo el primer acuerdo con el FMI hubo una reducción del 37×1 hasta el 33×1, pero tan pronto el gobierno incumplió con la primera revisión de los topes y metas, la tasa de cambio retomó el vuelo hasta superar el 50×1 en diciembre del 2003.

La tasa de cambio volvió a bajar a partir del segundo acuerdo con el FMI en febrero de ese año y repuntó, como reflejo de la incertidumbre electoral hasta alcanzar un pico en mayo de 48.70×1, pero tan pronto el panorama se definió con el triunfo electoral del PLD, a pesar de la segunda ruptura con el FMI por el incumplimiento de los topes, la tasa comenzó un suave descenso llegando en promedio a 43.50×1 en la semana previa al 16 de agosto.

A partir del 16 de agosto el choque de expectativas se encargó de eliminar el componente especulativo (o de desconfianza) de la tasa de cambio y el retorno de capitales más las políticas fiscales y monetarias se encargaron de un descenso que ha reducido la prima a nivel promedio de 28×1.

El gobierno central ha sido muy cauto en la parte del gasto, ha cumplido su promesa de no inflar la nómina pública, redujo en promedio el gasto corriente en 12%, ha cerrado las válvulas del flujo de préstamos externos, especialmente los de bienes y servicios y esto, además de mejorar las cuentas internas, ha enviado un mensaje de confianza a los agentes económicos.

En término de la política monetaria las autoridades aprovecharon el choque de expectativas y estimularon un descenso sostenido en las tasas de interés de los certificados de participación, reduciendo las tasas de las subastas de un promedio de 60% hasta 29% y en los directos al público a 30 días al 25%, pero simultáneamente han incrementado el monto de los certificados, lo cual ha permitido eliminar la brecha entre el financiamiento interno y el stock de certificados, reducir sustancialmente la emisión monetaria y de paso mejorar otras variables como las reservas internacionales netas.

Del 13 de agosto a la fecha las reservas netas del Banco Central han aumentado en US$125.4 millones, un incremento de 37.8%, en ese mismo período se ha pasado de una brecha de RD$15,400 millones entre el financiamiento interno (inorgánicos) y los certificados (retiro de circulante) a un monto de certificados superior en RD$2,161 millones al financiamiento. Pero en donde se ha manifestado con mayor eficiencia la política monetaria es en la reducción de 9.24% en la emisión y de 14.3% en los billetes emitidos, la parte expansiva de la emisión, que pasó de RD$39,523 millones el 13 de agosto a RD$33,859 millones el 5 de noviembre.

La mayor apreciación del peso en toda la historia económica del país, como parte de los exitosos resultados de estos tres meses de la administración peledeísta del Dr. Leonel Fernández, se ha debido a un choque de expectativas que las autoridades han sabido apuntalar con políticas fiscales y monetarias restrictivas lo cual ha retroalimentado la confianza y estimulado el retorno de capitales. Tan simple como eso, más confianza, más dólares y menos pesos.