Falso de toda falsedad = ¡verdadero!

GABRIEL R. ROEDÁN HERNÁNDEZ
La lógica me indica que cuando una palabra negativa es negada por ella misma, automáticamente se convierte en positiva, o sea su antónima. Esto sucede también en otros idiomas y se enseña en los métodos didácticos escolares. Las matemáticas también nos enseñan que la multiplicación de dos números negativos produce número positivo. “Eso es falso de toda falsedad” es una frase muy usada en nuestro país. Ha sido repetida por algunos de nuestros presidentes, i.e.: Joaquín Balaguer y otros más; y por personas eruditas y admiradas como escritores y poetas, aún a nivel internacional, i. e.: Vargas Llosa (La Fiesta del Chivo).

Quienes así se expresan sin dudas buscan darle más énfasis a la expresión, pero el resultado es que está diciendo exactamente lo contrario a lo que desea comunicar.

Entiendo que si algo es “Falso de toda falsedad” entonces es verdadero. Lo “Lo negativo de toda negatividad” es positivo; lo “nulo de toda nulidad” es valido; etc… Creo que lo correcto sería decir: “eso es completamente falso”, “enteramente nulo”, “indiscutiblemente negativo”, etc.

Así, cuando se llega al nivel de dar énfasis a una expresión, sin analizar detenidamente lo que se va a decir, sin haber revisado o re-leído, podemos caer en la ridiculez de expresar, con énfasis, todo lo contrario a lo que deseamos comunicar.