Falta de sintonía de políticos y pueblo

FABIO R. HERRERA-MINIÑO
El proceso democrático dominicano, con sus defectos y sus virtudes, ha llenado todo un proceso vital de la vida del país en los últimos 44 años, en que los más beneficiados han sido los políticos, militares y empresarios corruptos, y el perjudicado ha sido el pueblo, que pese a ser siempre engañado, todavía sigue creyendo en los partidos y las trapisondas de sus dirigentes.

La constante de la democracia dominicana ha sido que el pueblo, al ser engañado por un partido y sus promesas, espera pacientemente, hasta ahora, que lleguen las elecciones, y si las mismas se desenvuelven con mínimos fraudes, da a conocer su opinión y así desplaza del poder al partido y su presidente que los llevó a un terreno económico muy difícil y de angustiosas precariedades, con mayor desempleo y una inflación que en encarece todo lo que se consume.

En estos meses los partidos más importantes han estado sumergidos en una intensa labor interna de recomposición de sus dirigentes. Tanto en el PLD como el PRD y el PRSC, nuevas caras se asoman a la dirigencia de esos partidos que tratan de evitar caer en el descrédito, tal como cayera el PRD por su anterior administración, cuando fue desbordado por las fuerzas del PPH, y como cosa extraña, comienzan a mostrar un repunte de cuidado para las aspiraciones continuistas del PLD y de la resurrección del PRSC.

El PLD, al convertirse en un partido de masas, dejando atrás lo que fueron en su primera administración, cuando su membresía no pasaba de los 15 mil cuadros, ha estado trillando un sendero muy peligroso, peor al período de 1996 a 1998 cuando fueron derrotados masivamente por el PRD.

Y pese a ser una fuerza de masas, todavía conservan su espíritu de logia y de encerramiento, que aún cuando aparentan estar oyendo a los demás dominicanos, siempre quieren salirse con las suyas, como ahora con la proyectada reforma fiscal, en que los demás partidos y sectores nacionales no caerán en la trampa de gravar más el costo de la vida de las clases menos pudientes. Eso podría ser el detonante que necesite el PLD para darse cuenta que no pueden jugar con la ignorancia que ellos le aplican a los demás dominicanos y el desprecio en sus actuaciones que van desde hacerse los inaccesibles hasta imponer sus proyectos como sería el desacertado proyecto de las dos plantas malayas de carbón, que por más que quieren envolverlas en honestidad, tiene el tufo de que algo se está cocinando con ingredientes descompuestos.

El golpe que recibió el PRD en las elecciones de mayo del 2004 fue tan contundente, que pese a los intentos del PPH de retomar el control de partido y continuar con sus desacertados movimientos políticos, presenta ahora a dirigentes nuevos y reciclados, que por su capacidad deberán demostrar gran independencia de sus anteriores amos; de otra manera no podría ser una opción confiable de poder para las elecciones de 1998, pese a que el PLD está haciendo todo lo posible para sufrir otra derrota similar a la de esa fecha. Sus dirigentes (del PLD) mantienen su clásica línea de actuación, pero ahora fueron más arriesgados en su VII Congreso cuando utilizaron recursos oficiales para favorecer a un grupo dentro del partido que no es el más conveniente para ofrecerse como opción atractiva en las futuras elecciones.

El PRSC en sus pataleos internos, en la búsqueda del liderazgo perdido y en la miopía de sus dirigentes, celebró un interesante certamen interno para elegir a sus cabecillas y el proceso pasó sin fuertes críticas y con empeños de su supervivencia por lo que debe mostrar una mayor independencia de los grupos que quieren adueñarse de la organización que para las elecciones del 2008 coquetean con un apoyo oficial, acostumbrados como están muchos reformistas de actuar en combinaciones de aposentos.

Otros todavía están atrapados en el pasado y sueñan con una resurrección de su líder desaparecido. El doctor Balaguer cohesionó una fuerza a su imagen y conveniencias, sin dejar espacio para el crecimiento de quienes pudieron tener capacidad de líderes, ya que a estos se les cortaban sus aspiraciones por las hábiles maniobras de ese líder, que era muy celoso de su liderazgo y de su control de los demás seguidores, y hasta una buena parte de los dominicanos, que como masa silente, lo apoyaba en cada elección que participó hasta la del 2000.

Los políticos no ven las reales aspiraciones de sus conciudadanos, los creen ignorantes que pueden ser engañados fácilmente, y pese a los avisos que le han dado en cada elección cuando se ha repudiado al partido que lo sustenta y lo han hecho muy mal en su gestión gubernativa, todavía creen que pueden seguir engañándolo, y aún cuando ocurra ese engaño, el dominicano sabe castigar a sus malos presidentes y a la corrupción de sus partidos.