Falta de higiene, maestros y libros ataca escuela Santa Teresa de Jesús

La jornada escolar inicia en los centros educativos públicos y privados con el acto solemne de izamiento de bandera. Sin embargo, en la escuela Santa Teresa de Jesús, de la Zona Universitaria, lo primero que hacen  profesores y estudiantes al iniciar el día es limpiar la gran cantidad de desperdicios que les dan la bienvenida.

Los restos de comida, envases, papeles, hojas secas y charcos están  por todas partes, mientras, el personal de limpieza matutino está compuesto por  cuatro personas, tres de ellas ancianos entre los 60 y 70 años.

 Para las tandas vespertina y nocturna no se han asignado conserjes, a pesar  que el recinto tiene cerca de 10 tareas de extensión, en  23 aulas y  que además recibe -a partir del mediodía- a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

“Yo siento como una bofetada al entrar al aula con mis estudiantes y ver toda esa basura”, confiesa la profesora Aleida Féliz, quien enseña a 48 alumnos.

“Este plantel está mal en las condiciones básicas”, le secunda Felicita Corporán, que da clases en un aula contigua al baño del segundo nivel, y confiesa que el mal olor muchas veces  afecta el normal desenvolvimiento de su programa.

Los baños de la escuela tienen varios meses que no descargan debido a daños en las tuberías y en el sistema de bombeo de agua. Por eso, los conserjes, aún con sus limitaciones, se ven obligados a cargar cubetas hasta todos los sanitarios.

Otros problemas

Como explica el director de la escuela, Rafael Méndez, la inexistencia de condiciones de higiene es sólo parte de la problemática, ya que a esta se suma la sobrepoblación estudiantil, por la falta de cuatro  maestros.

Las aulas tienen entre  58 y 64 estudiantes cada una.

También, continuó Méndez, les aqueja la falta de butacas ya que entre las existentes hay 240 en estado deplorable.

El director sostuvo que eso se debe  a que, a pesar de que los asientos están diseñados para niños, son igualmente utilizados por los jóvenes universitarios de la UASD y del bachillerato acelerado.

Dijo que muchas veces, las filas de estudiantes  cruzan al edificio Eugenio María de Hostos -una extensión de la escuela de Pedagogía ubicada frente al centro- para rescatar las butacas  arrastradas hasta allí.

Al rosario de carencias, agrega el presidente de la Asociación de Padres y Amigos de la escuela, Otto Féliz, la falta de iluminación en las tandas vespertina y nocturna -no necesariamente por la falta del suministro energético, sino porque las bombillas no sirven-, dijo.

A mano pelá.  La historia de horror no estuviera completa sin destacar que la escuela, que fue fundada en 1964 y que está ubicada próximo a la universidad más vieja de América y al Archivo General de la Nación,  nunca ha tenido un laboratorio de Informática y mucho menos una biblioteca.

Las claves

1.  Sin libros

No es extraño observar a los estudiantes del octavo curso de esta escuela sacar copias a los textos de ciencias naturales del nivel, pero de tema en tema, ya que sus carencias económicas   no le permiten hacerlo de otra forma.

2.  De noche…

Al conversar con periodistas de HOY, los maestros del centro  no se atrevieron a narrar lo que ocurre en las noches y fines de semana cuando alumnos de la UASD y del bachillerato acelerado utilizan sus aulas. Esto, porque los lunes, al hacer la limpieza, tanto ellos como sus estudiantes han tenido que recoger  prendas de ropa interior, botellas de bebidas alcohólicas e incluso preservativos.