Fantasías de “Una”

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DELIA BLANCO
Raquel Paiewonsky continúa con la lógica de un discurso plástico y visual muy coherente llevado desde hace más de una década.

Lo que más nos interesa de esta muestra individual recientemente inaugurada en la prestigiosa Galería Lyle O´Reitzel de Santo Domingo, es el lenguaje femenino de vanguardia que parte de la personalidad propia de esta artista.

Ella, una mujer entre tantas, artista-creadora, abiertamente libre y sobre todo, fantasiosa.

Su obra es profundamente reveladora de la intensidad de un discurso que va llevado en varias capas de lenguajes, que en esta serie “Una” probablemente estén registrados por la técnica del collage.

En estas representaciones de imágenes femeninas, esta artista nos cuenta sus aventuras de niña y de mujer, que van desde su infancia hasta su edad madura actual.

Contienen mucha energía e imaginación cuyo vaso-comunicante son las historietas que se convierten en su propia historia.

Abiertamente expresiva, los trabajos que nos trae Raquel Paiewonsky se caracterizan por una gran dosis de humor y distanciamiento con la realidad.

Si observamos la obra “Médium”, en el mismo centro de la tela aparece el cuerpo significativo de una mujer entre característica de diva desplazada y de monstruo sagrado.

De ese cuerpo, de ese vientre, se perfilan raíces, como si estuviésemos frente a esta imagen, de la misma manera que nos pusiéramos frente al árbol de la vida…

Un árbol de la vida brotante en una serie orgánica de efectos visuales donde en varias transparencias y en varias superposiciones aparecen imágenes repetidas de mujeres, de niñas, adolescentes y de estrellas cinematográficas.

“Médium”, palabra que vale la pena que nos detengamos a decodificar.

Mujer capacitada para ver más allá de la realidad o para sacar visiones de la oscuridad o de lugares que quedan todavía por prospectar o descubrir.

Esta obra muy claramente compuesta por un reparto sobrio del espacio por encima de una semántica pictórica extremadamente intensa. Este manejo plástico de la mujer como visionaria del mundo o como visionaria de un mundo por crear refleja la madurez creativa de Raquel Paiewonsky.

En estos trabajos el exceso nos parece completamente dominado, encontramos en él una escritura pictórica extremadamente sutil y madura.

En la obra “Mis cuatro cuerpos”, estamos ante la multiplicación de la apariencia humana; multiplicación de apariencia y de transparencia del cuerpo, estamos de nuevo enfrentados a la transformación.

Ya conocíamos la obra “Mutantes”, que captó todo nuestro interés intelectual. En el presente, Raquel Paiewonsky domina plenamente su lenguaje.

 Tenemos entre telas varias capas de su obra, hay que tener cuidado con una primera lectura y una primera mirada, cuanto más una penetra el centro de tela, encuentra discursos multiplicados en detalles gráficos extraordinarios expresados o plasmados por medio de personajes que parecen sacados de los “comics” americanos, pero también, en las grandes películas en cinemascope de los años 50.

Es una obra totalmente alucinante, la alucinación poética viene de esa extendida visión de la mujer que parte de una creadora conciente de su género. Estamos frente a referencias fantasmagóricas-monstruosas, en el sentido literario de la palabra, que debemos interpretar con aguas templadas de humor.

“La mujer pulpo” una de las obras de la muestra tiene aspectos de comedia musical. Entre la mujer muerta de risa, la diva preparada para un espectáculo erótico aparece en  trasfondo una imagen de libélula otra de mujer sacra o de mujer virgen.

El conjunto de todas estas representaciones llevadas por la densidad de calles, nos hace ver una visión que nos puede llevar a las abundancias pictóricas que muchos/as artistas anunciaban pocos años antes del Renacimiento.

Hoy día, la abundancia del detalle y la fluidez misma de la materia pictórica utilizada en las telas nos hacen notar y sentir una transparencia de la imagen, una fluidez de la imagen que desde hace unos 10 años estaba extremadamente retenida en la materia.

Esto nos permite afirmar que Raquel Paiewonsky  domina su lenguaje plástico y visual con más ligereza, en una palabra, con extremada certeza y madurez.