FAO y OIE instan a erradicar la peste de pequeños rumiantes antes de 2030

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Roma.  La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Salud Animal (OIE) instaron hoy a erradicar la peste de los pequeños rumiantes antes de 2030, como ya se hizo con la viruela y la peste bovina.

En un comunicado conjunto, el director de la FAO, José Graziano da Silva, y el de la OIE, Bernard Vallat, señalaron que, después de que esas dos últimas y graves enfermedades hayan sido eliminadas, es el momento de “lanzar un gran esfuerzo colectivo para erradicar una tercera”.

Los dos responsables aludían a la peste de los pequeños rumiantes, conocida por sus siglas en francés PPR, que es a menudo letal para las cabras y ovejas y, aunque no afecta a la salud humana directamente, pone en peligro los medios de vida de cientos de millones de pequeños agricultores.

Esa enfermedad, que es capaz de acabar con rebaños enteros sin vacunar en cuestión de días, se puede erradicar de forma total ya que “es la única cepa de virus para la que existe una vacuna efectiva”, según la nota.

En el marco de una conferencia internacional iniciada hoy en Costa de Marfil para controlar y erradicar esa peste, los dos directores anunciaron una campaña conjunta de sus dos organizaciones para que antes de 2030 el mundo quede libre de la PPR.

Coincidieron en que un componente clave de esa estrategia es el fortalecimiento de los sistemas veterinarios públicos y privados para que puedan contribuir a la protección a amenazas de origen animal como la rabia, la brucelosis o el ébola.

Según la FAO y la OIE, la erradicación de la PPR se traduciría en un ahorro de casi 2.000 millones de dólares anuales, teniendo en cuenta que un alto porcentaje de los 500 millones de agricultores familiares existentes en países en desarrollo depende de pequeños rumiantes para obtener alimentos como carne, leche y otros productos que les generen ingresos.

Además, Da Silva y Vallat destacaron que agricultores, ganaderos, comerciantes, vendedores, transportistas y consumidores, entre otros, se beneficiarían del fin de esta enfermedad.   Desde que se identificó por primera vez en Costa de Marfil en 1942, la peste de los pequeños rumiantes se ha extendido a 70 países en África, Oriente Medio y Asia.

Si no se actúa ahora, esas organizaciones internacionales especializadas esperan que se propague al sur de África, el Sudeste Asiático y Mongolia, mientras que la mayoría de los países de la cuenca del de Marzo Mediterráneo también están en riesgo.